Beyoncé y Megan Thee Stallion han sido las grandes galardonadas de la 63ª edición de los Grammy.

Beyoncé y Megan Thee Stallion compartiendo escenario en la ceremonia de los Grammy EFE

Música GRAMMYS 2021

Unos tímidos Grammys aúpan al 'Black Lives Matter' y a la música en directo

La 63ª edición de los premios se llenó de actuaciones y de sorpresas, y convirtió a Beyoncé en la mujer más galardonada de la historia con 28 gramófonos dorados

Las comparaciones son odiosas. Resultaría ciertamente injusto poner en una balanza a los Grammy de 2020 —edición en la que Billie Eilish (sí, esa artista a la que muchos han categorizado como «la del pelo verde») arrasó e hizo historia al ganar en las cuatro grandes categorías en una misma noche— con la gala de 2021, marcada por la pandemia, la insipidez, la igualdad y las sorpresas. Fue precisamente la propia Eilish la que, sin quererlo, terminó cerrando la gala al llevarse el premio a ‘Mejor grabación del año’ por everything i wanted. Como ya hiciera en ocasiones previas, dedicó su discurso a Megan Thee Stallion, artista que la joven consideró como la verdadera vencedora de la noche.

«Te mereces esto. Has tenido un año que creo que es imparable. Eres una reina… De verdad, esto va para ella. ¿Podemos animar a Megan Thee Stallion, por favor?», aclamaba una Eilish rodeada de vergüenza ajena por un premio que no esperaba recibir (y menos de las manos de un Ringo Starr que casi consigue abrir el sobre), pero que ya ha ganado durante dos años consecutivos. Si algo ha caracterizado a estos Grammy ha sido su aleatoriedad.

La gala comenzó en un salón de bodas (confirmado por el propio Trevor Noah, que se encargó de conducir la longeva gala) con un atrezzo del todo cutre que, de primeras, denostaba que el nivel de este año no iba a pasar por la espectacularidad y el brilli brilli al que acostumbran. Entre luces LED, floreros y un escenario de festival de danza de pueblo con el Staples Center de Los Ángeles de fondo, la 63ª edición de los Grammys se presentaba como un collage casero metido con calzador entre numerosas actuaciones que devolvían a la música en vivo a la palestra. El otro escenario, dedicado exclusivamente a la performance y separado de las mesas nupciales en las que se sentaron los nominados con el fin de evitar el contacto estrecho (pero no el mal gusto), fue el encargado de salpimentar una noche insípida en la cúspide de los premios musicales.

Billie Eilish y su hermano Finneas O’Connell recogen el premio por ‘Mejor grabación del año’ en la ceremonia de los Grammy.

La noche se convirtió en un aliento para el talento afroamericano. Una victoria para la música que denunció el acoso racial estadounidense, en un año en el que la lucha encarnada por el Black Lives Matter ha sido esencial y primordial. La sorpresa se produjo cuando el I Can’t Breathe de la artista H.E.R. se llevó el galardón a ‘Mejor canción del año’0, en un homenaje vocal y sonoro al fallecimiento de George Floyd, así como una llamada de atención a la brutalidad policial contra las personas no-blancas en Estados Unidos.

A pesar de las mesas redondas, de los manteles de seda blancos, de los planos con los matorrales de fondo y de la errada elección del recinto nupcial al aire libre bajo el pleno sol de la ciudad californiana, los Grammys han reconciliado al público con ese directo que la crisis sanitaria hizo desaparecer. La música en vivo se ha alzado, así, por encima del grabado que ya habían practicado los VMAs (Video Music Awards) o los AMAs (American Music Awards) con anterioridad. Complicado, asimismo, desmarcar a algún nominado como el gran vencedor de la noche, pues las cuatro grandes categorías han ido a parar a artistas distintos.

Queen ‘B’ y Queen Stallion

La auténtica ganadora de la noche fue la rapera de Houston (Texas, Estados Unidos) Meghan Thee Stallion, que barrió para casa tres premios: ‘Mejor artista nuevo’ y doble galardón a su colaboración con Beyoncé en Savage, que se convirtió en ‘Mejor interpretación de rap’ y ‘Mejor canción de rap’: primera artista femenina en ganar en dicha categoría. Stallion fue de las pocas que comprendió que más siempre es más, pues su actuación junto a la explosiva Cardi B fue uno de los (escasos) puntos álgidos de la noche. Ambas interpretaron por primera vez en un escenario el hipersexual WAP y consiguieron que la audiencia despertara del letargo provocado por una gala sin ritmo.

