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Olga Jojlova, la bailarina rusa que condicionó la obra de Picasso

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Olga Jojlova, la bailarina rusa que condicionó la obra de Picasso
Olga Picasso.

Olga Picasso.

Resumen:

Se casaron el 12 de julio de 1918 en París. Como testigos: Jean Cocteau, Max Jacob y Guillaume Apollinaire. Se habían conocido tan sólo un año antes. Olga Jojlova era bailarina del Imperios Ruso y Pablo Picasso era el encargado de realizar el decorado y el vestuario para el ballet Parade, que se representaba en Roma. Parece ser que se enamoraron en cuanto se vieron y ella se fue a París con él. Picasso tenía 37 años, ella 25.

Ahora, el Caixaforum de Madrid le dedica una exposición a ella, como gran musa y modelo del artista. “Se convirtió en la figura femenina más representada por el pintor desde finales de los años 1910, ocupando un lugar prominente sobre todo a principios de la década de los 20”, aseguran. Bajo el título de Olga Picasso, nombre que adquirió tras casarse con el pintor, se presentan 335 piezas, procedentes del Musée national Picasso-Paris y de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso, entre fotografías, cartas, pinturas y mobiliario.

A través de ellas, y gracias a un baúl de viaje de Olga que encontraría su nieto, se cuenta su historia. La de una mujer que dejó su profesión por petición de su marido y que generó un período propio en la pintura de Picasso. “En los primeros tiempos de su relación, Olga aparece en las pinturas de Picasso habitualmente con aspecto melancólico y frío, en una serie de obras, de línea fina y elegante, que forman parte del retorno del pintor al clasicismo y la figuración, marcado por la influencia de Ingres. Picasso representa a Olga leyendo, escribiendo, en actitud melancólica, replegada en sí misma, mientras que las fotografías aparece más alegre”, aseguran desde la institución.

Exposición 'Olga Picasso', en Caixa Forum.

Exposición ‘Olga Picasso’, en Caixa Forum.

También cuentan como las cartas que se hallaron en aquel baúl. “Revelan el drama personal por la separación de su familia, que estaba pasando calamidades desde el estallido de la Revolución Rusa”. De esta época es la obra Retrato de Olga en un sillón, de 1918, de fondo inacabado. Luego llegó Paulo, el primer hijo de ambos, en febrero de 1921, y las escenas de maternidad comenzaron a ser las protagonistas. Un ejemplo, que se puede encontrar en esta muestra, es el de Familia al borde del mar, de 1922, que “pone de manifiesto el nuevo interés de Picasso por la Antigüedad y el Renacimiento”.

Picasso iba transformando su obra a medida que asumía etapas con Olga. Incluso cuando ella dejó de interesarle. En 1927 conoce a una jovencísima Marie-Thérèse Walter. Ella tenía 17 años y se convirtió en su amante. Olga enfureció, deliró y él decidió mostrarla como un ser deforme, incluso violento. Así se muestra en Gran desnudo en un sillón rojo, de 1929, o en El beso, en el que parece que se están devorando.

Todo acabó cuando llegó al mundo Maya Picasso, en 1935. Era hija de Marie-Thérèse y Olga se rindió. No se separaron, él se negó a darle la mitad de su dinero, tal y como decía la ley francesa. Aguantó casado con ella 20 años más. La tenía lejos y Olga le escribía casi a diario. La había destrozado, humillado y se vio sumida en una soledad insoportable.

Falleció en 1955. Llevaba años sin poder andar después de sufrir un infarto y acabo devorándola el cáncer. Bernard Ruiz-Picasso, su nieto, es el que al encontrar aquel baúl lleva años haciéndole justicia. De París, a Moscú, Málaga y ahora en Madrid. La figura de Olga gracias a cartas, cuadros y fotografías.