Lo del Teatro Real de Madrid “es heroico”, como lo califica el director de orquesta Pablo Heras-Casado. El próximo 13 de febrero se estrena Siegfried la tercera parte de la tetralogía de El anillo del Nibelungo de Richard Wagner. Lo hace con una orquesta compuesta por cien músicos que para acomodarles en el Madrid pandémico se han tenido que subir a los palcos laterales más próximos al foso. 

Es el más difícil todavía de un Real que es la envidia de otros grandes teatros operísticos cerrados por culpa de la crisis del coronavirus. El teatro salió de la primera ola decidido a retomar la actividad con La Traviata y encaró la temporada 2020-2021 con la misma determinación. Ahora, con la tercera ola todavía en lo más alto de la incidencia, estrena una de las óperas de mayor complejidad por su gran orquesta que requiere espacio para la seguridad de los músicos.

“¿A qué se debe este nivel de actividad del Teatro Real en comparación con otros grandes teatros de Europa?”, pregunta el corresponsal de Financial Times en la rueda de prensa de presentación de Siegfried. Es la misma pregunta que se hacen en todo el continente los amantes de la ópera.

 “Nosotros estamos implementando la temporada, como anunciamos. Bueno, la parte de la temporada que se puede hacer con garantía y seguridad. Lo que no se podía hacer con garantías de seguridad no se ha hecho, como el Ballet de Munich”, contesta Joan Matabocsh, director artístico del teatro. “Podemos montar producciones con todas las garantías de seguridad cuando se originan aquí, cuando tenemos cinco o seis semanas de ensayos y podemos hacer un estudio de seguridad, pero es imposible cuando vienen compañías de visita o viene una orquesta, ahí no tenemos el control y lo hemos tenido que cancelar casi siempre”, asegura.

Es fantástico poder trabajar en estos tiempos en las artes mientras el resto de Europa está completamente cerrado»

Robert Carsen, director de escena

“La pandemia tiene que servirnos como lección con las diferentes formas de lidiar con este mundo”, señala el director de escena canadiense Robert Carsen. “Es fantástico poder trabajar en estos tiempos en las artes mientras el resto de Europa está completamente cerrado”. Para Carsen tiene mucho mérito que el Real haya conseguido sacar adelante producciones en condiciones “superseguras”. “Espero que la gente en España aprecie lo excepcional que es esto”, añade.

Para llevar a buen puerto cualquiera de las producciones que se están programando este año en el Real se han tenido que hacer muchos cambios en los planes de trabajo, organización de los ensayos y hasta usar espacios más amplios para las pruebas de vestuario.

El Observatorio de la Cultura en España de 2020, elaborado por la Fundación Contemporánea ubica al Real en tercera posición, junto con el Museo del Prado y el Reina Sofía, como una de las instituciones culturales que mejor ha abordado la situación crítica a la que nos ha empujado la pandemia.

Un figurante de la ópera ‘Norma’ que se estrenará próximamente en el Real, hace las pruebas de vestuario en el Café de Palacio, un espacio amplio de la sexta planta del teatro. El actor lleva una mascarilla impresa con su rostro para que en escena pueda estar seguro.

Un contagiado y rastreo de espectadores

Dentro del Real no se han producido contagios. Según ha detallado el director del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, en una ocasión un asistente llamó para decir que había dado positivo al día siguiente de haber estado en una función. “Como tenemos todos los teléfonos de los asistentes se contactó con las 25 personas de alrededor, se le hizo la prueba a todas ellas y ninguna estaba contagiada», asegura García-Belenguer. 

Otro aspecto clave de la seguridad del teatro es que ha creado un comité médico que nos marca las pautas para crear un entorno libre de Covid. Este mismo es el que va realizando pruebas de PCR a los elencos y las orquestas.

Más allá de las medidas de seguridad a la entrada del teatro ─ como gel hidroalcohólico, toma de temperatura y mascarillas nuevas para los espectadores que se vuelven a ofrecer en los descansos ─ los espectadores tienen que estar tranquilos porque, aunque el teatro es un espacio cerrado, está muy bien ventilado.

Renovamos el aire de toda la sala ocho veces a la hora, el doble de veces del recomendado»

Nuria Gallego, directora de Servicios e Infraestructuras Generales del Teatro Real

“Estamos aportando por persona un volumen de aire por encima del caudal que marca la normativa que es de 12 litros por segundo y por persona. Nosotros damos 27,83. Casi dos veces y media respecto a la normativa”, asegura a El Independiente. Nuria Gallego, directora de Servicios e Infraestructuras Generales del Teatro Real.

El caudal de aire sale por unas micro toberas que hay debajo de todos los asientos del teatro, lo que garantiza que el aire del exterior, tatado y filtrado previamente, va dirigido a cada espectador.

“Renovamos el aire de toda la sala ocho veces a la hora, el doble de veces del recomendado, que es cuatro. Cada siete minutos y medio renovamos el aire”, afirma Gallego. Este aire que entra desde el exterior se somete a dos etapas de filtrado, el aire pasa incluso por filtros de carbón activo para evitar que partículas de la contaminación lleguen al espectador. Todos los filtros del sistema de ventilación se renuevan cada mes, frente a los seis meses que marca la normativa.