A quien no le gusten las bofetadas, que no vaya a ver a Els Joglars, porque puede llevarse alguna. Hace un par de años nos las llevamos los medios de comunicación con su obra Zenith. A El Independiente vinieron a dárnoslas en persona. Y las acogimos con gusto.

Este año la compañía de referencia del teatro del último medio siglo se mete en el jardín del nacionalismo catalán en su máximo esplendor, que difícilmente reciba con gusto su nueva obra. Acostumbrados a enfangarse en polémicas acaban de estrenar Señor Ruiseñor en el Teatro María Guerrero en la que utilizan al pintor modernista Santiago Rusiñol (Barcelona,1861- Aranjuez,1931) para hacer contraste con la Cataluña de la República de los ocho segundos de duración.

Ramon Fontserè, director de la obra y del texto, explica a El Independiente por qué Rusiñol es el mejor jardinero para meterse en el vergel independentista. “Rusiñol era un hombre que, a pesar de que era un bohemio y tenía una vida de artista, era muy sensato y tenía mucho sentido común, entendía el arte como patria universal”.

El contraste de la mirada universalista del pintor modernista con la nacionalista la pone en escena el propio Fontserè que interpreta a un viejo actor que hace de Santiago Rusiñol en las visitas teatralizadas del museo dedicado al pintor. Un museo que  las autoridades catalanas transforman en el Museo de la Identitad Catalana y que se inaugura con una cuenta atrás de 8 segundos y en el que se demuestra que el catalán puro tiene un cráneo más grande y un “ano de cuatro pliegues”.

Ramon Fontserè en el Teatro María Guerrero.

Ramon Fontserè en el Teatro María Guerrero. G.M. PIANTADOSI

El engranaje conceptual y simbólico del nacionalismo, encarnado en la obra en la dirección del museo y su patronato, se enfrenta en Señor Ruiseñor al hecho de que Rusiñol era un gran amante de todo el territorio español, algo que quedó reflejado en sus pinturas de jardines de toda España. Els Joglars usa a “Rusiñol contra las patrias identitarias, contra los nacionalismos que siempre han traído desgracias, miserias, sangre.. Hace cuatro días estábamos en Yugoslavia con esto de mirarse el ombligo y esta sociedad cerrada. Este hombre era la antítesis de todo esto, era un hombre cosmopolita y amante de todo el territorio. Por eso nos ha parecido un personaje muy interesante. Era un destructor de fanáticos”, explica Fontserè. “Rusiñol representa esa Cataluña idílica que tenía España, pero que ahora es todo lo contrario”, concluye.

Els Joglars en El Independiente

Ramón Fontseré, Pilar Sáenz y Dolors Tuneu nos visitaron en 2017 para hacer una parodia, dentro de un periódico, del funcionamiento de los medios de comunicación.

Vídeo: Mario Viciosa y Milagros Lucas Martín.

De esa Cataluña creativa que fascinaba a España proviene Els Joglars. ¿Cómo vive la compañía la situación de Cataluña cuando Els Joglars es patrimonio de la cultura catalana?, preguntamos a Fonteseré, que nos corrige: “Cultura Española”. Y responde: “Vivimos esta situación con normalidad porque estamos acostumbrados. Cuando entra Puyol mi admirado Albert Boadella ya monta Operación Ubú en el año 80 [obra crítica con el gobierno de Jordi Puyol], que ya entonces lo tenía calado. Ahora se ha visto esa capacidad del gran artista de ver hacia delante lo que pasa”, contesta.

Es la base de nuestro oficio: con el máximo ingenio, gracia y malicia poner en solfa los tabúes de la sociedad

Normalidad, porque la compañía no ha cambiado su forma de hacer teatro crítico desde los años 60. “Nos inspiramos en la realidad y esta es una obra lógica, tocamos los temas que nos gustan y nos divierten pero creo que ante esta situación era lógico que la hiciéramos. Es la base de nuestro oficio: con el máximo ingenio, gracia y malicia poner en solfa los tabúes de la sociedad”.

Señor Ruiseñor en el Teatro María Guerrero hasta el 27 de enero.