Han pasado 100 años y a pesar de que en 2009 por fin se demostró que la noche del 16 al 17 de julio de 1918, el zar de Rusia Nicolás II, su esposa Alejandra y sus cinco hijos fueron ejecutados en la Casa Ipátiev de Ekaterimburgo, la historia de Anastasia continúa seduciendo a los más románticos.

No es para menos. El rumor de que Anastasia, la hija menor de los Romanov, había sobrevivido a la ejecución se transformó en una leyenda, alimentada por la aparición de varias mujeres que afirmaban ser la gran duquesa.

La historia de Anastasia ha cruzado el charco para instalarse en Madrid el próximo 3 de octubre

En 1956 Ingrid Bergman protagonizó junto a Yul Brynner una película sobre esta enigmática  crónica. Años más tarde, la Fox recuperó la historia y la transformó en un cuento de princesas al más puro estilo Disney. El largometraje arrasó y aunque a pesar de que fue nominada al Oscar a la Mejor Banda Sonora y a la Mejor Canción, ese año se apropiaron de los laureles Full Monty y My heart will go on, el tema principal de Titanic.

Hace un año, en abril de 2017, Entertainment estrenó en Nueva York una adaptación musical y, gracias al éxito de crítica y público que obtuvo en Broadway, la historia de Anastasia ha cruzado el charco para instalarse en Madrid el próximo 3 de octubre.

Dirigida por Darko Tresnjak, ganador de un premio Tony por A Gentleman’s Guide to Love and Murder, Anastasia cuenta con un libreto de Terrence McNally, galardonado con cuatro premios Tony, y con algunas de las canciones más famosas de la película de Fox, así como temas originales compuestos por Stephen Flaherty, con letra de  Lynn Ahrens.

Madrid, primera parada

Si poner en marcha una producción musical resulta complicado, levantarlo por primera vez se convierte en una labor titánica. Stage Entertainment, responsable de éxitos como El rey león, El fantasma de la ópera y La bella y la bestia, se ha propuesto traer el musical en Europa. Para eso ha tenido que construir de cero el decorado, el vestuario, incluso han renovado el teatro que cuenta con 1.400 butacas nuevas.

Este verano, el Coliseum se ha convertido en una torre de Babel por la que han pululado gentes de todo el mundo. Repartido en cajas, el decorado invadió el hall y el escenario del teatro con sus 75 toneladas de material. “Esto es como ese juego de buscar parejas, vas abriendo cajas y con paciencia las vas organizando para poder encajar todas las piezas en el escenario”, confesaba Moisés Robles, director técnico, en pleno mes de agosto cuando se topó con aquel barullo de cajas. Aparentemente desordenado, pero con un orden lógico, “puesto que si no, no hay humano que se aclare”.

El decorado invadió en agosto el hall del teatro Coliseum con sus 75 toneladas de material

En tiempo récord, el equipo de producción ha montado una escenografía de estreno que cuenta con tres elementos giratorios, una pantalla de led de 12×8 metros cuadrados que pesa 3,5 toneladas, ocho pantallas laterales de led y una estructura gigante para los equipos de iluminación.

Mientras el patio de butacas se transformaba; abajo, en el sótano, a finales de julio y en pleno mes de agosto, Linda Cho (diseñadora de vesturario) y Reto Tuchschmid (diseñador de vestuario asociado) se afanaban con las primeras pruebas de vestuario, un trabajo realizado en su mayoría por Cornejo. Linda Cho confesaba en ese momento que su trabajo es contar la historia a través de la ropa, dar información al espectador sobre cómo se sienten los personajes y en qué época se encuentran. Para ella, lo mejor de Anastasia es el amplio abanico de periodos por los que transcurre la historia. “Es un regalo para cualquier diseñador. Pasamos de 1907 a 1917 y de ahí a 1927, viajamos de Rusia al París de los años 20. Es todo un reto”.

Inspirada en los dibujos animados y en cuadros de Gustav Klimt, Linda ha investigado la moda de la época y confiesa que, a partir de ahí, ella ha dado un paso más como artista. “Me tomo la libertad de cambiar cosas, puesto que estamos hablando a un público nuevo con un vocabulario más moderno”.

Para el vestuario, Linda Cho se ha inspirado en los dibujos animados y en cuadros de Gustav Klimt

Por su parte, Reto Tuchschmid destacaba el viaje de colores y tejidos que se realiza gracias a la evolución de la trama. “Arranca con el oropel de la Rusia imperial, pasa por colores neutros para finalizar con la alegría de los locos años 20”. Ambos coincidieron al definir al reparto español mucho más sexy que el americano. “Gracias a su cultura, entienden más a la realeza y defienden con mayor fuerza los personajes”, destaca Tuchschmid.

La leyenda de Anastasia pulula por el lujo, el oropel y la solemnidad del Imperio Ruso, se topa con la oscuridad, y la rigidez de la Revolución Rusa para terminar en el París de los alegres años 20. “Todo estos se plasma también en la partitura. Se oyen los ecos de la música popular rusa, el ballet clásico y ¿cómo no nos íbamos a volver locos en el París de los años 20? Es en el segundo acto donde suena el ritmo de jazz hot”, explica Flagherty.

En la partitura se oyen los ecos de la música popular rusa, el ballet clásico y, cómo no, ritmos de jazz hot

Es un musical tradicional, con una partitura clásica, pero llena de frescura y variedad, además de mucha inteligencia.  “En unos simples compases Stephen Flaherty nos sitúa en el lugar y la época de la acción”, matiza Tom Murray, supervisor musical de la producción.

La Anastasia española ya tiene rostro. Jana Gómez será la encargada de meterse en la piel de la princesa rusa. Junto a Gómez sobre el escenario estarán el actor navarro Íñigo Etayo, en el papel de Dimitry; Javier Navares, como Vlad; Carlos Salgado interpretará a Gleb o Angels Jiménez dará vida a la Emperatriz.