Jimi Hendrix (Seattle, 27 de noviembre de 1942 – Notting Hill, Londres 18 de septiembre de 1970) llegó a la capital británica en septiembre de 1966 para organizar uno de los primeros power tríos del rock: la Jimi Hendrix Experience. En apenas unos meses compuso canciones por las que no ha pasado el tiempo: Stone Free, Purple Haze, Foxey Lady, Fire, The Wind Cries Mary, Highway Chile, Manic Depression, entre otras. A estas composiciones, que granjearon un nombre a Hendrix en el ámbito musical de finales de los sesenta, se sumó su capacidad de crear tendencias basadas en sus extravagantes atuendos y sus movimientos desmesurados sobre el escenario.

Aunque fueron muchos los que cayeron rendidos a la imagen y música de Jimi Hendrix -entre ellos, los Beatles, los Rolling Stones y Eric Clapton-, otros se indignaron del éxito de un hombre negro que hablaba abiertamente de su sexualidad en su multicultural banda. Fueron muchos los periodistas que utilizaron crueles estereotipos para referirse a él, además de los policías que le molestaban por la calle y los técnicos y directores saboteaban las salas en que hacía los conciertos. Le insultaban con palabras como marica, negrata o negrito. Con todo y eso, Jimi Hendrix continuó sumergido en el mundo de la música.

En Stone Free, la biografía de Hendrix escrita Jas Obrecht que publica Libros Cúpula, se hace hincapié en que cada lanzamiento llevó a los oyentes a lugares en los que nunca habían estado. Aunque algunos fragmentos de la música del estadounidense se caracterizan por la influencia de Muddy Waters, B. B. King, Bob Dylan y otros artistas, las canciones de Hendrix eran calificadas en la época como frescas, vivas y vanguardistas. Muchos de los que le escuchaban, incluidos los que más tarde conformarían la élite del rock, quedaban atónitos.

Uno de ellos es el guitarrista Carlos Santana, que recuerda lo siguiente: «Jimi intimidaba. Cuando lo escuchabas por primera vez, querías dedicarte a otra profesión hasta que leías en una entrevista que a él le sucedía lo mismo, que aprendió de Muddy Waters y de B. B. King, y que grababa los conciertos de Buddy Guy, de modo que podías decir: ¡Vale, puedo conseguirlo! Jimi era como los Campos Elíseos, ese círculo en París donde todas las calles se unen. Después de escucharlo, algunos se rendían, otros se incomodaban y algunos encontraron un nuevo camino».

La influencia imperecedera de las grabaciones de Hendrix y su estilo al tocar aceleraron el desarrollo del rock de estadio, el heavy metal, la fusión, el funk, el hip hop y otros estilos. Por ello, no resulta extraño que la revista Rolling Stone publicase en la portada de su número 6 de febrero de 1992 que Jimi Hendrix era: «El mejor guitarrista de todos los tiempos».

Para recordar a este genio de la innovación y la investigación musical, capaz de incendiar literalmente sus guitarras en el escenario, escogemos diez de sus interpretaciones más celebradas. Y es que, aunque la muerte prematura suele fomentar la conversión de una estrella en leyenda, Johnny Allen Hendrix, que fallecido un triste 18 de septiembre de 1970, hace exactamente 50 años, es todo un icono inmortal al que muchos han intentado imitar, algo que, sencillamente, no han logrado.