Cultura

La historia del 'Mata Mua', la obra del Thyssen "exiliada" durante más de dos años

A principios de junio de 2020 la polémica rodeaba, otra vez, a la baronesa Thyssen, a su colección y a la relación de esta con el Estado. Las prorrogas para que las obras permaneciesen en España ya iban por la veintena y Carmen Cervera, en mitad de una de estas negociaciones, decidió sacar una de sus obras más importantes fuera del país. Fue el lienzo Mata Mua, de Paul Gauguin, una de las obras estrella de su colección, por no decir la más importante, valorada en aproximadamente 40 millones de euros.

El barón Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza compró esta obra del pintor postimpresionista en 1984. Lo hizo a medias con Jaime Ortiz-Patiño, aunque seis años más tarde le pagó su mitad y se quedó con toda la propiedad del cuadro. El precio final fue de unos 24 millones de euros.

Se trataba de una obra excepcional. Gauguin había viajado en 1891 a Tahití con la intención de reencontrarse con un pasado de tribus y de falta de civilización. Con lo contrario a aquella Europa moderna y próspera del siglo XIX. No halló lo que buscaba pero de aquel viaje surgieron 46 pinturas, entre ellas Mata Mua, de todo lo que había imaginado: «Es completamente excepcional encontrar piezas de Gauguin de ese calibre, del periodo de Tahiti, por eso es particularmente valioso», explicaba a Efe Javier Arnaldo Alcubilla, conservador y jefe de investigación del Thyssen entre 2001 y 2011 y catedrático de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid.

La baronesa Thyssen lo incluyó en el «préstamo» al Estado de 1993

Cuatro años más tarde el francés quiso venderla para poder sufragarse un segundo viaje por Oceanía, pero la subasta no salió del todo bien y el precio final no fue ni mucho menos lo que él estaba esperando. De allí a alguna colección privada hasta acabar a mediados de los ochenta en manos de Thyssen.

Cuando se acordó la venta de su colección al Estado español, en 1993, el barón apartó de esta negociación por la que entregaba 774 obras por 350 millones de euros el Mata Mua, además de otras obras. Fue su mujer, a su muerte, la que la incluyó esta obra como depósito en el museo, junto a otras 600 de las que hoy ya solo quedan 429.

Se trataba de un préstamo renovable cada cierto tiempo. Ya lleva 16 prórrogas, y las últimas, no han sido fáciles: «Le dije que Mata Mua tenía que seguir en el museo y que sin ese cuadro por nuestra parte era imposible seguir la negociación. Aceptaron esta propuesta y la señora Cervera pidió a cambio incluir en la lista de las tres obras excluidas otra obra en sustitución. Por ese motivo en la prórroga del acuerdo de depósito que firmé a finales de diciembre de 2020, Mata Mua estaba incluida», explicaba el ex titular de Cultura en un artículo de opinión publicado en El País.

Más tarde, en junio de 2021, coleccionista y Estado llegaban a un acuerdo por el que se establecía que las 427 obras de la baronesa permanecerán en España durante los próximos 15 años con una dotación de 6.5 millones de euros anuales; una negociación que parece, culminará el próximo 9 de febrero.

Tras más de dos años custodiado en una cámara acorazada de Andorra, donde Cervera tiene su residencia habitual, fuentes de la pinacoteca confirmaban este jueves que la legendaria tela de Gauguin colgará de nuevo de las paredes del Museo Thyssen cuando el próximo jueves se ratifique definitivamente en sus salas el contrato de alquiler de la colección Carmen Thyssen al Estado español.

El contrato estipula que el Estado español abonará 97,5 millones de euros a la coleccionista a lo largo de los próximos 15 años, una cantidad que se descontaría del precio final de la venta si, como se supone, el Estado acaba ejerciendo su derecho preferente de compra de la colección. 

De los que hasta el momento no se ha precisado nada es de los otros tres cuadros de la colección que Tita Cervera también sacó del museo madrileño durante la pandemia y cuyo paradero se desconoce: Caballos de carreras en un paisaje (1894), de Edgar Degas; Martha Mckeen de Wellfleet (1944), de Edwar Hopper, y El puente de Charing Cross (1899), de Claude Monet.

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