Cada vez tomamos menos leche. El consumo de lácteos en España lleva bajando de forma constante desde el año 2000 y lo ha hecho especialmente en 2016, con una reducción del 2,2%. De los 100 litros por cabeza que bebíamos al año en 2000, 16 años más tarde tomamos casi un 30% menos, 72,86 litros de media, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Si hemos dejado de tomar leche, la entera ha sido la gran afectada. El año pasado su consumo caía el triple que el de la leche en general y de los 49 litros por cabeza que se bebían en el año 2000 ya solo tomamos 18. La causa, su posicionamiento como un alimento graso que ahora los expertos quieren cambiar.

 

Con motivo del Día Mundial de la Leche, que se celebra el 1 de junio, expertos nutricionistas quieren volver a situar a la leche entera en los desayunos de los españoles. “Los últimos estudios han demostrado que el consumo de lácteos enteros no se relaciona con un mayor índice de enfermedades cardiovasculares”, asegura Javier Fontecha, jefe del grupo de lípidos del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación del CSIC, “de hecho estamos viendo como a pesar de el trasvase del consumo hacia leche con menos grasa no ha visto un descenso, sino al contrario, las enfermedades cardiovasculares siguen aumentando”.

De hecho, la grasa láctea se ve ahora como una de las más positivas para el organismo: “La leche entera es capaz aporta nutrientes en una proporción superior al nivel calórico que aporta”, incide Fontecha, que subraya propiedades como la capacidad de la grasa láctea de elevar el colesterol bueno o la importante presencia de lípidos bioactivos, que son positivos a nivel cognitivo.

Leche entera para consumir menos azúcares

Otra de las razones para cambiarse a la leche entera es su carácter saciante. El investigador del CSIC promueve su consumo ya que “al resultar más saciante, evita el consumo de otros productos con grasas o azúcares”.

El experto denuncia, además, los riesgos de dejar de consumir leche o cambiarla por otra sin lactosa si no se presenta una intolerancia. “La gente que elimina la lactosa sin ser intolerante puede ir desarrollando esa intolerancia poco a poco”, alerta Fontecha. Aún más allá va en sus advertencias el presidente de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación, Lluis Serra-Majem: “No a corto plazo, pero en unos años vamos a ver problemas de osteoporosis ligados a estas modas de eliminar la lactosa en la dieta”.