Cultura

La estafa de más de 140 millones de dólares en arte de una mujer a su madre en Río de Janeiro

EFE

El Sol Poente de Do Amaral descansaba bajo el somier de la cama de un hombre involucrado en un plan para estafar a la viuda del famoso marchante, Jean Boghici, fundador de una de las primeras galerías de arte en Río de Janeiro, junto a un botín de más de 700 millones de reales (139 millones de dólares) rescatado este miércoles en una operación policial en la ciudad brasileña. «Las características de las pinturas recuperadas en el operativo son compatibles con las pinturas auténticas que estaban en la casa de la víctima».

Los hechos se remontan a enero de 2020, cuando la víctima, Geneviève Rose Marie Coll Boghici, adepta a rituales místicos, habría sido persuadida por una supuesta vidente de pagar un «tratamiento espiritual» para salvar a su hija haciéndole creer que estaba enferma, un engaño del que la propia hija sería cómplice. Tanto, que mantuvo a su madre aislada en su casa de Rio de Janeiro durante casi un año, le impidió usar el teléfono y despidió a los trabajadores domésticos que frecuentaban la casa mientras, junto a tres supuestos cómplices ya detenidos y dos que se encuentran prófugos, despojó a la anciana de sus bienes con el argumento de que estaban «malditos» y tenían que ser «rezados»; incluida una colección de arte con obras como Pont Neuf, Elevador Social, de Rubens Gerchman o Maquete para o menú espelho, de Antonio Días, vendidas después a galerías de arte o particulares como el empresario argentino Eduardo Costantini, fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba).

Consciente poco a poco de lo que estaba ocurriendo, la anciana suspendió los pagos a la vidente después de un tiempo, pero los reanudó al ser agredida y amenazada por su hija. «La propia señora víctima fue la que nos buscó en la comisaría, contrató un abogado que la trajo para contar todo. Ella estaba asustada por miedo a tener que denunciar a la hija», relata la policía.

Esta no es la primera vez que estas obras de arte sufren un contratiempo. En 2012, parte de la colección de Boghici se quemó tras un incendio en su apartamento de Copacabana.

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