Estantería de la librería Miguel Miranda en Madrid

Estantería de la librería Miguel Miranda en Madrid Ignacio Encabo

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El libro de papel resiste: sólo el 5% de las ventas son en formato electrónico

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El libro de papel resiste: sólo el 5% de las ventas son en formato electrónico

Manosearlo, pasar sus páginas, ese olor a nuevo, a antiguo. Las páginas amarillentas, la portada agrietada. La tapa dura y la edición de bolsillo. La gota que se cayó, transparentando y deformando las letras. «Toma, ya la me lo devolverás». Y pasan los meses, los años, y no vuelve a tu estantería jamás.

Hace diez años muchos editores y gurús se imaginaban un futuro sin el primer párrafo de este texto. Un mundo en el que el libro electrónico destronaba al de papel. Pero de momento su profecía está muy lejos de cumplirse. Nos sigue gustando mucho más el libro de papel. El que se toca. ¿Por qué? Si pagamos con el móvil, si escuchamos música en Spotify, si vemos películas en Netflix, si leemos el periódico en la tablet… ¿por qué seguimos comprando libros de papel?

«No es lo mismo la experiencia de leer un libro y tocarlo, pasar las páginas, que leerlo en una pantalla. Los seres humanos somos de tocar y husmear», señala Miguel Miranda, que regenta actualmente la librería que lleva su nombre y el de su abuelo.

«La literatura es verdad, es algo que tú tocas, que tú sientes y que tú lees y te metes en ella», añade Laura Riñón, autora de la novela Amapolas en octubre y dueña de la librería del mismo nombre en Chueca. Nieves Cuevas, de la tienda Pérez-Galdós, opina muy parecido: «Pasar una página de un libro es un placer que no te va a dar nunca leerlo en una tablet o en un móvil».

El sector de las librerías movió más de 2.000 millones en 2018

Los datos indican que el sector de las librerías -donde el 95% del negocio son los libros de papel- se ha mantenido estable durante los últimos años. De acuerdo al informe Comercio Interior del Libro en España 2018, la cifra total de facturación del año pasado fue de 2.363,90 millones de euros, un 1,9% más que el ejercicio anterior. El libro electrónico apenas aportó a esa suma 118,89 millones, un 5%. Además, ese dato es un 0,1% menor a 2017, por lo que se puede afirmar que, al igual que en el resto de países europeos, la venta de los e-books sigue estancada.

En 2018 había 12.714 empleados en las librerías españolas, 300 más que en 2014

En España hay alrededor de 3.500 librerías. Muchas de ellas pertenecen a las grandes cadenas, que aglutinan buena parte del negocio, pero la mayoría tienen una facturación inferior a 90.000 euros anuales. Son ésas las librerías de toda la vida, la tienda de barrio que trata de reinventarse ante el imperio Amazon.

«La tendencia que vemos en los últimos años es una librería más pequeña, basada en las recomendaciones y situada en lugares estratégicos», señala a El Independiente Pablo Bonet, secretario del Gremio de Librerías de Madrid, organizador de la Feria del Libro. «En las librerías ponemos el foco en la cercanía frente a la frialdad de la compra por internet. Entrar, que te salude el librero, que te recomiende en base a tus anteriores compras… Eso es lo que te da una librería».

Librería Pérez-Galdós, en la calle Hortaleza de Madrid

A los jóvenes también les gusta el papel

Hay un dato de la última Feria del Libro que llama poderosamente la atención: el interés de la gente joven. Uno se imagina a un adolescente o a un universitario pegado al móvil y a la tablet. Pero también leen: y prefieren el papel al e-book.

Durante las dos semanas que duró este año la Feria del Libro, la organización contabilizó 2,4 millones de visitantes en el Parque del Retiro. «De esos, 611.000 eran menores de 25 años, un 25% del total. Eso significa que crece el interés por el libro de papel y por vivir experiencias compartidas en torno a la literatura y sus autores».