Cultura

Paret, el "Watteau español" eclipsado por Goya, por primera vez en El Prado

Museo del Prado

El Museo del Prado ha saldado su deuda. Por primera vez desde que abriera sus puertas el 19 de noviembre de 1819 bajo el nombre de Real Museo de Pintura y Escultura, la pinacoteca madrileña dedica una exposición al madrileño Luis Paret (Madrid, 1746 – Madrid, 1799), considerado el representante más importante de la tradición del rococó francés en España, aunque en la sombra, debido a la coincidencia en el tiempo con «uno de los grandes gigantes del arte occidental», el rey de la corte, Francisco de Goya.

Sus temas no fueron las majas y los chulos, sino los cafés y los bailes de la burguesía de la época que quedaron en segundo plano. «Ambos artistas iniciaron su carrera -Paret incluso cinco años antes que Goya- después de haber sido reconocidos en unos de los concursos convocados por las distintas academias de Bellas Artes, Paret por la de San Fernando en Madrid, Goya por la de Parma. No se trata de jugar a las vidas paralelas ni de quien fue mejor, pero para una buena comprensión de la España del siglo XVIII sí que podemos decir que Paret es tan o más importante que Goya», ha señalado el director de la pinacoteca, Miguel Falomir, durante la presentación de la exposición este lunes a los medios.

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«A Paret se le reconoce por su calidad, por ir en la línea del museo de hace tiempo, de arriesgar presentando aspectos novedosos de la Historia del arte, por su valor social como cronista de la España de mitad del siglo XVIII y por permitir una reflexión de cómo se construye la historia del arte española, saliendo de ese AND de adhesión al realismo y al tremendismo».

Bajo el título Paret, la exposición monográfica, que estará disponible desde este martes y hasta el próximo 21 de agosto, reúne más de 80 obras del pintor y aspira a restaurar su figura ante el gran público. «Cuando uno ve la obra de Paret es como si un ovni se hubiera posado en la pintura española del XVIII. Paret muestra una España distinta, más comprometida con la ciencia, además de tener conexiones con un mundo europeo que no son solo de la alta nobleza o de chulapos y majas. Es importante recordar que en el pasado había distintas propuestas estéticas que convivían, porque se tienden a uniformizar. Cada vez que ponemos en marcha este tipo de exposiciones nos preguntamos si el artista vale la pena, porque es una inversión de tiempo y dinero importante. Y en este caso, la respuesta fue afirmativa», defiende Falomir.

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La muestra se divide en nueve secciones y, precisamente, en la sección primera se compara un dibujo clave de su etapa inicial con la primera pintura documentada de Goya, ambas, además, sobre un asunto de la historia de Aníbal. El resto de secciones incluyen un pequeño grupo de dibujos tempranos de Paret, dibujos coloridos de aves para el hermano de Carlos III, retratos, una magna selección de paisajes de puertos cántabros, o pinturas religiosas entre las que destacan La Puerta del Sol, La introspección de Diógenes, o el retrato de una joven sobre una hamaca que Falomir considera «el más bello» de la exposición y que culmina, con el cuadro sin terminar Jardín Botánico desde el Paseo del Prado, que representa la vista de la entrada al jardín situado en las inmediaciones del museo.

Además de «una gran originalidad» como pintor, con «un estilo inconfundible y un estilo alejado de corrientes», Luis Paret fue también un excelente dibujante al que la Biblioteca Nacional dedicó una exposición en 2019. En su trayectoria fue muy importante su cercanía al infante don Carlos, que acabó pagando con un destierro de tres años en 1775 a Puerto Rico por su supuesto encubrimiento de los amoríos de su protector. Ese lunar negro en sus 33 años de carrera profesional fue saldado por la Corona española posteriormente con encargos periódicos de Carlos III y Carlos IV.

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