Cine

'Manual de la buena esposa', o cuando la mujer era educada para ser ama de casa

Uno de los primeros grandes estrenos de la temporada es este largometraje de Martin Provost, protagonizado por Juliette Binoche

Fotograma de ‘Manual de la buena esposa’.

Fotograma de ‘Manual de la buena esposa’. A contracorriente films.

2021 llega cargado de buenos y numerosos estrenos cinematográficos. Así que si no tienes plan todavía para disfrutar de la tarde de Reyes, y no te apetece quedarte en casa, te proponemos el regreso de Juliette Binoche a la gran pantalla, Manual de la buena esposa. Una película dirigida por Martin Provost – director de Dos mujeres y Séraphine – que se ya se puede disfrutar en las salas de cine de nuestro país.

Protagonizada, además de por la oscarizada actriz, por Yolande Moreau, Noémi Lvovsky y Edouard Baer, Manual de la buena esposa trata de una escuela para amas de casa dirigida por Paulette Van Der Beck (personaje interpretado por Juliette Binoche) y su marido, en la que forman a adolescentes para que se conviertan en las esposas perfectas. Sin embargo, con la repentina muerte de su esposo y la llegada de Mayo del 68, Paulette comienza a cuestionarse sus creencias y une fuerzas con sus alumnas para que se conviertan en mujeres liberadas.

Tráiler de Manual de la buena esposa.

Con excelentes críticas en la prensa francesa, que destacan además de lo hilarante del guión, el grandísimo trabajo de las tres actrices protagonistas, promete convertirse en una de las comedias del año en Francia.

El director francés Martin Provost reconstruye en este largometraje «el pasado no tan lejano» de los cursos que en Francia se impartían para que las mujeres fueran perfectas cónyuges, declaraciones que ha apuntado a José Oliva en EFE.

«Todo empezó con un encuentro casual con una mujer mayor que vivía en Coutintin, una región aislada de Normandía, que me contó su vida y me dijo que a pesar de venir de una familia con posibles había decidido con 16 años no seguir sus estudios y, para no separarse de sus amigas, estudió en una escuela de amas de casa, de lo que no había oído hablar nunca», señala el cineasta.

En esa conversación le explicó que «en el examen final de graduación tuvo que matar a un conejo ante un jurado». La posterior búsqueda en Internet de estas escuelas trasnochadas le permitió acceder a la página del INA (Institute Nacional del Audiovisual), donde encontró peliculitas sobre estas escuelas que funcionaron en pleno ‘gaullismo’, desde los años 50 hasta 1968.

En esas películas se ve todo lo que hacían, cómo aprenden a hacer crepes, por ejemplo, siempre con la intención de «programar a aquellas chicas a ser esclavas de un hombre, y la actitud de ellas era de alegría y de hacer todo de corazón, algo que, con la conciencia actual, resulta chocante».

Admite que lo dramático es constatar que esa subyugación no ha terminado del todo, si bien, Provost piensa que «ha habido un progreso extraordinario».

Al final de la película resuenan los movimientos liberalizadores de 1968: «En 1970 se creó el movimiento de liberación de la mujer en Francia, que coincidió con el cierre de las últimas escuelas de amas de casa».

En su opinión, los años 70 fueron unos «años muy alegres, muy libres, en los que había la sensación de que todo era posible, y todo se hizo con un mayor sentido del humor del que tenemos hoy en día».

La pandemia, añade, no ayuda evidentemente, pero «los últimos años hemos asistido a una transformación del mundo, y la humanidad se ha enfrentado a la dicotomía entre la preocupación ecológica ante la gravedad de lo que sucede en el planeta, y una obsesión por el dinero».

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