Se ha ido David Gistau (Madrid, 1970). Uno de los grandes columnistas españoles ha muerto este domingo a los 49 años de edad después de pasar dos meses en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico de Madrid tras sufrir una lesión cerebral.

Guionista, escritor y periodista; comenzó su carrera en la televisión pero siempre con un ojo en el periodismo, que describió como su gran pasión. Por eso, no tardó mucho en dejar los guiones y, tras trabajar un breve periodo de tiempo para una publicación de viajes, se fue de corresponsal a países como Afganistán, donde narró los horrores de la guerra, o Sudáfrica. Sus crónicas aparecieron durante sus primeros años en el diario La Razón, periódico en el que trabajó de 1997 al 2004.

Ese año entró a formar parte del El Mundo y en sus páginas escribió sobre su pasión por el boxeo, sobre deportes, política, historia… con una inteligencia y un humor que consiguieron congregar a miles de lectores. Allí permaneció hasta el 2008, cuando se fue a ABC, aunque en 2013 volvió a la cabecera de Unidad Editorial donde estuvo escribiendo hasta el pasado 29 de noviembre, día que se publicó su última columna: Ciencia ficción.

El columnismo es un descenso del escritor al periodismo»

Para Gistau, tal y como aseguró en una entrevista a Jot Down, el columnismo era «un acercamiento muy personal a la actualidad con licencias literarias que no tiene ningún otro género del periódico. Es un descenso del escritor al periodismo, o al revés: el tránsito y ascenso del periodista a la literatura». Y aunque él afirmaba preferir las periodísticas, muchas de sus columnas estaban repletas de licencias literarias. De ese escritor que se pega a la calle.

En los últimos años, también había colaborado en Onda Cero y en COPE. Además, había publicado seis libros: A que no hay huevos (2004)​, La España de Zetapé (2005), ¿Qué nos estás haciendo, ZP? (2007), Ruido de fondo (2008), Golpes bajos (2017), una novela que escribió, como él aseguró más tarde, de cafetería en cafetería, y que está ambientada en los gimnasios de boxeos y en los salones de la aristocracia; y Gente que se fue (2019).

Es en este último libro, en el que reúne relatos, textos contradictorios pero que están unidos entre sí, escribió de todo lo que le fascinaba. Aquí aparecen rockeros, la movida, periodistas, camareros que iban para artistas, García Álix y, sobre todo, Madrid.

Lo traté en sus últimos años, cuando él estaba replegado. Generamos una relación muy personal», decía Gistau de Umbral

Porque Madrid fue su ciudad y donde vivió con su mujer y sus cuatros hijos durante los últimos años. Aquí, fue donde se hizo amigo de Francisco Umbral, del Umbral que ya no quería ser visto por demasiada gente. Como aseguró en una entrevista para este periódico: «Lo traté en sus últimos años, cuando él estaba replegado. Lo visitaba en su casa y generamos una relación muy personal. Sentía que iba a ver a un familiar».

También contó que entre ellos se generó una amistad muy fuerte. «Quería saberlo todo: qué hacías, quién era esa chica con la que te veías… Le gustaba ponerse a merendar mientras yo me tomaba un Baileys, creo que había empezado a vivir por delegación».

«Yo no voy a ser un gran escritor»

De Gistau sus compañeros hablaban con el cariño de quien tiene una envidia sana y eso, en el periodismo, es casi un milagro.

En una entrevista que dio hace unos años al diario ABC aseguró que se había deshecho de cualquier pretensión literaria. «Tengo una edad en la que si hubiera nacido para ser Balzac ya lo sabríamos. Entonces, no estoy obligado a escribir con la ansiedad de intentar demostrar que soy Balzac. Estoy en otro rollo ya. Yo no voy a ser un gran escritor (…). El haber renunciado a la gran literatura es una gozada», aseguró, haciendo gala de su conocida humildad.

Durante los dos meses que ha permanecido hospitalizado han sido mucho lectores y oyentes los que han echado de menos a Gistau en las páginas de los periódicos y en la radio. Se ha ido un referente del periodismo de nuestro país, un apasionado de la profesión, del boxeo, de la literatura. Se ha ido uno de los grandes columnistas.