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Corinna: amenazas, petición de matrimonio y complots

El lunes tuvimos una entrega del podcast Corinna y el rey en donde la ex «amiga entrañable» del emérito explica su versión sobre su relación en común y el polémico desenlace y punto y final.

Al final del último episodio, Corinna ya había explicado que el entonces rey Juan Carlos quería recuperarla e incluso casarse con ella. De ahí que le volviera a pedir matrimonio, una proposición que ella se tomó como una nueva broma dado que estaba convencida de que Juan Carlos no iba a divorciarse de la reina Sofía. Pero éste insistió e incluso llegó a plantearle que, tras su enlace, ella se convirtiera en Su Alteza Real la princesa de Borbón, un título que no existe y que habría que haberlo creado. Según sus propias palabras, Corinna pensó que todo aquello era «una fantasía» y que demostraba que «estaba desesperado». Pero aún quedaba más.

Los entresijos de la abdicación

Sin que ella, aparentemente, lo supiera, Juan Carlos había dado órdenes para que se iniciara el proceso de su abdicación, un delicado y espinoso tema jurídico que requirió tres meses de trabajo intenso y sumamente discreto en la Zarzuela. El podcast no entra en los entresijos y se limita a decir que todo se tuvo que hacer con el mayor de los sigilos para evitar un debate entre monarquía y república que en aquel momento nadie sabía cómo podía acabar. Tampoco se diseccionan las interioridades de la ley de abdicación, una ley en su momento polémica porque, para algunos, se trataba más de una chapuza legal que de un documento sólido. Recordemos que fue una ley de un solo punto.

Según explica ella misma en el podcast, Corinna no fue consciente de todos estos movimientos y no fue hasta dos meses después de que Juan Carlos le pidiera matrimonio que supo lo que sucedía. Ella estaba en Nueva York, en el hotel Mark, del exquisito y elegante Upper East Side, un hotel tan lujoso como discreto y con una entrada pequeña para lo que suelen ser estos sitios. Corinna estaba en su habitación cuando sonó el teléfono y unos amigos suyos europeos la alertaron de que Juan Carlos acababa de abdicar.

El encuentro con la reina Sofía en Nueva York

No fue la única desagradable sorpresa que tuvo durante su estancia. Al llegar el primer día al hotel se topó en la entrada con una gigantesca bandera española, pero no le dio demasiada importancia. Pero la tenía: resulta que la reina Sofía se estaba precisamente alojando aquellos mismos días en el hotel Mark.

A Corinna la situación le resulta surrealista y, como ella misma explica en el podcast, no entiende cómo ella está al otro lado del Atlántico cuando su marido está abdicando, un momento histórico en el que se suponía que deberían haber estado juntos. Según se informó a la prensa, Sofía estaba en Manhattan para asistir a una reunión de UNICEF, de cuya delegación española ella era presidenta.

Corinna temía encontrarse con Sofía en el lobby del hotel o en el restaurante. Por lo que, según ella misma explica en el podcast, indagó para saber a qué hora y en dónde iba a almorzar la reina española. Cuando le dijeron que en el restaurante del hotel, ella decidió almorzar con un amigo cineasta en el St. Ambroeus, de la Avenida Madison. Pero éste se debió equivocar y apareció en el restaurante del Mark. Corinna fue a verlo y, en la primera mesa, se encontró con Sofía. «Ella me miró fijamente», explica en el podcast. » Como buscando confrontación».

Presiones

No se sabe nada más de aquel fortuito y desagradable encuentro y el podcast pasa rápidamente a cuando Corinna vuelve a Londres. Como se explicó en el podcast anterior, el rey Juan Carlos presuntamente habría adquirido un lujoso apartamento en la capital británica y había querido que tuviese la misma decoración que el piso de Corinna. Por lo que ésta se dedicó a arreglárselo.

No obstante, no sería lo único que tendría que hacer por él. Según la versión de Corinna, Juan Carlos no paraba de pedirle que le organizara viajes en aviones, coches para desplazamientos, etcétera. Era como si ella se hubiese convertido en su secretaria particular.

En septiembre del 2014, siempre según la versión de Corinna, las cosas tomaron un matiz distinto. Era como si Juan Carlos «quisiera acceso al regalo de 65 millones» que le había dado anteriormente. La situación llegó a tal punto de tensión que Juan Carlos, Corinna y el abogado Dante Canónica se reunieron en el hotel Connaught. La conversación fue subiendo de tono y, al ver por donde iban los tiros, Corinna le llegó presuntamente a decir a Juan Carlos si quería que le devolviese el dinero. Cánonica supuestamente habría entonces dicho que «tan solo necesitarían una cuenta bancaria para que se pudiera declarar el dinero ante las autoridades españolas», a lo que Juan Carlos se habría negado.

Las cosas no quedaron ahí. Corinna reconoce en el podcast que, a finales del 2014, había sido «apartada de amigos, amenazada, perseguida e intimidada». En la prensa española se decían cosas como que ella había robado 30 millones a España. Según ella explica, hubo «una estrategia de propaganda a gran escala» para que ella «quedase como la mala» y Juan Carlos fuese exonerado ante la opinión pública. Todo ello, además, como «presión» para que «volviese con Juan Carlos».

En el podcast se desvela que Corinna incluso recibió un correo electrónico de la periodista Ana Romero, de El Mundo, en donde le habría reproducido presuntamente una frase de Sanz Roldán en donde se habría dicho algo así como «o vuelves con el rey o devuelves el dinero». Ana Romero en el propio podcast niega que eso fuera así.

Una llamada desde Arabia Saudí

Corinna continuó recibiendo presiones. La más horrible fue en ocasión de su cincuenta cumpleaños, cuando el rey la llamó de Arabia Saudí, donde había acudido para el funeral del jefe de estado. Corinna sabía que los amigos del rey en el país ahora iban a ocupar puestos más destacados y temía que pudieran usar su poder para hacerla desaparecer o inducirla al suicidio.

Corinna decidió refugiarse en sus amigas y, en especial, en una, casada con Juan Vilallonga, antiguo CEO de Telefónica. Fue precisamente éste quien, un buen día, le llamó para que quedaran en Mónaco. En cuanto se ven cara a cara le reconoció que sabía que había planes para implicarla en una investigación criminal por un supuesto delito financiero. Pero hay más: Juan Vilallonga le dice que Corinna debe conocer a una persona que está llevando a cabo una investigación secreta sobre las actuaciones de Sanz Roldán. Su nombre era José Manuel Villarejo.

Para saber lo que se dijeron, habrá que esperar al siguiente episodio.

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