En la Sudáfrica del apartheid, que una pareja interracial tuviera relaciones sexuales podía suponer una estancia en prisión de larga duración. Trevor Noah (nacido el 20 de febrero de 1984) es hijo de un ciudadano suizo y una sudafricana de etnia xhosa, por lo que de haber sido descubierto, podría haber sido separado del lado de sus progenitores. Por esta razón, durante su infancia el autor de Prohibido nacer no tuvo más remedio que esconder sus orígenes.

Tal y como confesó en un programa de televisión: «Mi abuela me encerraba en casa cuando visitaba a mi familia de Soweto. Me hacía creer que estaba jugando al escondite, aunque mi perseguidor fuera la policía». Cuando el apartheid llegó a su fin en 1994, Trevor Noah y su madre tuvieron que lidiar con nuevos problemas, como la adicción al alcohol que tenía su padrastro. En la autobiografía que publica Blackie Books, el sudafricano desgrana qué hay detrás de la estrella de televisión que es a día de hoy.

«Pensaba que yo era el verdadero héroe de la historia. Sin embargo, cuando empecé a escribir me di cuenta de que era mi madre», explica Noah. «Tuve la suficiente suerte de ser simplemente la sombra de un auténtico gigante. Los polvos mágicos que esparció mi madre sobre mí me dieron la confianza necesaria para hacer lo mismo que ella». Y es que ambos vivieron en una Sudáfrica en la que había tanto policías encubiertos como uniformados. Cuando no estaban bajo la mirada de alguna persona, sus movimientos eran captados por cámaras de grabación.

En más de una ocasión, la madre de Trevor Noah fue enviada a prisión simplemente por ver a su padre. A veces era un día, otros una semana, o incluso dos. «Mi abuela siempre me decía que volvería, pero nunca podíamos saberlo, puesto que la policía no contaba con servicio telefónico. Mi madre desaparecía, simplemente. Había gente que desaparecía para siempre», cuenta el escritor.

Fingir un acento que no es el tuyo para que no te miren mal

Trevor Noah habla seis idiomas: inglés, afrikaans (una variante del holandés que se habla en Sudáfrica), zuli, xhosa, twana y tsonga. «No reconozco que sea un germanoparlante, pero puedo mantener una conversación en esa lengua. Ahora estoy deseando aprender a hablar castellano».

Dependiendo del acento que tengas, te van a juzgar de una manera u otra. Incluso en Estados Unidos, cuando la gente habla de inmigrantes «no se refiere a los canadienses, sino a los que tienen un acento que es radicalmente distinto al suyo. Si oyen a una persona hablar en un idioma diferente al inglés, te ignoran. Pero si hablas en su lengua con acento creen que les estamos invadiendo. Cuando es justo lo contrario», cuenta Trevor Noah. De hecho, el escritor ha intentado usar las palabras que le van a hacer integrarse más fácilmente con los estadounidenses. También cambia su acento, «a veces sin pensarlo, simplemente lo hago. Es como si fuera un camaleón», explica.

Esto lo descubrió cuando se mudó a Estados Unidos en 2011. Apenas tres años más tarde, Trevor Noah pasó a ser colaborador recurrente en The Daily Show, un programa de Comedy Central en el que en unos meses se convirtió en presentador. Cuando Donald Trump se convirtió en presidente, el presentador se dio cuenta de que su trabajo es «más importante que nunca» y que debe presentarse «de forma honesta». Confiesa haber sido de los primeros en creer que iba a ganar las elecciones generales, a lo que los demás respondían con «risas».

El presentador reconoce que su trabajo puede gustarte o no, pero se siente afortunado de poder hacer lo que le gusta de forma honesta. Intenta dar lo mejor que sí y representa la lucha afroamericana, ya que, no hace mucho, él mismo vivió en su piel la segregación. «En Sudáfrica estuvo vigente un gobierno que fomentó que una parte de la población se quedara con todas las oportunidades y fuera tratada con dignidad, a costa de la otra que estaba oprimida».