Cultura

Le Corbusier, el hombre que unió el arte con las matemáticas y revolucionó la arquitectura

Imagen de Le Corbusier rodeado de creaciones suyas, entre ellas su famosa Chaise Longue

Carmen Vivas

Siempre fue el más moderno, fructífero y libre. O es. Porque pese a su fallecimiento, el nombre de Charles-Édouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le Corbusier (Suiza, 1887-Francia,1965), sigue latente como el Picasso de la arquitectura moderna e incansable agitador cultural que rechazó el cubismo por ser «demasiado romántico», decía.

Le Corbusier pasó a la historia de la arquitectura como uno de los más influyentes del siglo XX por su filosofía renovadora y los famosos cinco puntos -basados en la planta baja sobre pilotes, la planta libre, la fachada libre, la ventana alargada y la terraza-jardín-, de una nueva arquitectura resultado de agitar a las matemáticas y la geometría, con el arte que también lo reconoció como pintor.

Retrato de Le Corbusier. EFE

El arquitecto nació el 6 de octubre de 1887, hoy hace 134 años, y pese a que no cursó estudios académicos, su estilo arquitectónico es parte del racionalismo. Con una formación tan sólo artesanal, construyó su primera casa a los diecisiete años y aprendió después el oficio de grabador y cincelador en la Escuela de Arte de La Chaux-de-Fond, donde uno de sus profesores, Charles L’Eplattenier, le orientó hacia la pintura y después hacia la arquitectura. Desde ese momento, Le Corbusier creó con la experiencia el boceto de lo que iba a ser su primer arte: «La arquitectura debe de ser la expresión de nuestro tiempo y no un plagio de las culturas pasadas», afirmaba. El suizo fue de los primeros en defender la construcción estandarizada como un modo de conciliar calidad y crecimiento sostenible, y sus aportaciones al uso arquitectónico y emocional del color, unido a deshacerse de toda ornamentación innecesaria y utilizar materiales prefabricados como el hormigón armado, todavía son fuente de inspiración.

La obra de Le Corbusier comenzó a desarrollarse en el período de entreguerras, lo cual le llevó a amoldarse al espíritu de su tiempo y, en sus escritos, dejó constancia de su visión de la arquitectura como una herramienta para cambiar el mundo. Durante las primeras décadas del siglo XX el genio arquitecto le otorgó a Europa el concepto de «geometría biológica», y es que en su trayectoria, destaca el descubrimiento del contraste entre grandes espacios colectivos; la proporción clásica a través de la arquitectura renacentista; y las formas geométricas y el uso del paisaje como herramienta arquitectónica: «Nosotros gustamos del aire puro y del sol a raudales. La casa es una máquina de vivir, baños, sol, agua caliente y fría, temperatura regulable a voluntad, conservación de los alimentos, higiene, belleza a través de proporciones convenientes. Un sillón es una máquina de sentarse, los lavabos son máquinas para lavar…El mundo de nuestro quehacer ha creado sus cosas: la ropa, la estilográfica, la cuchilla de afeitar, la máquina de escribir, el teléfono… la limusina, el barco de vapor y el avión», afirmaba.

Polémico y revolucionario, su concepto de arquitectura resultaba ambicioso y exigente, rechazando los esquemas de una tradición obsoleta, para proporcionar soluciones adaptadas a los nuevos tiempos. Le Corbusier fue nombrado miembro real de la Academia Nacional de Bellas Artes y falleció el 27 de agosto de 1965 de un ataque al corazón.

Patrimonio de la Humanidad

Medio siglo después de que el arquitecto falleciera, la Unesco incluía su trabajo en la lista de Patrimonio de la Humanidad. En total, el organismo reconocía diecisiete espacios repartidos entre Alemania, Argentina, Bélgica, Francia, Japón, India y Suiza como testimonio de la invención de un nuevo modo de expresión de la arquitectura, en «clara ruptura con sus formas anteriores»: «La influencia global conseguida por el trabajo arquitectónico de Le Corbusier en cuatro continentes es un nuevo fenómeno en la historia de la arquitectura y demuestra su impacto sin precedentes», resaltaban.

