La nueva temporada del Teatro Real de Madrid arranca el 16 de septiembre con Un ballo in maschera de Giussepe Verdi. El teatro madrileño sigue empeñado en hacer batalla a la pandemia con la representación de sus obras previstas. Producciones en las que se trabaja años antes de su estreno.

Pero el Real persiste en dar con una nueva normalidad escénica en la que convivir con el coronavirus. «Continuamos trabajando en la vuelta a la normalidad, se nos permite un aforo del 75% pero lo hemos ajustado al 65% para que se pueda mantener la distancia. No queremos que la gente vuelva con agobios», ha explicado el director general del Teatro, Ignacio García-Belenguer. El tiempo de descanso entre actos se aumentará para evitar aglomeraciones y los espectadores deberán portar mascarilla todo el tiempo y a su entrada deberán tomarse la temperatura.

Además de la distancia entre los músicos y de haber adaptado la escena para evitar contactos, la nueva representación contará con 16 bailarines que también hacen de figurantes y llevarán mascarillas con sus rostros impresos. Los figurantes han sido retratados por el fotógrafo Javier de Real y las mascarillas se han enviado a personalizar. Debajo de estas mascarillas de ‘attrezzo’ llevarán una mascarilla quirúrgica y tras las representaciones serán desinfectadas como el resto del vestuario con luces ultravioletas.

Gianmaria Aliverta director de escena de Un ballo in maschera ha destacado que se va a poder ver «un espectáculo completo al 100%. Todo va a ser como un montaje normal, la única cosa es que no se podrán besar». El director que viene de Milán a simpatizado con la situación sanitaria actual y ha destacado la importancia de seguir las normas se seguridad que marcan las autoridades sanitarias.

De El Rey León al Teatro Real

Para la representación de Un ballo in maschera de Giussepe Verdi el teatro necesitaba figurantes de color y Joan Matabosch, director artístico del Real, se interesó por el cuerpo de bailarines de la exitosa producción de Stage en la Gran Vía. Los bailarines de El Rey León llevan meses parados desde que se cerró el teatro Lope de Vega por culpa del coronavirus. El regreso del conocido musical no se espera, como pronto hasta noviembre de este año, según la página de venta de entradas del espectáculo.

El regreso de la ópera quiere ser lo más festivo posible y está previsto que el estreno de Un ballo in maschera, el 18 de septiembre, sea retransmitido en directo en pantallas instaladas en la Plaza de Oriente y, por primera vez, en la Plaza de Isabel II, donde se colocarán 450 sillas separadas entre sí por 2 metros, en un área acotada de 4000 m2 con 320 m. de vallado de seguridad y 8 entradas y salidas debidamente señalizadas y dotadas de hidrogel.