Un hombre se interesa por un libro en la Feria del Libro de Madrid.

EFE

Cultura

Arranca la Feria del Libro más esperada e inusual de su historia

Había ganas. De pasear y hojear las páginas de una próxima lectura o intercambiar un algo literario y presencial. De convertir de nuevo El Retiro en el centro de valorización de la literatura y el conocimiento de grandes y pequeños, y respirar un ápice de normalidad, aunque con la mascarilla como mejor complemento. La Feria del Libro de Madrid ha vuelto al parque de El Retiro tras la pandemia que la borraba del calendario de 2020, la hacía digital y después la escupía, sin gran esperanza, a septiembre de este año.

Desde este viernes y hasta el próximo 26 de septiembre, un total de 320 expositores, entre librerías, editoriales y organizaciones o administraciones públicas, tienen su caseta en la edición número 80ª de una Feria que la delegada de Turismo, Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Andrea Levy, definía en su inauguración como “un safari literario”.

Inaugurada por la Reina Leticia y la vicepresidenta del Gobierno de Colombia -país invitado bajo el lema ‘Colombia diversa y cultural’ en un homenaje a las riquezas naturales y socioculturales del país latinoamericano-, esta edición es la primera celebrada después de que el Ayuntamiento la declarara en 2020 evento de especial significación ciudadana y de interés general para la ciudad.

La Feria del Libro, por primera vez en septiembre

Emoción y mucha alegría es la que desprenden desde las editoriales y librerías que desde este viernes ocupan las casetas de El Retiro. La Feria del Libro se convierte, este año más que nunca, en un espacio de reencuentro entre la comunidad lectora y todos los elementos que la conforman tras dos años y medio de retraso. Porque la celebración de este evento literario, tal y como explica la directora y editora de Círculo de Tiza, supone una gran oportunidad para el sector librero «de conocer a sus lectores, hablar con ellos o saber qué es lo que piensan de sus libros». «Me parece que es muy mágico hablar con los lectores y con los autores, y que los autores puedan conocer a los lectores. Es como una especie de liturgia que, cuando se pierde, se echa mucho de menos», añade.

Lo más curioso e inusual de esta edición – además de las medidas y protocolos para garantizar la seguridad de los asistentes – es la fecha en la que finalmente se ha decidido que tenga lugar. Nunca antes en sus 80 años de historia, la Feria del Libro había sido celebrada en septiembre, algo que, como apunta la responsable de librerías y espacios culturales de Capitán Swing, María Hernández, puede que atraiga a un mayor número de visitantes: «Hay aspectos muy positivos en septiembre, como que la Feria coincide con la rentrée literaria, con la salida de las novedades editoriales que pondrán la guinda al año y así, en esta ocasión, también a la Feria. Por otro lado, el clima suele ser más templado y agradable para pasear por la feria con los calores con los que a veces estrenamos junio».

Sin embargo, y aunque el director de la Feria del Libro de Madrid, Manuel Gil, enviaba la semana pasada un mensaje de optimismo sobre la positiva repercusión económica que la Feria podría alcanzar este año, los libreros y editoriales prefieren no hacer pronósticos y ser cautos. «Es posible que a algunos estas fechas les pillen peor económicamente, porque hayan gastado mucho en verano y por el comienzo del nuevo curso escolar. Pero también existe cierto ahorro guardado, porque las restricciones han impedido realizar muchos viajes y actividades lúdicas. No hay razones para ser pesimistas», comentaba en declaraciones a El Independiente la directora de Grupo Planeta, Belén López.

El sector del libro, otro gran afectado por la pandemia

Ahora que por fin la Feria es una realidad, los negocios que giran alrededor del libro dejan por fin de lado toda la incertidumbre existente en los pasados meses por la organización del evento; un desconcierto que desde el sector llevan sintiendo desde la aparición del Coronavirus en nuestras vidas. 

