Cultura DÍA MUNDIAL DEL FLAMENCO

De los corridos gitanos a Rosalía, así conquistó el mundo el flamenco

La cantante Rosalía actúa dentro de su gira ‘Motomami Tour’ en Barcelona

La cantante Rosalía actúa dentro de su gira ‘Motomami Tour’ en Barcelona EP

Mucho antes de las palmas, el cante y la guitarra, el flamenco ya era parte del pueblo. Además, desde hace exactamente 12 años, se reconoce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, ya que «incluye prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes». Desde sus primeras referencias en literatura a principios del siglo XVII de la mano de Miguel de Cervantes en La Gitanilla hasta ahora, el duende de los artistas le ha dado una dimensión mundial a esta «música peculiar y diferenciadora en Andalucía».

La Junta de Andalucía, una de las impulsoras en 2010 de la inclusión del flamenco en el distinguido catálogo de la UNESCO, atribuye el nacimiento de la disciplina artística a «una evidente raíz folclórica» que gracias «al pasar por el tamiz de las gargantas de creadores puntuales» se ha destacado como arte. Asimismo, la Junta evita el debate sobre el origen: «En un rápido ejercicio de imaginación podríamos trasladarnos hasta la España árabe, pues las modulaciones y melismas que definen al género flamenco pueden provenir de los cantos monocordes islámicos (…) Hay también quien atribuye la creación de esta música a los gitanos. Tampoco se pueden olvidar los diferentes legados musicales que dejaron los deudos andaluces en el Sur de España», indican en su web.

La mención de Cervantes en su novela, describe un corrido gitano, que según el Instituto Andaluz del Flamenco es «un cante sin acompañamiento musical, como las tonás, procedentes de los romances populares andaluces», por lo que muchos estudiosos lo han catalogado como el más antiguo de los palos flamencos. «Salió la tal Preciosa la más única bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la más hermosa y discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama» escribía el alcalaíno. De aquel corrido de La Gitanilla a la actualidad, el flamenco se ha expandido por todo el mundo.

El género se mantiene intacto y goza de buena salud. Grandes referentes artísticos como Rosalía -que se inció en el flamenco más tradicional- han conquistado el panorama musical bajo la bandera flamenca, pese a las críticas que acapara por la evolución que ha hecho del género en sus creaciones más recientes.

Entre los máximos responsables de esta expansión mundial desatacan nombres como Camarón de la Isla, Lola Flores o Paco de Lucía.

Pieza clave en la popularización del género fueron los tablaos flamencos, cunas de la disciplina artística. Una vez superada la mitad del siglo XX, el flamenco no atravesaba su mejor época; sin embargo, las figuras mencionadas -entre otras- lo convirtieron en fenómeno mundial.

Camarón marcó un antes y después en el flamenco, particularmente con la publicación de su disco La leyenda del tiempo (1979) que supuso una revolución para este arte. Muy ligado al gaditano estuvo Paco de Lucía (Algeciras, 1947 – Cancún, México, 2014), considerado uno de los maestros del flamenco y culpables de la evolución del mismo. Por su parte, Lola Flores es uno de los rostros que más simbolizan el flamenco. Sus habilidades como actriz, cantante o folclórica fueron los peldaños que la posicionaron como uno de los mayores mayores iconos de nuestra cultura.

El flamenco vuelve a ser tendencia

Tal y como recoge Inmaculada Tapia en Efe, después de las dificultades pandémicas, los tablaos vuelven a respirar. Juan Manuel del Rey, presidente de la Asociación Nacional de Tablaos Flamencos, señala que el mensaje de apoyo que solicitó el sector poco después de levantarse el confinamiento, cuando los locales volvieron a abrir sus puertas, «ha tocado el corazón del público», que ha entendido que el flamenco es «un patrimonio cultural importante; parte de nuestra identidad».

Ivana Portolés, dueña del tablao Flamenco 1911 (antiguo Villa Rosa) y del Cardamomo, asegura recuerda estos dos últimos años con tristeza. «Todo el mundo tenía el susto en el cuerpo, público y artistas», que incluso cambiaron su costumbre de mojarse el pelo para que al moverse «ni una gota cayera fuera del escenario». «La pandemia ha cambiado la forma de ver los tablaos y nos ha puesto en valor de cara a la administración. Siento que estamos recuperando nuestro sitio», advierte.

Prueba de que el flamenco está en auge han sido los premios Princesa de Asturias de las Artes, que este año ha galardonado a dos figuras claves: la bailaora María Pagés (Sevilla, 1963) y la cantaora Carmen Linares (Jaén, 1951). Ambas han animado a los jóvenes a que el flamenco forme parte de su vida y han reseñado que el reconocimiento era al flamenco, no a su figura.

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