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DÍA DEL PADRE

De matar al padre a convertirse en uno: la literatura de la nueva paternidad

Los libros que bucean en las inquietudes de la paternidad se han convertido en un campo de experimentación para nuevos tipos de masculinidad

La nueva paternidad en la literatura.

Gonzalo Vaquerín

La relación padre-hijo ha inspirado una lista infinita de historias que han quedado recogidas en novelas, poemas, películas, canciones y todo tipo de registros culturales posibles. Siempre nos fascinará el misterio y la influencia de la figura que nos ha dado la vida sin proporcionarnos la existencia. Esa persona de la que somos capaces de heredar rasgos físicos, genéticos y psicológicos, a la que podemos admirar tanto como odiar.

Paradigma de traumas y experiencias vitales, el hombre capaz de marcar de forma permanente nuestras vidas, tanto desde la ausencia como desde la presencia ha sido, históricamente, un protagonista con tendencia a sernos ajeno. Un baúl de frustraciones y reproches, o una figura casi mítica a la que honrar y homenajear. Al fin y al cabo, uno de los libros fundacionales de nuestra cultura, la Biblia, se puede resumir precisamente en esa relación turbulenta entre un padre: el Dios creador, y su prole: la humanidad.

Casi siempre se ha aludido a este ser fundacional desde la perspectiva del hijo, manteniendo una distancia prácticamente insalvable y vertical entre uno y otro. Sin embargo, esta tendencia parece estar cambiando. Al mismo tiempo que se están explorando otros tipos de maternidades, la experiencia de la paternidad también está sufriendo una transformación en el proceso de reorganización de los roles familiares.

La literatura, como termómetro temporal del momento en el que vivimos, se está viendo afectada por esta tendencia y, por eso, los libros que bucean en las inquietudes de la paternidad se han convertido también en un campo de experimentación capaz de abarcar nuevos tipos de masculinidad.

El último en explorar esta tendencia ha sido Sergio C. Fanjul, con El padre del fuego (Aguilar), pero también pertenecen a este género la última novela de Alejandro Zambra, Literatura infantil (Anagrama), publicada en 2023, o la no tan reciente Manu (Pepitas de calabaza, 2013), de Manuel Jabois. De repente, los escritores han roto esa "cuarta pared" y se han colocado al otro lado del escenario para redescubrir la paternidad desde la primera persona. Ahora el hijo pasa a ser el elemento extraño que llega para revolucionar la vida conocida. Ahora el futuro preocupa más que el pasado.

'El padre del fuego', Sergio C. Fanjul

"No quiero dar lecciones de paternidad, pero hay algo básico: hay que querer ser padre y hay que estar presente", decía Sergio C. Fanjul en una entrevista para El País. En El padre del fuego, el periodista y escritor relata, desde su propia experiencia autobiográfica, la coincidencia del nacimiento de su hija Candela, con el fallecimiento de su madre. El inicio y el fin de la vida como trasfondo del paso de hijo a progenitor, y esa disciplina necesaria de "querer ser" y "querer estar".

En un tono honesto y reflexivo, a ratos incómodo, Fanjul explora la amplitud de los significados y consecuencias que implican convertirse en padre. Este libro es la crónica del proceso agridulce de celebrar la vida que traes al mundo, mientras la de la persona que te la dio se desvanece, todo ello desde una mirada masculina que se resquebraja y reconstruye constantemente.

Andrés Neuman, 'Umbilical' y 'Pequeño hablante'

El argentino Andrés Neuman es uno de los escritores más prolíficos en esto de escudriñar la paternidad a través de la literatura. Tanto Umbilical como Pequeño hablante, publicados en febrero de este año por Alfaguara, tratan de una forma poética la capacidad de fascinación de un padre por el nacimiento de una nueva vida. Neuman revive los procesos primitivos de existencia, crecimiento y formación a través de su capacidad para sorprenderse.

Si en Umbilical el argentino registra con lirismo el aterrizaje transformador de un hijo, en Pequeño hablante se emociona con esa primera infancia en la que las cosas empiezan a tener nombre y el mundo se expande en la imaginación contagiosa de un niño y su padre.

Literatura infantil, Alejandro Zambra

Fue uno de los libros más esperados del año pasado, Literatura infantil de Alejandro Zambra, es un mosaico en forma de diario que relata los primeros días de un padre primerizo, desde esa particular prosa a medio camino de la poesía que se esconde en la obra del chileno.

Con la necesidad de llenar el silencio sentimental de una paternidad pocas veces contada en literatura, Zambra llena de poemas, cuentos y reflexiones esta carta de amor a su hijo. «Nuestros padres intentaron, a su manera, enseñarnos a ser hombres, pero no nos enseñaron a ser padres. Y sus padres tampoco les enseñaron a ellos. Y así", escribe el chileno en las primeras páginas de Literatura infantil.

'Un hijo cualquiera', Eduardo Halfon

La paternidad como una nueva forma de vivir y escribir, impregnada por la circunstancia de que ya nada volverá a ser igual. Así le afectó al autor guatemalteco, Eduardo Halfon, la llegada de su hijo en plena madurez sentimental.

Un hijo cualquiera (Libros del Asteroide) es una reunión de textos influidos directa o indirectamente por la experiencia de ser padre. "Llevo cinco años caminando y escribiendo mientras sostengo en mi mano la mano de un hijo que entra y sale de esas historias, y que corre a esconderse en algunas de ellas, y que a veces hasta me susurra las suyas. Un hijo que, de pronto, me obligó a escribir como padre", escribe Halfon.

'Irene y el aire', Alberto Olmos

Antes de que llegue la persona que va a cambiar tu mundo para siempre, están el embarazo y el parto, dos procesos en los que el hombre pasa a ser un secundario, esperando su momento. Sobre este proceso, vivido a través de los ojos de un padre, escribió Alberto Olmos en Irene y el aire (Seix Barral), publicado en 2020.

'Manu', Manuel Jabois

"Cuando tienes hijos ya empezamos a hablar de otra cosa, ya sí te da miedo tu muerte", decía Manuel Jabois en una entrevista para este periódico. En Manu (Pepitas de calabaza) el periodista y escritor gallego experimentaba por primera vez ese miedo, y se acercaba por primera vez a ese mundo lleno de inseguridades y miedos que es la paternidad. Con un estilo sensible y desprejuiciado, se atrevía a contar desde el lado masculino, las implicaciones materiales y emocionales que conllevan convertirse en aquello que siempre miramos desde la distancia, el padre de alguien.

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