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Corinna: amenazas, 65 millones y el presunto intento para inculparla junto con Urdangarín

La empresaria germano danesa Corinna Larsen

La princesa Corinna.

Este lunes se ha podido escuchar un nuevo episodio del podcast Corinna y el Rey en donde la ex pareja del rey emérito Juan Carlos explica su historia en común. Si en las entregas anteriores se habían tratado temas muy espinosos como el encontronazo entre Corinna y la reina Sofía o lo que pasó realmente en Botswana, este nuevo episodio también ha sido de alto voltaje y se han sacado a relucir temas como: las conversaciones de Corinna con Félix Sanz Roldán, las supuestas amenazas que sufrió Corinna presuntamente a cargo del CNI, los famosos 65 millones de euros, la estrategia para inculpar a Corinna junto con Urdangarín (y así exculpar a la infanta Cristina) y los supuestos planes de Juan Carlos para una vida junto a Corinna en Londres.

Vayamos por partes. En el podcast anterior nos habíamos quedado en el momento que Corinna estaba sola en una habitación del lujoso hotel Connaught de Londres, uno de los más lujosos del mundo. Hacía pocos días que había explotado la noticia de la cacería del rey en Botswana y el nombre de Corinna Larssen –o Corinna zu Sayn-Wittgenstein, como ella prefiere que la llamen (era el apellido de su segundo marido)– acaba de salir a la palestra mundial. Corinna se fue a dormir muy alterada aquella noche y, cuando ya había conseguido echar el ojo, notó que había una presencia extraña en su habitación. Abrió la luz y vio a un misterioso hombre de pie enfrente de su cama.

El episodio que se ha hecho público hoy comienza precisamente desvelando qué paso aquella noche misteriosa. Corinna, aterrada pero sin chillar en ningún momento, consiguió sentarse y balbuceó como pudo que qué hacía allí. El hombre, simplemente, contestó: «Oh, lo siento. Estoy aquí para ayudarte a hacer las maletas». Y acto seguido salió de la habitación.

Vigilada de cerca

Corinna, según sus propias palabras, mantuvo la «calma y la profesionalidad» y decidió que todo aquello no iba a interferir en su vida profesional. Por lo que siguió adelante con sus obligaciones y puso rumbo a Río de Janeiro, en donde tenía acordadas una serie de reuniones. Allí, en una excursión que hizo para ver al Cristo Redentor, notó que algunos vehículos la seguían. La persona que conducía –un colaborador de Corinna y, al parecer, antiguo conductor de rallies– logró esquivarlos, pero hubo de dar unos cuantos volantazos en unas carreteras estrechas, con muchas curvas y encima resbaladizas (por lo que cuenta Corinna, estaba lloviendo). ¿Alguien la estaba vigilando de cerca?

Corinna regresó a Londres, al mismo hotel Connaught donde se había hospedado con anterioridad, y allí recibió un misterioso mensaje del rey Juan Carlos: «Alguien te va a visitar». Ese alguien resultó ser el general Felix Sans Roldán, director del CNI, un hombre a quien Corinna ya había conocido unas semanas antes en una cacería.

«Me pidieron que tuviese al rey motivado para que siguiera con su labor»

Ambos quedaron en el Connaught, pero no en la cafetería, sino en la habitación de Corinna. Fue a primera hora de la mañana y ambos desayunaron juntos. Sanz Roldán no se fue, al parecer, por las ramas en la conversación. Según el testimonio de Corinna, él le reconoció que había sido él quien filtró la información de Botwana a la prensa, pero que no lo había hecho como una venganza, sino como una especie de reconocimiento. No quería que Corinna se presentase a la nación como una mera «amante», sino como la mujer que compartía la vida del rey, como su verdadera compañera. «Él intentó convencerme de que era serio, de que era un honor», explica Corinna en el podcast.

También desvela que Sainz Roldán le pidió a Corinna que «tuviese al rey motivado para que siguiera con su labor». Esta es, de hecho, una de las declaraciones más explosivas del podcast: según ella, al principio los servicios secretos le imploraron que ayudase al rey a seguir en el trono. Ya se sabía que la salud del monarca era muy delicada y, según Corinna, se temía que en cualquier momento «tirase la toalla». Tan solo la ilusión de tener una relación podía motivarlo lo suficiente, viene de decir la alemana.

Según Corinna, en aquella conversación Sainz Roldán también le dijo que, bajo ninguna circunstancia, «ella debía hablar con los medios». «Si no cumples estas instrucciones –le advirtió–, no podremos garantizar tu seguridad física o la de tus hijos».

«Hay muchos túneles entre Mónaco y Niza»

Y por si la advertencia –o amenaza directamente– no hubiese quedado clara, en cuanto Corinna abandonó Londres y regresó a su apartamento de Mónaco, se encontró que sus papeles habían sido removidos y que, encima de una mesa, había un libro abierto con la foto de la princesa Diana de Gales. Era un libro donde se acusaba a los servicios secretos de haber asesinado a la princesa británica y de haber orquestado todo el tema del accidente de tráfico como coartada. Por si el mensaje no había quedado lo suficientemente claro, justo en ese momento sonó el teléfono y una voz le dijo: «Hay muchos túneles entre Mónaco y Niza«.

