La unión de Greta Gerwig y Saoirse Ronan parece ser una fórmula del éxito. Ya les salió bien en Lady Bird, y ahora repiten en los Oscar, aunque la primera no ha entrado en la lista de mejor dirección. Esta vez, se remontan a los Estados Unidos de la Guerra de Secesión. La cineasta prefiere, guiándose por la novela de Louisa Marie Alcott, contar la historia de Jo, Amy, Meg y Beth, cuatro hermanas que lo único que buscan es cumplir sus deseos a la par que ayudan a su madre en las tareas del hogar -y lo que haga falta-.

Mujercitas compite contra auténticos monstruos en los Oscar, pero parte como favorita en diseño de vestuario. Sin embargo, hay que aplaudir sus nominaciones a mejor película, mejor actriz, mejor secundaria, mejor guion original y mejor banda sonora.

 Jacqueline Durran, una de las diseñadoras más importantes del sector, ha sido la artífice de vestir a las famosas hermanas en esta última versión de «Mujercitas» que derrocha vitalidad, frescura y nuevos matices emocionales.

Era importante que la imagen de cada una fuese una declaración de su personalidad, cada una tiene una visión distinta del mundo

“Quería un diseño fuerte y auténtico, que pareciera ropa del día a día, y no disfraz, esto ha ayudado a que el vestuario resulte moderno”, explica Greta Gerwig en las notas de producción de la película.

 Para crear el vestuario, Jacqueline Durran se inspiró en la fotografía decimonónica de Julia Margaret Cameron y en la pintura expresionista de Winslow Homer, además de dividir la película en dos partes diferenciadas: una, dentro de la casa con su atmósfera bohemia y de libertad; y la segunda, el mundo exterior, más rígido.

 Durran realiza una paleta de colores para cada una de las hermanas y, a lo largo de la película, va entremezclando trozos de tela en las prendas de las hermanas con la idea de reflejar cómo heredaban la ropa.

Mujercitas, vestuario con personalidad

Junto a estos dos recursos estilísticos, la diseñadora idea siluetas que definen a cada una de las mujeres. «Era importante que la imagen de cada una fuese una declaración de su personalidad, cada una tiene una visión distinta del mundo”, indica Durran en las notas.

Así Jo aparece con reflejos de rojo intenso. Es una mujer que quiere sentirse libre, que se aleja de los corsés de la época y que ansía la libertad de un hombre, mientras que Meg, más romántica, viste en tonos lilas y verdes como en un cuento de hadas medieval, en el que prima el estilo neogótico tan en boga a finales del siglo XIX.

El rosa está reservado para Beth, la más infantil. «No tuvo realmente la oportunidad de crecer y ver el mundo exterior”, detalla Durran en las notas de producción.

El azul claro es el tono de Amy, quizá por su vena artística, vive la moda con más intensidad, sus vestidos son los más especiales. Es la que vive más intensamente la moda, incluso antes de ir a Europa. «Siempre tiene un aire joven, es determinada y lista”, añade la creadora de vestuario.