“El aceite de coco no debe ser prescrito para el tratamiento de la obesidad o las enfermedades degenerativas”. La Asociación brasileña de nutrición realizaba el pasado 27 de marzo un comunicado oficial en el que desmentía, con el apoyo de diversos estudios, que el aceite de coco deba ser prescrito en esos casos, ni tampoco como antimicrobiano o inmunomodulador (un concepto asociado a la prevención del cáncer).

La asociación respondía a la avalancha de artículos que venden las bondades del aceite de coco y que se encuentran en distintos idiomas con una simple búsqueda de google: lo que el aceite de coco puede hacer por tu pelo, cómo puede ayudar en una dieta antigrasa o “la nueva obsesión”. Unos beneficios que también aquí en España los nutricionistas ponen en alerta.

El aceite de coco es la “nueva obsesión” en internet

“En el pasado el aceite de coco estuvo denostado. Ahora se ha demostrado que no es perjudicial y que puede formar parte de una dieta saludable, pero no es ningún milagro”, asegura Ramón de Cangas, miembro del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas, Ramón de Cangas.

Pero, ¿qué aporta el aceite de coco?

El aceite o manteca de coco es rico en grasas saturadas entre las que destaca el ácido láurico, que se asocia al HDL, el llamado colesterol bueno.  Así mismo, explica De Cangas, el aceite extraído del cocotero es rico en triglicéridos de cadena media, un tipo de lípidos que tienden a convertirse en fuente de energía utilizada por el hígado y no a acumularse.

Entre las propiedades del aceite de coco también se encuentra su concentración de vitaminas E – antioxidante – y K, relacionada con el metabolismo del calcio y sus propiedades coagulantes. Por último, también otros antioxidantes, los polifenoles, están presentes en el aceite de coco.

El aceite de coco es rico en ácido láurico, un lípido que se asocia al colesterol ‘bueno’

No tan contrastadas están sus propiedades antimicrobianas, afirma De Cangas: “a determinados ácidos grasos como el láurico se les asocia con actividad antimicrobiana, pero no se puede afirmar que vaya a ayudar a combatir una enfermedad. Con el aceite de coco pasa como con la miel, a la que se asocian propiedades antibióticas. Es más un mito que otra cosa”.

Hasta ahí los beneficios, que corroboran desde el Consejo General de Dietistas-Nutricionistas, donde también inciden en que se trata de un aceite saludable que puede formar parte de la dieta, “siempre por detrás del aceite de oliva, sobre todo el vírgen extra, que debe ser la elección principal”.

Es decir, el aceite de coco es saludable y puede formar parte de la dieta, pero en ningún caso resulta imprescindible, a juicio de los nutricionistas.

Aceite de coco, ¿sí o no?

“No es necesario que forme parte de una dieta saludable, porque hay otros muchos alimentos, como los frutos secos o los pescados azules, que pueden aportar estos mismos nutrientes”, dice De Cangas. Sin embargo, tampoco el nutricionista aboga por su rechazo, ya que lo ve una buena opción “si hay un interés culinario o de sabor por parte del consumidor”, añade.

No hay por qué incluirlo en una dieta saludable, se puede sustituir por frutos secos o pescados azules

No es más que una opción más, por tanto, que se ha puesto de moda en los últimos años: “Hay gente que de repente lo sustituye por el aceite de oliva como pasó antes con las bayas de goji o previamente con el té verde. Son simplemente alimentos que se ponen de moda hasta que llega el siguiente que lo sustituye”, concluye De Cangas.