¿Qué hay más poético que no querer crear y acabar vomitando poesía? Eso es Violet hace el puente sobre la hierba, o en su forma original Violet Bent Backwards Over the Grass. Treinta pedazos de melancolía inesperada, accidental y reflexiva, impresos como se trajeron al mundo y ordenados para componer la primera incursión literaria -en forma de paisaje poético- de la polifacética artista, Lana Del Rey (Elizabeth Woolridge Grant, 35).

Ella misma confiesa que nunca lo había planeado pero al dejar de «trabajar en la música por completo» y tomarse «un gran descanso», los poemas empezaron a llegar a ella «a la mitad del día». Y puede que esta involuntariedad sea la clave de la cercanía, la vulnerabilidad y la realidad que transmite con unas palabras que a su vez pretende que sean un recordatorio de que «el mundo conspira a nuestro favor y hay que actuar en consecuencia».

En su primer libro Del Rey mezcla poemas y haikus y enmarca sus vivencias en un contexto tan detallado que transporta la conciencia al momento y la hora en que suceden las historias. Los detalles visuales de las líneas desniveladas, las correcciones con lápiz y las manchas de café junto a la exquisita elegancia de las fotografías inéditas de la autora, recuperan su faceta mortal, recrean sensaciones y – de manera intencionada o no- consiguen revivir el espíritu de los años 50 y 60 estadounidenses. Una época dorada que la cantante parece llevar intrínseca en su filosofía vital.

Libro Lana Del Rey

Con una marcada influencia de Allen Ginsberg y Silvia Plath, entre otros, su autora se deja caer en manos del lector y – a pesar de la desconfianza provocada por el tsunami de la fama- relata experiencias con médiums o reuniones de alcohólicos anónimos.

Y es que, si en su nuevo disco Chemtrails Over The Country Club la cantante ya flirtea con la intimidad y la sinceridad, en el libro termina de confesarse y proclamarse humana -lejos de la imagen de diva que proyecta habitualmente- con poemas como LA, ¿quién soy yo para quererte?, donde hay versos tan fulminantes como «vendí los derechos de mi vida a cambio de un gran cheque» o  Feliz, donde escribe «creíste que era rica y lo soy pero no como tú piensas».

De la misma forma, era evidente que la música tendría que estar presente de alguna manera en este inesperado salto al vacío. Es por ello que el formato físico de las composiciones tiene una versión en CD de Vinilo que cuenta con 14 poemas narrados por la cantautora destacando entre notas de saxofón y suaves acordes de piano. Además, sus versos también cuentan con un formato digital y respectivas versiones de Audiolibro y Libro electrónico.

La esencia de su glamuroso y versionado estilo hippie empujó a Lana Del Rey a querer autopublicar sus creaciones y venderlas por un dólar -algo menos de un euro- porque, según ella, sus pensamientos no tenían precio. Sin embargo, la editorial neoyorquina Simon & Schuster se adjudicó los derechos y creó un volumen de tapa dura cuya belleza es digna de ser presumida en cualquier estantería. A pesar de todo, Elizabeth Woolridge, que lleva años colaborando y ayudando en las causas de las zonas indígenas de Estados Unidos, ha decidido que la mitad de las retribuciones serán destinados a la protección y conservación de comunidades nativas americanas.

A España el ‘poemario’ llega traducido por la joven poeta Elvira Sastre y publicado por la editorial Libros Cúpula, la cual define a Lana Del Rey además de como una gran cantante, compositora, modelo y productora, como «la escritora esencial de su tiempo». Y es que aunque este es su primer libro, la americana no da ‘puntada sin hilo’ y puede que este sea el inicio de una carrera tan exitosa como la musical, en la que ya ha grabado 8 álbumes de estudio, ha vendido más de 32 millones de discos en todo el mundo y entre otros muchos, ha sido nominada 6 veces a los Premios Grammy y en una ocasión a los Premios Globo de Oro.