Cultura

Navidad sin libros: "La escasez de papel es tan grande que no lograremos publicarlos"

Un hombre lee durante la Feria del Libro de Fráncfort, la mayor del mundo. EFE

La fragancia de una página recién impresa ya no será. No al menos para los lectores que esperan impacientes la publicación de algún título en particular. Y es que la crisis de suministro del papel, que empieza azotar fuertemente al gremio editorial, pone en ‘jaque mate’ la impresión de novedades literarias previstas para Navidad, el periodo más lucrativo del año en cuanto a ventas.

La escasez del papel y en especial del llamado cartón gris -el empleado para los libros de tapa dura-, ha obligado a las editoriales a aceptar que no podrán cumplir con sus planes editoriales de este año. Los libros llegarán a los estantes más tarde de lo previsto, y los problemas derivados de la distribución y falta de materia prima incrementarán «inevitablemente» su precio: «Los costes de impresión han aumentado en los últimos meses alrededor de un 20%. Llevamos meses oyendo rumores sobre la escasez del cartón y no se trata de un fenómeno local, ni mucho menos. En Estados Unidos ya en septiembre las grandes editoriales avisaban de una tensión sin precedentes en la cadena de suministro global. Parte del problema deriva de la suspensión en la producción durante la pandemia del coronavirus, pero también del incremento de los costes energéticos que las imprentas y los transportistas están haciendo repercutir en las facturas de los editores. En el caso de España contamos además con que la mayor parte de la producción de fibra se exporta a Asia. El gigante asiático supone alrededor del 40% de la demanda global y sus compras están creciendo a pasos agigantados», explican desde la imprenta Cofás Artes Gráficas en palabras para El Independiente.

Según el último informe estadístico anual de la Asociación española de fabricantes de pasta, papel y cartón, en España existen 69 fábricas de papel y 10 plantas de celulosa que en 2019 produjeron 6,4 millones de toneladas de papel y cartón, cifra cercana a los 6,8 millones que se consumen en el país. Sin embargo, la producción española representa una cifra muy pequeña en lo que respecta a lo que se queda dentro de las fronteras y además de depender del comercio internacional para abastecerse de materia prima, el 46% de la producción se destina a los mercados exteriores, que suponen el 59% de la facturación total.

Pero el e-commerce o «efecto Amazon» que aumentó durante la pandemia, también es uno de los factores detrás de la escasez de cartón. Propietarios de pequeñas empresas dicen que el gigante del comercio electrónico los ha sacado del mercado exprimido y que, el hecho de que la gente estuviera en casa, condujo a una demanda sin precedentes de cartón corrugado para los envíos: «El apocalipsis afecta, en realidad, a todas las materias primas y no exclusivamente al papel. Hace ya un par de meses que las imprentas de juegos de mesas advertían de la falta de resinas de madera y plástico, por ejemplo. Al parón de producción durante la cuarentena, el encarecimiento de los transportes internacionales, o un pico de incremento de las publicaciones impresas, hay que sumar el uso disparado de embalajes de cartón de empresas como Amazon y la reorientación de la producción papelera a satisfacer esa creciente demanda», señala Pedro F. Medina, editor Jefe de la editorial de cómic Fandogamia.

Nadie se atreve a trazar un calendario realista de lanzamientos de aquí a final de año»

Pedro f. medina

Desde la misma editorial y la Asociación de editores de Madrid, explican que lo que al principio parecía un caso de imprentas pequeñas comienza a afectar también a las empresas y editoriales con mayor volumen: «Los grandes grupos editoriales no son ajenos a esta situación de carestía de las materias primas. Han minimizado su impacto gracias a que su sistema de compra de estas materias se fundamenta en contratos pactados con anterioridad a esta crisis y eso les garantiza precios y suministros en condiciones mucho más competitivas que las que imponen las fluctuaciones de los mercados. Aún así, a estas alturas nadie se atreve a trazar un calendario realista de lanzamientos desde aquí hasta Fin de año. Algunos libros se han aplazado hacia Navidad, otros se pasarán al plan editorial del próximo año porque la escasez de papel es tan grande que no lograríamos publicarlo para el mercado navideño», lamentan.

El gusto por la lectura, también culpable

Los meses de confinamiento marcaron un máximo histórico de lectores frecuentes y de tiempo dedicado a la lectura, que, lejos de disminuir una vez finalizado el aislamiento, se han mantenido en el tiempo. Según el barómetro de hábitos de lectura y compra de libros, el porcentaje de lectores de libros que leen al menos una vez a la semana alcanzó un máximo histórico del 57% durante el confinamiento, y el tiempo dedicado a la lectura ha pasado de 6 horas y 55 minutos antes del confinamiento, a 7 horas y 25 minutos a finales de 2020, llegando a las 8 horas y 25 minutos semanales durante el periodo de confinamiento: «La lectura ha crecido en todas las autonomías, ha crecido especialmente entre los más jóvenes y, además, 7 de cada 10 españoles prefiere las librerías como punto de venta», afirmaba Patrici Tixis, presidente en funciones de la Federación de Gremios de Editores de España en la presentación del barómetro el pasado mes de febrero.

Esto ha propiciado un aumento significativo de la demanda y facilitado que «las tres grandes bases de suministro de pasta de papel situadas en la península escandinava, Finlandia y la Columbia Británica, en Canadá, hayan aprovechado esa demanda un tanto inesperada para incrementar sus precios en casi un 30% en los últimos seis meses, con una demora para atener los pedidos que alcanza en estos momentos los 45 días de media», afirma Manuel González, presidente de la Asociación de Editores de Madrid a El Independiente.

¿Hasta cuando?

Inestabilidad e incertidumbre son las palabras que mejor definen la situación en la que se encuentra inmersa el gremio editorial. Lejos de saber a ciencia cierta hacia dónde irá el mercado ni qué pasará en los próximos meses, las miradas están puestas en el segundo semestre de 2022: «Confiamos en que en el segundo semestre de 2022, tal y como ha sucedido en ocasiones anteriores, esta situación se irá paulatinamente corrigiendo a medida que los centros de fabricación papelera aumenten su producción para atender esa demanda creciente. También influirá la mejor distribución comercial una vez que China y los países del sudeste asiático restablezcan la fluidez habitual de sus suministros a Occidente y se liberen los pedidos acumulados desde 2020», sostiene González.

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