El escritor Martín Caparrós (Buenos Aires,1957) ha descubierto ‘Ñamérica’. El escritor, que lleva toda su vida empapándose de la América que habla español publica Ñamerica (Literatura Random House). “Una tentativa de contar y entender una región que hace mucho tiempo que no miramos como conjunto. Ñamérica, la américa qué habla castellano, sin Brasil”, define. “La última vez que se hizo algo parecido fue con Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano hace 50 años. Pero este libro no aborda ni la misma región, ni en el mismo contexto”, asegura a El Independiente. Martín Caparrós no escribe el libro con el ánimo de imitar a Galeano, no posee la intención de trascender de la misma forma. “No tengo ese tipo de expectativas”, asegura. “Cuando hago un libro intentó hacer lo mejor que puedo, pero más allá de eso no tengo la pretensión de  presuponer qué es lo que va a pasar con él”.

El volumen, que alterna la fórmula del ensayo con la crónica, nace de una conferencia de hace tres años en la que Caparrós participaba para hablar de Latinoamérica. “Con la idea de evitar lugares comunes sobre América Latina investigué y reflexioné sobre qué podía decir y ahí, en ese momento, se me ocurrió. Es de esas cosas que no las habías pensado nunca pero, una vez que se te ocurren, te parecen absolutamente evidentes. Y pensé ¿por qué no escribir un libro para intentar entender qué es América Latina?”. 

Pero el escritor tiene otra respuesta sobre cómo nació este viaje intelectual por los países que hablan castellano. Lo hizo hace 30 años, que son los que lleva viajando por diferentes países. Su crónica más antigua presente en el libro es de un viaje que hace a Bolivia en 1991 en donde se encuentra con «un joven sindicalista, muy carismático, que se llamaba Evo Morales, que entonces no era nadie”, afirma el argentino.  

Es la única región del mundo en la que esto ocurre; hay una veintena de países que hablan todos la misma lengua»

MArtín Caparros

Pero Ñamérica, como concepto que acuña y da título a su nuevo libro, “ese sí me gustaría que se quedara”, confiesa. “Cuando quise pensar en América Latina una cosa que me pareció clara, desde el principio, es que Brasil es tan desproporcionadamente grande que falsea todos los datos, se inclinan demasiado hacia su lado. Además Brasil no tiene la característica que tienen todos los demás que hablan castellano. Es la única región del mundo en la que esto ocurre; hay una veintena de países que hablan todos la misma lengua”, afirma el escritor que pone como contrapunto a la India, “que tiene 20 idiomas y, sin embargo, es sólo un país”.

El objetivo del libro de Caparrós es, precisamente, buscar puntos en común entre esta veintena de países. “En estos países hay situaciones y problemas como la violencia, las migraciones, la corrupción.. Una serie de cosas que son comunes en la mayoría de estos países y que, por lo tanto, te permiten tratar de armar una visión de conjunto”.

Martín Caparrós posa con una bombilla.
Martín Caparrós. Javier Lizón

Uno de los aspectos que aborda en Ñamérica es el discurso de reivindicación de los pueblos originarios. “De entrada lo de los originarios no me gusta nada. Los pueblos originarios llegaron de Asia Central 20.000 millones de años atrás. Hay un sector que reivindica a los pueblos originarios como si hubieran vivido antes de la llegada de los españoles en un mundo casi perfecto y armonía. El imperio azteca era de una crueldad extrema, fue lo que hizo que muchos de sus vasallos se aliaran con los españoles invasores, jamás hubiera conquistado Cortés un imperio si no fuera porque muchos no soportaban más la tiranía”, afirma Caparrós.

El imperio azteca era de una crueldad extrema, fue lo que hizo que muchos de sus vasallos se aliaran con los españoles invasores»

Martín Caparrós

El autor que no minimiza la extrema crueldad que practicaron los españoles entre los indígenas, pero cree que quienes todavía les echan la culpa de los males de Ñamérica falsean la historia. “Es fácil y tonto, hacer eso es exculpar los 200 años de administración criolla, los 200 años de administración nacional que tienen todos estos países. Si la culpa es de Cortés, no es de  todos los que lo gobernaron desde entonces hasta ahora”. 

Pero Caparrós considera que en el discurso de los pueblos originarios hay un elemento aún más peligroso: “se le atribuye a los pueblos originarios una cantidad de derechos que son completamente injustos. Yo no creo que sean pobres por tener cierta pureza de sangre originaria, ni que tengan que tener más derechos o más prerrogativas que las de otros cuya sangre está más mezclada”. Le preguntamos si entra en ese orden discursivo la retirada de estatuas de Colón. “Retirar una estatua de Colón es del orden de la tontería simbólica. Cómo se enteran los mexicanos que retiran una escultura de Colón si no es escuchándolo en un noticiero en castellano o leyéndolo en un leyéndolo en un periódico que se escribe que esa cosa que retirara se llama estatua no tekuikuili”.

Para Caparrós es una gran falacia porque “todos somos producto de la mezcla. Yo siempre reivindicó que América es un producto de la mezcla no hay pureza, todos tenemos muchas sangres entreveradas. Tratar de encontrar pureza de sangre suena mal en todos los casos, ya sea guanche o aria”. 

Ese mismo valor de la mezcla lo aplica Caparrós al castellano. “Solo un 5% de los castellanoparlantes pronuncian la zeta como los españoles. Y pretenden convencernos de que es la forma correcta de hacerlo”. Para Caparrós la lengua es de los 500 millones de personas y el colmo de la soberbia de los españoles con la lengua, desde su punto de vista, es el Premio Cervantes. “Un año se da un premio a un autor latinoamericano y otro año se  da a un autor español. En España hay 44 millones, en América hay 450 millones. Ese reparto no tiene justificación”, asegura.