Hasta en 33 ocasiones fue intervenido quirúrgicamente de su cáncer de paladar el neurólogo y padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, a quien en una de esas operaciones se le practicó una vasectomía, pues se pensaba entonces que «ahorrándose semen se evitaba la metástasis”.

Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial de Cabeza y Cuello (SECOM CyC), Florencio Monje, unos de los especialistas con más prestigio internacional en esta materia y que ha dedicado mucho tiempo a estudiar el cáncer que padeció Freud.

De hecho, El cáncer de Freud es el título de la conferencia que ha ofrecido en el Hospital Provincial de Badajoz y en la que ha dado a conocer los resultados de su investigación.

En declaraciones a EFE, Monje, Premio Nacional de Medicina 2018 y autor del libro «Goya y las enfermedades dentofaciales», entre otras muchas publicaciones, ha expuesto que la principal conclusión del estudio es que el cáncer que padeció el investigador «no era de garganta, suelo de boca, lengua o mandíbula, sino de paladar, un carcinoma verrucoso que marcó los años finales de su vida».

Un carcinoma del que, por cierto, no murió Freud aunque en ese momento “ya estuviera muy mal”, pues el psicoanalista «pidió la eutanasia”, tal como «se lo trasladó años antes a su médico de cabecera de toda la vida cuando la cosa se pusiera mal”.

El neurólogo (1856-1939) padeció un curso clínico por esta enfermedad durante sus últimos 16 años de vida, pero que con los avances médicos actuales «la hubiera superado». “Seguro, pero es fundamental entender que hay cien años de diferencia”, apunta Monje.

Otro de los aspectos clave es que Freud no hubiera padecido “tanto sufrimiento”, ya que se le llegó a operar hasta en 33 ocasiones, todas ellas con anestesia local salvo en dos con general, con cuatro sesiones de radioterapia externa y múltiples de radioterapia local.

Intervenciones que se iniciaron cuando Freud ya tenía 66 años, tal como ha explicado el cirujano.

El padre del psicoanálisis achacó su enfermedad a una “pulsión sexual”

Fumador empedernido -hasta una veintena de puros a diario-, Freud siempre consideró que fumar era “una especie de combustión para su trabajo”, aunque finalmente optó por iniciar el camino para dejarlo. A pesar de esta adicción, el padre del psicoanálisis achacó su enfermedad a una “pulsión sexual”.

En este sentido, apunta Monje, siempre que se analizan personajes históricos hay que mirarlos con las gafas de la época. «Hace cien años no se sabía casi nada del cáncer” y tampoco de los efectos del tabaco.

A este respecto, otra de las aportaciones del estudio es que después de la segunda intervención a la que fue sometido le realizaron una vasectomía, «pues se pensaba que ahorrándose semen se evitaba la metástasis, un tratamiento que entonces estaba aprobado».

El estudio de Florencio Monje comenzó en 2008 y fue presentado inicialmente dos años después. En esta primera investigación, Monje relata que el cáncer le provocó a Freud una perforación y gangrena de la piel del lado derecho de la cara. «Ello produjo, aparte del dolor, un olor nauseabundo en su habitación de tal manera que su perro no quería entrar en la misma», añade.

Lejos de quedarse en este estudio, el extremeño Florencio Monje optó por recopilar y analizar más documentación, lo que ha propiciado conocer nuevos datos. No obstante, según afirma, «no todo está finalizado».