Megan Thee Stallion y Cardi B tuvieron la mejor actuación de la noche.

Beyoncé, con una mascarilla que se ponía quitaba como cualquier conocido en una terraza de un bar, se convirtió en la mujer con más Grammys en la historia tras agenciarse cuatro más por su colaboración con Stallion, su canción Black Parade y su videoclip Brown Skin Girl. 28 son los gramófonos dorados que la artista atesora en su palmarés, además de ser la tercera más premiada en la trayectoria de los premios, únicamente superada por Quincy Jones (29) y Georg Solti (31), y empatada con el cuarteto de Liverpool, The Beatles (28).

Para más inri, su hija Blue Ivy, de tan solo nueve años, se ha convertido en la segunda persona más joven en la historia de los premios en recibir un galardón por su participación en el videoclip de Brown Skin Girl. Nueve años, sí. Si te arrimas al árbol que mejor frutos da, lo normal es que recibas una manzana que no esté podrida. Ivy parece ir cogiendo carrera para alcanzar a su madre en la meta.

Taylor Swift se reconcilia con los premios y Dua Lipa se convierte en la gran olvidada

Taylor Swift, con su Grammy por folklore.

El nuevo camino que Taylor Swift ha escogido para su música le auguraba una gran noche en Los Ángeles. Aunque solo ha ganado un galardón, éste se ha producido en una categoría que le había generado rencillas en las pasadas ediciones. El folklore de la americana se ha alzado como ‘Mejor álbum del año’, una sección en la que Swift no ganaba desde su aclamado disco 1989 (2014) y por la que ni pasaron los olvidados Reputation (2017) y Lover (2019) para los críticos. Así, el indie-folk forestal de la cantante la convierte en la primera mujer de la historia de los Grammy en ganar el premio a ‘Mejor álbum del año’ en tres ocasiones.

Dua Lipa fue una de las primeras en actuar, momento en el que, con todos los grandes premios por repartir, todavía parecía que se podría gestar una épica noche para la británica (que optaba a seis premios). No ha sido el caso. Los críticos han premiado a su Future Nostalgia, una de las grandes obras del pasado 2020, como ‘Mejor Álbum Pop’, un galardón de segundas entre las grandes categorías; y su hit Don’t Start Now no venció ni ‘Mejor canción’, ni ‘Mejor Grabación’, y tampoco ‘Mejor interpretación pop’, que terminó cayendo en las redes de Harry Styles por su éxito Watermelon Sugar, decisión que se ha convertido en una de las grandes sorpresas de la noche. El británico se estrenó así con su primer Grammy.

La actuación completa de Dua Lipa en la 63ª edición de los Grammys.

El único highlight de la noche para Dua Lipa, más allá del premio, es que han pillado a Bad Bunny bailando al ritmo de Levitating mientras la británica se dejaba la piel en el escenario.

Estreno de un vibrante Bad Bunny

Si el año pasado pudimos celebrar la irrupción de Rosalía en el panorama musical americano con su El Mal Querer, este año ha sido el puertorriqueño Bad Bunny el que le ha puesto el toque picante a la salsa de los Grammys. Compartiendo escenario con su patriota Jhay Cortez, e interpretando el hit Dákiti de su álbum El último tour del mundo, los latinos han vuelto a demostrar que el sonido anglosajón ha terminado por abrazar del todo a los ritmos que se alejan de su lengua materna y natal.

Y es que, Bad Bunny hace lo que le da la gana. O eso pretendió que hiciéramos cuando sacó su ya icónico YHLQMDLG, galardonado como ‘Mejor álbum de pop latino o urbano’. El conejo malo agradeció a los críticos que le premiaran, literalmente, por hacer lo que quiere: componer y escribir. A él solo le podemos confirmar que el disco que le ha otorgado su debut por todo lo alto en los Grammys nos permitió desinhibirnos ante el espejo del baño en los días, semanas y meses más duros de la pandemia.

Bad Bunny y Jhay Cortez interpretan Dákiti.

Entre otros galardones destacables de la noche (recordemos que los Grammys son de los premios más altruistas con su interminable lista de condecorados), Fiona Apple ganó ‘Mejor álbum alternativo’ con Fetch the bolt cutters, así como ‘Mejor interpretación rock’ por Shameika. La mítica banda The Strokes consiguió su primer galardón a pesar de su longeva trayectoria en la música con su último proyecto, The New Abnormal, que se coronó como ‘Mejor álbum rock’. Lady Gaga y Ariana Grande hicieron historia con su éxito Rain on me, primera colaboración entre mujeres galardonada como ‘Mejor dúo pop’.

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