“Con casi 40 años de profesión, esta ha sido la temporada más dura de mi vida profesional. A veces se me quebraba la voz”, ha reconocido Ana Rosa Quintana, que mañana viernes 26 de junio despedirá la 16º temporada de El programa de Ana Rosa en Telecinco. El curso televisivo ha estado marcado especialmente por la pandemia del coronavirus, el confinamiento y las terribles consecuencias de la crisis sanitaria: “Cada día hemos contado las historias de los que sufrían y de los que lo superaban. Hemos estado a pie de calle, al lado de la gente; hemos ofrecido momentos de esperanza y hemos sido testigos del tesón y la generosidad de los sanitarios, los aplausos y la responsabilidad ciudadana”, continuaba la periodista en directo.

La presentadora ha afirmado que a pesar de compartir con los espectadores «la impotencia y la rabia» que el país ha vivido durante esta crisis sanitaria, han intentado ofrecer siempre «el lado más humano de esta pandemia». Quintana también ha querido explicar el papel de su programa durante el confinamiento: “Ha sido duro, pero aquí hemos estado para contarlo, para informar desde el lugar de los hechos, para pedir explicaciones, para exigir responsabilidades y para acompañar a más de 900.000 espectadores que nos han seguido cada mañana durante la pandemia»

«Nos hemos tenido que reinventar porque todo eran incertidumbres», relataba emocionada, «arrancábamos el programa pendientes de las cifras de los fallecidos que no paraban de crecer, de las novedades del Gobierno que cambiaban nuestros hábitos de vida, preocupados por la salud de los compañeros y compartiendo el dolor de esas familias que estaban desconsoladas». Asimismo ha confesado que algunos días se hacía difícil continuar comunicando noticias negativas, pero que «cuando se encendía la cámara» ella ya se encontraba en su sitio «tratando de sobreponerme a todas esas situaciones”.

La declaración de Estado de Alarma obligó al cambio de hábitos en el programa, como la reducción del número de colaboradores que cada día acudía al plató, la interrupción de la presencia de invitados políticos en el espacio matinal, y el aluvión de entrevistas por videoconferencia. 

Con un tercio de las 152 personas que forman la plantilla del programa trabajando desde casa para evitar contagios los trabajadores de dicho espacio establecieron turnos para desempeñar las diferentes tareas en plató, a pie de calle, en la redacción y en realización. Ana Rosa Quintana ha estado ‘al pie del cañón’ presentando desde el plató cada uno de los más de 100 días de confinamiento, exceptuando una entrega en la que tuvo que guardar reposo por una afonía.