«Todas las mañanas me levanto y creo que estoy en Tetuán«. Con 89 años, Estrella, la tía de María Dueñas no puede dejar atrás el pasado. O quizá es al revés, es el pasado el que no la deja a ella. La memoria emocional del pasado español en Marruecos persigue a quienes lo vivieron y a sus descendientes. Es el caso de la familia de Dueñas que dejó atrás Marruecos tras la independencia y al que volvió ella con sus novelas. “Todos se marcharon con una nostalgia enorme que, a la mayoría, no se les ha olvidado. Lo llevan dentro, parte de su corazón está aquí y ese vínculo no se rompe nunca”, cuenta la escritora a El Independiente.

María Dueñas creció vinculada emocionalmente a Marruecos. Su novela, El tiempo entre costuras, de la que ha vendido diez millones de ejemplares en todo el mundo, ha entrelazado su pasado, su vida y su escritura. Sira es la secuela de la novela que le ha convertido en la escritora más leída en España en lo que va de siglo. Una continuación que va camino de afianzar ese hito y de amplificar el eco de la España colonial en Marruecos con 11 ediciones en castellano y con su traducción a 35 lenguas. 

María Dueñas no volvió a Tánger para continuar la historia de Sira Quiroga, fue la ciudad la que se lo demandó. «La culpa es de Tánger, yo ya no quería volver a escribir nada relacionado con Tánger, para mi era un territorio quemado», afirma la escritora. Pero en uno de los muchos viajes que continúa haciendo a Tánger, descubrió un libro de obituarios en el Cementerio de los ingleses y se dio cuenta que que quedaban muchas cosas que tenía que contar de la ciudad. Rompió con la autocensura que se había impuesto de no escribir de la localidad marroquí y recuperó a Sira, «no podía escribir de Tánger sin Sira, hubiera sido como una traición». 

Del Tánger colonial quedan pocas cosas, pero su legado todavía se aprecia “en algunos edificios, en gentes y en testimonios que dejaron y en lo que vamos averiguando, porque vamos haciendo una labor de rescate del pasado, unas veces melancólica, otras literaria y, a veces, de reconstrucción de lo que fue aquel mundo en el que sitúo las ficciones de las novelas”, asegura. Aunque Tánger no pertenecía al Protectorado español de Marruecos, era una zona internacional, era destino de todos los europeos y españoles asentados en el norte de África. Durante la Segunda Guerra Mundial el dictador Francisco Franco anexionó la ciudad al protectorado español. 

“Yo crecí con esa nostalgia. Oía a diario hablar de Tetuán, de Marruecos, del protectorado y  Tánger”, cuenta la escritora. Eso era lo único que tenía claro antes de escribir su novela superventas, quería volver la mirada a aquel mundo que había estado flotando en mi familia y en la de tantos españoles”, afirma. Sira Quiroga está presente en Tetuán en la primera novela, pero también Tánger. El Tánger de Sira es “más cosmopolita y sofisticado, mucha vida pública, mucha tolerancia”. Una ciudad que, a su parecer, vive sus años dorados desde finales de los cuarenta hasta la independencia. 

Acto de María Dueñas con españoles en Tánger.
Acto de María Dueñas con españoles en Tánger. Carlos Ruíz B.K.

Carmela Narváez leyó El tiempo entre costuras hace años. Espera a que María Dueñas intervenga en un encuentro con españoles en Tánger organizado por el Instituto Cervantes. Tiene 88 años y ha viajado desde Arcila, a 40 kilómetros al sur, para escucharla. “Éramos 18.000 españoles en Arcila, y de los antiguos, sólo quedamos 8 o 10”. El acto está a reventar de españoles. Carmela ha ido acompañada de otra amiga que, como ella, lleva toda la vida -“desde que nacimos”- en Marruecos. “Yo he comido en casa de los abuelos de María Dueña en Tetuán”, asegura. 

Como en este acto en Tánger, la escritora -desde el lanzamiento de su novela, la serie, la secuela y, hasta el musical sobre las aventuras de Sira- no ha dejado de reconectar a los españoles con aquel periodo histórico desconocido, especialmente a los que lo vivieron y sus descendientes. Las conexiones de los españoles “son como una cinta continua que nos permite no olvidar, lo que es muy  importante y, también, entender cómo fue una parte de nuestra historia que muchas veces se desconoce. Es nuestro pasado más cercano y afectó a centenares de miles de españoles”.

Un lugar que conserva gran parte del pasado español en Tánger es el Instituto Cervantes. Allí terminaron las bibliotecas de muchas de las instituciones privadas y públicas que habitaron el protectorado. «Somos un archivo y biblioteca, aquí vienen investigadores a estudiar las hemerotecas y los archivos que conservamos del pasado español», explica Lucía Paredes, bibliotecaria. Aquí, el lugar en el que tiene su sede la memoria española en la localidad, el universo de María Dueñas también se ha hecho fuerte. El tiempo entre costuras es el libro más leído de la biblioteca del Cervantes de Tánger. “Lo leen todo tipo de usuarios, jubilados, estudiantes universitarios.. La serie también la tenemos en la videoteca”, cuenta la responsable de la biblioteca Maribel Méndez.

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    Carlos Ruíz B.K.

    El Cementerio de los ingleses

    Un libro de obituarios de antiguos residentes ingleses enterrados en Tánger fue el detonante para que María Dueñas volviera a escribir sobre las colonias del norte de África. Junto al cementerio de los ingleses se encuentra la iglesia de San Andrés, la única con un Padrenuestro escrito en árabe.

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    Carlos Ruíz B.K.

    El gran zoco

    La plaza 9 de abril fue durante muchos años el gran zoco de Tánger. Un zoco comercial al que llegaban los agricultores de fuera de la ciudad y que hoy es un centro neurálgico de la ciudad.

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    Carlos Ruíz B.K.

    El zoco chico

    Es el sitio más emblemático de Tánger. «Pío Baroja cuando vino aquí dijo que era a Tánger lo que la Puerta del Sol era a Madrid», afirma María Dueñas. Los cafés Central y Fuentes eran frecuentados por españoles, el primero era frecuentado por nacionales y el segundo por republicanos. «Acababan lanzándose las sillas», cuenta la escritora.

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    Carlos Ruíz B.K.

    Glamour de Barbara Hutton

    Una de las grandes millonarias del mundo en el siglo XX, Barbara Hutton, compró el Palacio Sidi Hosni en 1947. «Era su residencia de verano, y cada año al irse hacía unas fiestas míticas llenas de extravagancias. Traía cajones de champán en avión desde París e invitados de todo el mundo a los que pagaba el viaje y la estancia en hotel», relata María Dueñas sobre Hutton que aparece en Sira.

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    La Kasbah

    El recinto amurallado de la ciudad concentra los riads, casas tradicionales convertidos en pequeños hoteles. Ubicada en la parta alta de Tánger ofrece unas vistas privilegiadas del Estrecho de Gibraltar.