ARCO está a punto de abrir sus puertas. Este 26 de febrero se podrá visitar ya una feria que antes de empezar ha tenido que combatir cierto ‘runrún’ ajeno al arte. Ayer, saltaba la alarma en los medios de que iba a ocurrir si el coronavirus seguía en expansión. Poco se habló sobre las obras, los artistas o las galerías. Mucho sobre qué pensaban hacer, cómo combatirlo, de donde eran las personas que acudían.

Puede que porque en esta edición no encontramos el equivalente al Presos Políticos de Santiago Sierra, que ocupó portadas de periódico en 2018, o al ninot del rey Felipe VI, del año pasado y del mismo artista. Los titulares han sido más acerca de las medidas, la feria pone a disposición de los visitantes jabones y carteles informativos de la OMS, que de ARCO en si. También sobre los galeristas que vienen de Italia, teniendo la organización que aclarar que llevan en Madrid más de una semana y, añadir, que no viene ninguna galería asiática.

Una obra de arte expuesta en la galería Forsblom en la que se lee "Franco no fue tan malo"
Una obra de arte expuesta en la galería Forsblom en la que se lee «Franco no fue tan malo» EFE

Pero este año, en su 39º edición, habría que hablar de ciertos cambios. Desde la dirección han querido mantener esa base que les hace potentes y conocidos pero modificar algunos aspectos para mejorar. La cabeza pensante es una mujer, Maribel López, que tras trabajar como codirectora junto a Carlos Urroz, esta edición ha tomado las riendas y ha querido dejar su impronta.

Lo primero que llama la atención es la presencia de mujeres. Del 26% del año pasado al 32% en 2020, «que aunque es un crecimiento no es para sentarse y relajarse», asegura López a este periódico, explicando que «no les decimos a las galerías a quien traer y a quien no pero la tendencia va cambiando. El mundo del arte es una excepción pero tampoco muy exagerada, no es 50% de presencia femenina, no llega a ese nivel. Hay muchísimas mujeres artistas y sobre todo muchas galeristas que este año están en ARCO y que hacen un trabajo maravilloso», añade.

No hay país invitado y hemos organizado una especie de ‘visitas guiadas'»

Otro de los cambios ha sido el de modificar la sección del país invitado por un concepto, un espacio bajo una temática. Más bien un nombre. El artista cubano-estadounidense Felix Gonzalez-Torres, que murió de sida en 1996, es el protagonista de It’s just a matter of time (Es solo cuestión de tiempo), la propuesta especial de esta edición que pretende presentar y estudiar sus prácticas artísticas. 

Otra de las novedades es la de llevar ARCO a todo aquel que tenga interés pero que no sea (aun) coleccionista. Mostrar el qué, el cómo, el porqué y el cuándo de una feria que quiere llegar a los más jóvenes y que ahora lo hace a través de una especie de “visitas guiadas”. “Duran alrededor de hora y media y la intención es enseñar ARCO a todos aquellos que quizá lo vean desde fuera con interés pero con vértigo. Acercarlo a un público menos especializado pero con sensibilidad”, asegura a este periódico López que tiene intención de «educar» en este aspecto y no solo atender a grandes coleccionistas.

209 galerías de 30 países distintos 

Esta edición empieza con cierta presión ya que la de 2019, con Carlos Urroz todavía a los mandos, fue la mejor de la década en términos económicos. Lo hace con 209 galerías de 30 países distintos y de las que el 40% se han centrado en uno o dos artistas “por lo que ARCO continúa siendo un especia para el conocimiento de la obra de los creadores”, no solo un mero escaparate. 

Así, vuelve a contar con el Programa General como eje principal de la feria, en el que se encuentran la mayoría de las galería, en total 171. A esto se le suman las 10 de Diálogos, que han sido seleccionadas por Alejandro Cesarco y Mason Leaver-Yap; y las 21 del programa Opening, el espacio donde se pueden descubrir nuevas propuestas y artistas jóvenes, que han sido elegidas por Abreu Pinto y Övül Durmusoglu, «en representación del joven galerismo internacional».

Un operario prepara la instalación de una de las obras expuestas por la galeria italiana Pazo
Un operario prepara la instalación de una de las obras expuestas por la galeria italiana Pazo EFE

Del total de galerías, las españolas son las que se llevan la mejor parte en esta edición llegando a sumar 70, más que otros años. Son un 33% del total y «no todas proceden de las principales ciudades, tenemos de Gijón, de Murcia, de Badajoz, de Santiago de Compostela, de Vigo y de Palma de Mallorca», aseguran de la organización.

También las latinoamericanas, manteniendo ese espíritu de unión con los países del otro lado del océano. «De las 67% galerías internacionales, el 22% viven del continente americano, sobre todo de Brasil y Argentina, posicionando ARCO como punto de encuentro e intercambio entre Europa y Latinoamérica», añaden. Un punto de encuentro y de intercambio que en esta edición intenta no ser noticia por el coronavirus.