Entre sus obras destacan la Unidad Habitacional de Marsella, la capilla de Notre Dame du Haut (Francia), el Museo Nacional de Bellas Artes de Occidente de Tokio (Japón) o el complejo del Capitolio de Chandigarh (India).

Le Corbusier, realizó estas obras a lo largo de 50 años de «búsqueda paciente», según sus propias palabras, y ponen de manifiesto, según la Unesco, «las soluciones aportadas en el siglo XX por el Movimiento Moderno al reto de renovar las técnicas arquitectónicas para satisfacer las necesidades de la sociedad. Son obras maestras del genio humano que constituyen un testimonio de la internacionalización de la arquitectura a escala planetaria».

Sus obras más importantes

Casa cultural Heidi Weber (Suiza, 1963)

El pabellón Le Corbusier del Museo Heidi Weber, en Zúrich (Suiza). EFE EFE

Lo que en un inicio fue una casa residencial, conocida también como Maison de l’homme, hoy es un espacio dedicado a eventos y exposiciones construido entre 1963 y 1967 en el parque Zurichhorn, por encargo de la galerista Heidi Weber.

Iglesia de San Pedro (Francia, 1960-2006)

La iglesia de Saint-Pierre, en Firminy (Francia). EFE EFE

Ubicada en el punto más bajo de un valle, la iglesia de Saint – Pierre es la última gran obra diseñada por Le Corbusier. El conjunto, consta de una capilla, un estadio de fútbol con gradas en uno de los costados del campo y un centro social denominado Maison de la Culture al otro, y una variante de l’Unité d’Habitation, concepto de tipología residencial desarrollado por el arquitecto.

Promovido por Eugène Claudius-Petit, alcalde de Firminy y antiguo Ministro de Reconstrucción y Urbanismo, la Iglesia de Saint – Pierre se presentaba tras su construcción, como un conjunto modélico y extensión natural de la ciudad.

Convento de la Tourette (Francia, 1953)

El Convento de la Tourette (Francia). Imagen de archivo

Construido íntegramente en hormigón, el Convento de la Tourette, edificio religioso perteneciente a la Orden de los Dominicos, marca el punto de giro hacia el brutalismo, que impregnará la arquitectura de Le Corbusier a partir de los años 50.

El monasterio incluye una iglesia, un claustro, una sala capitular, aulas, una biblioteca, un comedor, varios salones, cocinas y un centenar de celdas individuales. Además, los monjes también disponen de salas de estudio, refectorios inferiores, cocinas y una iglesia y sacristía como áreas adyacentes.

Chandigarh (India, 1951)

Edificio de la Asamblea, el más emblemático de los tres que conforman el complejo del Capitolio en Chandigarh, en el norte de la India. EFE

En 1950, Le Corbusier recibió el encargo de construir una ciudad moderna en la India. Y este fue el resultado. Chandigarh fue el único proyecto de urbanismo que el arquitecto ejecutó durante toda su carrera. Se trata de un complejo que alberga diferentes espacios como la Asamblea Legislativa, El Capitolio, La Corte de Justicia, un espacio cultural y algunos espacios dedicados a la recreación.

Capilla de Notre Dame (Francia, 1950-1955)

Exterior de Notre Dame de Haut, en Ronchamp (Francia). Imagen de archivo

La capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp, Francia, también conocida como Ronchamp, es la capilla de culto católico considerada uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura religiosa del siglo XX.

La construcción, de hormigón armado y mampostería, está situada sobre una colina de unos 150 metros de altura que se abre al paisaje de Ronchamp y es una de las obras arquitectónicas más fotografiadas de Le Corbusier.

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