Aunque las editoriales vieron sus negocios en peligro con el parón nacional y, por tanto, de sus distribuidores, algunas de ellas consiguieron mejorar sus servicios ante las necesidades del momento. Esto es lo que ocurrió en Círculo de Tiza, editorial que encontró en plena pandemia el mejor momento para replantearse el formato de sus libros: «Pensamos: ‘Vamos a digitalizar el catálogo para que estén todos los libros en formato digital.’ Entonces nos permitió dar ese salto, que lo teníamos pendiente pero que siempre nos daba pereza», detalla Serrano.

No obstante, las librerías han sido las que realmente han sufrido más para conseguir salir adelante tras el confinamiento. De acuerdo a Alba Varela Lashera, de la librería feminista Mujeres, la venta de libros online es lo que les ha permitido sobrellevar los tres duros meses de 2020 en los que se vieron forzados a cerrar sus negocios. «Hemos trabajado mucho, ha habido muchos cambios de formas de hacer las cosas… pero me he sentido muy arropada por mi comunidad», expresaba otra librera: Esther Madreñero, dueña de Karikú y la bruja, haciendo referencia a los lectores.

Y es que, si hay que verle el lado positivo a los terribles efectos que la pandemia ha dejado, en el sector han observado que ha crecido el número de lectores desde que la Covid puso todo patas arriba. «Estamos contentos no por la pandemia, sino porque la gente descubriera el libro como un sistema más para evadirse», argumenta David Nieto, de Comelibros Librería.

A esta opinión también se unen las editoriales, quienes experimentaron un crecimiento enorme de sus ventas desde la desescalada. En el caso de Grupo Planeta, confirman a este medio que las cifras de ventas de 2020 lograron igualarse a las de 2019, incluso después del cierre de mitad de marzo, abril y parte de mayo. «Desde el confinamiento, el libro ha sido un refugio y mucha gente que antes no leía, o leía menos, ha descubierto (o redescubierto) el poder de la lectura de viajar a todas partes desde el sofá de su casa», destacaba la responsable de Capitan Swing.

Los lectores, con hambre de Feria

Adultos, niños, jóvenes… El variado público que acude a la Feria del Libro estaba deseando que El Retiro se volviese a convertir en la gran tienda en la que se transforma anualmente. Al ser preguntados sobre la vuelta de la Feria, los presentes no esconden su entusiasmo: «Teníamos muchas ganas. Por fin hay un espacio donde podemos estar tranquilos, podemos ver las librerías, acercarnos a los libreros… Estoy muy contenta», explica alegremente una de las asistentes del primer día del evento.

Si los libreros y editores vacilaban al contestar sobre cómo podría afectar el retraso de esta celebración de mayo – mes en el que suele tener lugar – a septiembre, parece que los leedores no tienen ninguna duda: «Independientemente de la época, gastaremos lo mismo que en años anteriores. Las ganas están y eso es lo que cuenta», comenta una pareja. «Yo creo que no se va a notar demasiado. Creo que va a venir mucha gente con ganas de comprar y de leer. De hecho, se nota: la gente compra», decía un hombre que en lo que llevaba de recorrido ya se había hecho con una nueva lectura.

Sira de María Dueñas, De ninguna parte de Julia Navarro o Los vencejos de Fernando Aramburu son algunos de los libros más buscados en esta edición, así como los autores a los que más ganas tienen los lectores de conocer en las firmas. Para conseguir contentar a los fieles seguidores de los escritores, desde las editoriales han decidido poner firmas incluso entre semana y establecer nuevas franjas horarias. El objetivo: evitar reducir al máximo el número de autores que puedan asistir a estas citas literarias.

Aunque las exigencias de la Covid no han logrado que todos los escritores puedan acudir a estas citas, los propios lectores consideran que esto no supondrá un impedimento para pasarse por las casetas: «No creo que la reducción del cartel afecte a la Feria. Creo que las ganas supera a todo eso».

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