Justo en este momento, el podcast da un salto para tratar el tema de la famosa cuenta bancaria con 65 millones de euros. Según se postula en el episodio, en el verano del 2012, dos meses después de Botswana, hubo un «acuerdo secreto». Un abogado llamado Dante Canónico llamó a Corinna por teléfono y le pidió que se vieran en Suiza, supuestamente para tratar una especie de regalo. Resultó ser una cuantía muy sustanciosa de dinero que el rey Juan Carlos quería darle a Corinna en concepto de «herencia para ella y su hijo». «El rey estaba muy preocupado por si moría», detalla Corinna, que también deja claro que ella «nunca salí con él [Juan Carlos] con la expectativa de recibir un compensación económica». Y recalca que siempre fue «mujer de éxito por méritos propios».

¿Por qué le dio realmente semejante cantidad desorbitada? En el podcast se barajan varias hipótesis: que si fue una especie de compensación por todos los daños que él le había causado a ella por la publicidad tan negativa que se había generado alrededor de Corinna, que si también lo había hecho con otras mujeres. El «donativo», como se le denomina en el podcast, acabó saliendo de una cuenta de Suiza relacionada con otra de Panamá. A Corinna se le dieron toda clase de explicaciones y, sobre todo, se le dejó claro que, «en ningún caso», se trataba «de un soborno para que se quedara callada».

¿Inculparla a ella para salvar a la infanta Cristina?

Otro gran tema que se trata en el podcast es el caso Nóos, por el que Iñaki Urdangarín acabó en la cárcel. Según la versión de Corinna, Diego Torres intentó inculparla sacando a la luz correos electrónicos sacados de contextos que Corinna habría enviado al entonces duque de Palma. El objetivo, según ella, era hacer ver que Nóos estaba, en realidad, dirigida por Corinna, que ella era el verdadero cerebro detrás de los escándalos y las irregularidades. Corinna a cambio de la infanta Cristina: según la alemana, esta era la estrategia de Zarzuela.

Pero ella decidió no quedarse de brazos cruzados y, saltándose todo lo que le habían advertido, tomó la decisión de hablar con la prensa. En el 2013, la periodista de El Mundo Ana Romero y ella se ven en Mónaco y también en Londres. Las declaraciones de Corinna son seguidas por lo que ella misma denomina en el podcast «una cacería mediática». Según desvela en sus declaraciones, sus cuentas fueron vigiladas de cerca. Semejante nivel de escarnio a nivel mundial hizo que muchos de sus clientes decidieran dejarla. Las empresas de Corinna sufren duramente.

Pero el rey sigue necesitándola. Cuando el caso Nóos estalla y la prensa abre la veda con la familia real, la reputación de Juan Carlos cae en picado. Él se aferra a ella y le reconoce que ya no puede más con su familia. Que incluso «no quería pasar la Navidad con ellos» y que organizaba una especie de Navidad paralela con amigos en donde no faltaba de nada: el día 22, algunos amigos lo rodeaban de niños, villancicos, árboles, mazapanes, regalos y una comida como su fuera la Navidad de verdad. A Corinna todo aquello le resultaba surrealista y consideraba que el rey estaba rodeado de «aduladores».

Un edificio en Londres

Pero en aquella celebración navideña pasó algo más. El rey se mostró sumamente afable y próximo con Corinna, «como si siguieran siendo pareja». Incluso insiste en ir personalmente a Londres para celebrar el cumpleaños de ella. Ella accede, pero le preocupa que el rey ha de estar en Madrid para presidir la Pascua Militar. Fue aquella famosa Pascua Militar en donde el rey se tropezó una y otra vez en el discurso. Era como si no pudiera leer dos líneas seguidas. Todos los presentes en el acto no sabían dónde mirar. Una posible abdicación del rey, hasta ahora un tema prácticamente tabú, empieza a cobrar sentido en la mente de muchos.

Según Corinna, a aquello le siguió una nueva ronda de artículos sumamente críticos con ella. Se la acusó de prácticamente todo, desde que había traumatizado al rey a que lo había obligado a trasnochar. El rey, por su parte, intentó calmar las peticiones de abdicación con una ronda por los países árabes.

Pero no solo viajó a Oriente. Según Corinna, en la primavera del 2014, Juan Carlos comenzó a ir con frecuencia a Londres. «Dios, espero que no se mude aquí», reconoce Corinna que pensó. Pero era, precisamente, lo que quería hacer. Un día, al parecer, Juan Carlos le dijo que estaba buscando apartamento y que un sultán de Omán estaba dispuesto a pagarle un edificio entero de cinco plantas en el exclusivo barrio de Belgravia valorado, supuestamente, en 50 millones de libras (unos 57 millones de euros). Incluso Juan Carlos insistió en que quería que la decoración fuera «idéntica a la del piso de Corinna en Londres».

Pero no solo insiste en compartir decorador. Juan Carlos le insinúa a Corinna que podrían vivir entre Londres y el palacio del Pardo. Incluso le vuelve a insinuar que se podrían casar. A lo que ella, en broma, le contesta: «¿Te has convertido al islam? Por que ya estás casado…».

Habremos de esperar la respuesta a la próxima entrega del podcast.

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