Fundación Boyer Tresaco

Arte | Cultura

El primer creador de arte invisible es español y no italiano: Boyer Tresaco, 20 años esculpiendo la ausencia

Periódicos de toda Europa se hicieron eco de la venta de una estatua invisible por 15.000 euros en una subasta de Art Rite en Milán. La noticia ofendió a los detractores de este tipo de arte inmaterial; sin embargo, donde sentó especialmente mal fue en un rincón del sureste español, en Cartagena. Allí se encuentra la Fundación Boyer Tresaco, creada para ensalzar el legado del artista Javier Boyer Tresaco, quien desde el 2001 «ha estado exhibiendo este tipo de instalaciones en todas sus exposiciones».

«La primera escultura invisible literalmente, mostrando sólo las dimensiones y la descripción de la misma en una etiqueta en la peana, fue expuesta en la Galería Theredoom de Barcelona en 2001. Está documentada en varios libros y revistas», explica Andrea Piedralzar, directora de Fundación Boyer Tresaco, en conversación con El Independiente. Una parte importante de la obra de Boyer Tresaco se ha centrado en «trabajar sobre los espacios de ausencia, tanto en pintura como en sus esculturas». Según comenta Piedralzar, todo parte de un planteamiento físico: «Lo único que realmente existe para siempre es nuestra ausencia. Una vez que nos hemos ido, el espacio de nuestra ausencia prevalece para siempre. Boyer Tresaco va más allá de esa prevalencia de lo no físico».

La omisión por parte de los medios que tildaron Io Sono de Salvatore Garau como «la primera obra invisible», «la única», o similar, ha desconcertado a los responsables de la fundación establecida en la Región de Murcia. «Nos quedamos un poquito así… No entiendo como los críticos, que han llenado las exposiciones de nuestro artista, no se han dado cuenta de que se ha adjudicado una autoría visionaria al italiano en vez de al español, que ya hizo ese tipo de obra muchas veces y años antes», argumenta Piedralzar.

«Siempre admiran todo lo que viene de fuera»

Piedralzar denuncia un trato preferente hacia los artistas foráneos: «Siempre admiran todo lo que viene de fuera». Asimismo, ha aludido a varios de los prestigiosos eventos artísticos que albergaron las instalaciones inmateriales de Boyer Tresaco. «Ha presentado esculturas invisibles en París, Nueva York, Barcelona y Madrid. La de la capital de España en 2015, fue seleccionada entre las mejores exposiciones del trimestre». Además, el prestigioso crítico de arte del New York Times y rector de la Escuela Superior de Artes Visuales de Nueva York, Thomas McEvilley, escribió un ensayo en 2003 hablando sobre los trabajos como «la exquisita técnica  de Tresaco, totalmente de su invención».

La directora de la Fundación Boyer Tresaco esgrime que «no es la primera vez que el autor sufre un plagio» y hace referencia a la instalación de Faust de Anne Imhof por la que fue premiada con el León de Oro de la Bienal de Venecia en 2017. Según recogió en aquel momento el diario Heraldo de Aragón, el mismo Boyer Tresaco aseguró: «El hecho ha sido admitido ya explícitamente por los representantes de la dirección de Arte y Arquitectura de la Fundación de la Bienal, en la reunión que al efecto hemos mantenido en su sede de Venecia».

En busca de los motivos que han provocado esta omisión al autor español que da nombre a su Fundación-Museo de arte contemporáneo en Cartagena, Piedralzar concluye: «Boyer Tresaco es muy conocido en el mundo del arte. Puede que al ser un artista tan polifacético, cuya obra se expresa de manera multidisciplinar  -escultura, instalaciones, performance, pintura, videos, fotografía  y textual-, hace que sea más complejo seguir su trayectoria».

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