Pedro Almodóvar lleva a los cines este viernes 22 de marzo Dolor y gloria, una cinta que entreteje momentos de su infancia y su madurez con pasajes ficcionados en la que Antonio Banderas se mete en la piel de su alter ego. El reparto se completa con dos de sus musas, Penélope Cruz y Julieta Serrano, así como por Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia y Nora navas, que debutan con el director manchego.

“La autocensura existe y hay una dictadura de lo políticamente correcto”, ha afirmado el cineasta durante una entrevista concedida a Europa Press con motivo del estreno de esta cinta, una de las más autobiográficas de su filmografía que, según ha explicado, tiene su “origen” en él mismo aunque llega a unos lugares alejados de su propia realidad.

A mí no me gusta ese rapero, pero no se le puede meter en la cárcel ni se le puede llevar ante un tribunal”

Almodóvar ha lamentado que “en el mundo hay ahora una dictadura absoluta de lo políticamente correcto” y ha indicado que “el peor efecto en los artistas”, especialmente entre “quienes escriben o dirigen”, es la “autocensura”, porque cree que uno nunca debería preguntarse si está molestando a alguien porque “la respuesta es sí”. “Es inevitable porque no todos pensamos lo mismo”, ha dicho.

En este sentido, pone ejemplos como la condena de cárcel del rapero Valtonyc. “A mí no me gusta ese rapero, pero no se le puede meter en la cárcel ni se le puede llevar ante un tribunal”, ha manifestado el director, quien ha aludido también a la prueba que “roza lo grotesco y es penosa” respecto a la falta de presentador en la pasada edición de los Oscar de Hollywood, “por miedo a que les investiguen y encuentren algo dudoso”.

En su caso, Almodóvar ha afirmado que él no se autocensura y que, precisamente, uno de los momentos en los que se comporta “con mayor libertad” es cuando escribe. “Después ya en mi vida me corto, pero cuando estoy escribiendo soy absolutamente libre”, ha reconocido el cineasta.

Banderas, “alter ego”

Respecto a Dolor y gloria, Almodóvar ha reconocido se inspiró en la realidad como fuente de “material dramático” y espera que “nada suene a queja”. En este caso, la realidad que toma como espejo es él mismo, pero deja al espectador con la duda en todo el metraje porque, según ha confesado, se apropia de todo lo que le rodea, incluso de las películas que ve, sin que eso signifique realizar un homenaje. Por eso, por ejemplo, algunas de las secuencias en las que aparecen Banderas y Serrano no ocurrieron entre el director y su madre.

“Yo no he vivido todas las cosas que vive Antonio ni del modo en que las vive en la película, pero he estado en todos los caminos que conducen a todas esas situaciones”, ha zanjado el director, quien explica que “la ficción tiene sus propias reglas, porque va convirtiéndose en un relato distinto del original”, ya que su verdadero objetivo es resultar “verosímil” y atractivo “cinematográficamente hablando”.

El personaje que interpreta Antonio Banderas no se libra de los dolores de espalda que ha sufrido Almodóvar -aunque en la cinta se agravan-, pero estos apuntes es mezclan con momentos “luminosos” de sus recuerdos de la infancia, algo que consiguió, según ha reconocido, después de “supera” el “vértigo” que supone hacer un “ejercicio de introspección” de uno mismo, “que nunca es grato”.

Está muy bien ver que dos hombres hechos y derechos se besan”

Almodóvar, que ha confesado haber experimentado “alivio” después de hacer esta película. Lejos de sentir que se está “haciendo mayor”, sí considera que tiene ya “una edad”, motivo quizás por el que a pesar de ser “muy pudoroso”, tanto en su vida como en sus películas, según ha recalcado, ha decidido “romper con ese pudor”. “Debe ser que tenía necesidad de hacerlo porque no está en mi naturaleza”, ha dicho.

En este caso, uno de los ejemplos de que el cineasta huye de la autocensura es la escena de despedida que se produce entre los personajes de Banderas y Sbaraglia. “Está muy bien ver que dos hombres hechos y derechos se besan, en un momento en el que está todo el mundo autocensurándose y yo no. De momento no”, ha señalado Almodóvar acerca de esta escena “muy romántica” entre dos personajes que mantienen “un deseo implícito”.

La memoria de los años 80

En ‘Dolor y gloria’ está presente la memoria de Almodóvar de los años 80. “Es una película que representa aquella década aunque no aparezca nunca en imágenes”, ha señalado. Los tres personajes varones, interpretados por Antonio Banderas, Leonardo Sbaraglia y Asier Etxeandia, son personajes “formados” en esa década y lo que le pedía como estilo era colocar sus propios cuadros, realizados por artistas que comenzaron precisamente en aquel momento.

Además, una “réplica” de su casa, recurrir a Chavela en la banda sonora, tener a Penélope Cruz de nuevo en el papel de una madre o tener a Antonio Banderas como su alter ego suponía rodearse de algo que le resultaba “muy familiar”.