Tras la compra de los derechos de Las crónicas de Narnia en 2018 por parte de Netflix, la saga escrita por C.S.Lewis —que ya había tenido adaptación de sus tres primeros libros a principios de los 2000— ha generado grandes expectativas a su alrededor. Unos años más tarde, en 2023, anunciaron que Greta Gerwig sería la encargada de dirigir el reinicio de la saga superventas para la plataforma, desatando de inmediato un intenso debate entre los seguidores del mundo fantástico creado por Lewis.

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A primera vista, la combinación puede resultar algo polémica, pudiendo generar dudas entre los fans más conservadores: ¿encajará bien una saga literaria con una arraigada simbología religiosa y conservadora con la mirada marcadamente feminista y moderna de la directora que ya batió récords en taquilla con Barbie y Mujercitas?.

El peso del cristianismo: la teología detrás del mito

Los libros de C.S. Lewis, escritos durante los años 50, están muy alejados de ser una simple historia de fantasía para niños con animales parlantes y batallas épicas. Lewis, uno de los teólogos y ensayistas anglicanos más importantes de su tiempo, creó Narnia como una alegoría de la religión cristiana.

En el universo narniano, el león Aslan, representa de forma inequívoca a la figura de Jesucristo, el sacrificio y la redención, bajo unas estructuras morales muy arraigadas en su época. Mientras el resto de personajes —como la Bruja Blanca que presenta la esencia del diablo— encarnan a las distintas figuras bíblicas.

Además, la historia que se cuenta en El sobrino del mago es una clara reinterpretación del mito de Adán y Eva, con la llegada al Jardín del Edén y la posterior lucha frente a la serpiente por no caer en la tentación del mal.

Por ese motivo, la elección de Gerwig como directora se recibió con escepticismo por los sectores más puristas; ya que la cineasta ha construido su exitosa carrera retratando la emancipación femenina, la crisis de identidad de las mujeres y la disidencia frente a los roles preestablecidos.

Sin embargo, hace un mes rompió su silencio, en conversación con Tudum. En la entrevista la propia directora confesó sentirse fascinada por el "lirismo y la mitología de la obra" al verla de niña por primera vez, haciendo desaparecer el miedo de quienes esperaban de ella una "modernización forzada" de la historia.

El verdadero objetivo de Gerwig parece ser el de profundizar en la psicología de los personajes y descifrar los enigmas de Narnia, al llevar a la pantalla su origen, que Lewis narra del sexto libro de la saga, El sobrino del mago, y se ambienta mucho antes que el primero, El león, la bruja y el armario.

'El sobrino del mago', cómo se formó el mágico mundo de Narnia

Al reiniciar la saga de Las crónicas de Narnia con El sobrino del mago, Netflix asienta su estrategia de contar esta historia de fantasía de forma cronológica, apelando a la nostalgia del espectador, adaptando por primera vez la precuela que muestra cómo se formó el mágico mundo de Narnia.

La premisa de la película traslada a la Inglaterra de los años 50 —al contrario que su versión en papel que se ambienta en la época victoriana— para seguir a Digory Kirke (David Mckenna) y Polly Plummer (Beatrice Campbell), dos niños que descubren el mundo de Narnia gracias a unos anillos mágicos creados por el excéntrico y ambicioso tío Andrew (Daniel Craig).

A través de su viaje entre mundos, los jóvenes terminan despertando de forma a accidental a la temible reina Jadis (la Bruja Blanca), interpretada en esta versión por Emma Mckey, quien los persigue hasta un espacio completamente vacío. En ese momento, presencian el milagro: el león Aslan, a quien pondrá voz Meryl Streep, da origen al mundo de Narnia desde la nada más absoluta a través de su canto.

A pesar de ello, la llegada del mal es inevitable, desatando una batalla mística donde los niños deberán proteger al recién creado reino y lidiar con la tentación antes de que destruya su propio hogar.

De Barbie a Narnia: el reencuentro del equipo creativo

La influencia de su anterior éxito en pantalla, Barbie, para la nueva película de Gerwig es clara; para dar forma a la nueva versión de Las Crónicas de Narnia, la directora estadounidense ha vuelto a confiar en parte del equipo creativo que diseñó la identidad visual y sonora de Barbie.

En este sentido, Emma Mackey, una de las Barbies más destacadas del elenco, repite a las órdenes de la directora en un papel clave: la temida Bruja Blanca. También vuelven a trabajar con ella Mark Ronson y Andrew Wyatt, los artífices de la banda sonora y del éxito musical I'm Just Ken, son los encargados de componer la música de El sobrino del mago, generando grandes expectativas por ver como traducen musicalmente la creación de Narnia en el esperado filme.

Sin embargo, el reto que la cineasta tiene sobre sus hombros con Narnia: El sobrino del mago, cuyo rodaje llegó a su fin a principios de este año, no es únicamente técnico o visual. Se trata de un verdadero desafío intelectual en el que se juzgará la capacidad de Gerwig para reescribir este clásico infantil sin quitarle su mágica esencia.

Según The Hollywood Reporter, esto unido a las expectativas por el "despliegue en cines más grande hasta la fecha para una producción de Netflix" y con un gran presupuesto que supera los 320 millones, amplifica la presión por convertir la nueva adaptación en uno de los grandes éxitos del cine para 2027.