Cultura

Cómo el arte fue la prueba de que la tierra no era plana ni la luna perfecta

Museo Nacional del Prado

Galileo Galilei pintó la luna, Júpiter o las fases de Venus en 1609 sin saber que aquello serviría de precedente al Saturno devorando a un hijo de Pierter Paul Rubens, la Noche estrellada de Van Gogh o la Inmaculada de Ludovico Cigoli. Porque mirando estrellas, unos han colocado el hogar de los dioses y plasmado sus mitos, y otros, añadido pinceladas de azul oscuro o claro, añil y violeta a un lienzo.

La astronomía ha impregnado el arte de la pintura, de forma consciente o no, y de eso trata precisamente Reflejos del cosmos en el Museo del Prado, el itinerario expositivo creado en el Museo Nacional del Prado por Montserrat Villar, doctora en astrofísica del CSIC, que demuestra cómo la percepción y el conocimiento del cosmos han variado a la par que avanzaba la ciencia, y cómo esos avances encontraron plasmación visual en el arte del pasado. «La fascinación por el cosmos y la necesidad de interpretar sus señales, de comprenderlo y predecirlo, han impregnado todas las culturas por motivos muy diversos. Con este itinerario proponemos una aproximación diferente a una selección de obras de la colección del Museo Nacional del Prado que reflejan la fascinación que hemos sentido por el cosmos desde hace miles de años y la evolución de nuestra percepción del universo y nuestro lugar en él», señala la astrofísica en palabras para El Independiente tras la presentación de la muestra a los medios este lunes.

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Así, en veinte obras de artistas como Patinir, Rubens, Murillo, Zurbarán o Tiepolo, y dividido en cuatro bloques temáticos independientes pero «complementarios entre sí» que van desde la época de los pitagóricos con los pensadores griegos como máximos influyentes de la geografía, astronomía, y teorías sobre el cosmos y la Tierra; y hasta las constelaciones como un registro milenario de la imaginación colectiva de las distintas culturas o la llegada del telescopio, Reflejos del cosmos en el Museo del Prado, pretende ayudar al visitante a entender cómo «nuestra percepción del cosmos nos ha fascinado siempre» sin saberlo: «Siempre hemos mirado a las estrellas y las hemos leído para descifrar los aconteceres de la tierra. Hemos querido responder a las preguntas de si es el cosmos infinito, si tiene fin, o cuál es el lugar del ser humano en el cosmos. El arte ha sido fundamental en preservar el conocimiento del cosmos y con Reflejos del cosmos en el Museo del Prado quiero mostrar esas sinergias», añade.

Y es que la luna fue perfecta hasta el siglo XVII como la tierra plana, y no sólo la ciencia demostró que era impura, con montañas y valles, también el arte. «El telescopio mostró que la luna era un cuerpo impuro y eso tuvo implicaciones en la política y en la pintura. Las obras de arte contienen en su interior muchas claves de los debates y preocupaciones de la época en la que fueron creadas, sobre todo, en todo lo que es anterior a la fotografía».

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El itinerario arranca con cuadros como El tercer día de la Creación de El Bosco, Las siete Artes Liberales de Giovanni dal Ponte o El paso de la laguna Estigia de Joachim Patinir, que lleva a una segunda sección en la que, según, Miguel Falomir, director del Museo del Prado, se ve una «aproximación» a escenas mitológicas para ver cómo en las «constelaciones» el ser humano ha contemplado los mitos: «es como si leyéramos esas ansías o temores de las distintas culturas, lugares y épocas».

Aquí los cuadros elegidos han sido Perseo liberando a Andrómeda de Pedro Pablo Rubens y Jacques Jordaens o Diana y Calisto, y junto a ellos están también otros como La Inmaculada Concepción de Zurbarán o Vista de Venecia desde la isla de San Giorgio, de Gaspare Vanvitelli o El nacimiento de la Vía Láctea, que demuestran la revolución del telescopio. «Este itinerario es un viaje en el cosmos para poder ver determinadas obras a través de las gafas de una astrónoma. Nunca he intentado dar una visión desde la historia del arte, sino mi propia visión con un proceso intenso de documentación mediante», reza la astrónoma.

Con el apoyo de American Friends of the Prado Museum. y The Arthur and Holly Magill Foundation, la muestra estará disponible desde hoy y hasta el próximo 16 de octubre en la pinacoteca nacional.

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