Has dejado ya a los niños en el campamento? ¿Están con los abuelos? Ya han comenzado las vacaciones escolares en toda España y con ellas el inicio de los malabarismos de muchos padres. Equilibrios para hacer encajar tres o cuatro semanas de vacaciones con los casi tres meses de los pequeños, que pasan del campamento urbano a las clases de natación, las colonias o los grupos de scouts en un verano de vértigo que se parece poco o nada a los que pasaban sus padres.

Es cierto que hace 30 o 40 años había muchas más madres que no trabajaban fuera de casa, pero también hay otros factores que han cambiado. Para Natalia Sánchez, profesora de Educación Infantil en la Udima, la gran diferencia viene de la “sobreinformación” a la que se ven sometidos ahora los padres desde el mismo momento que nace el hijo: “Antes un niño con 10 años ya se quedaba solo, ahora se satura a los padres de información; unos y otros, además de internet, les dicen qué tienen que hacer y de tanto oír y leer dejan de escuchar al sentido común”. Eso implica, prosigue Sánchez, que los padres quieran llenar las agendas de sus hijos de actividades, algo “que las empresas de ocio saben, y aprovechan”.

El problema de los padres es la sobreinformación

Durante todo el curso ya se da una situación similar. “Los niños están sometidos durante todo el invierno a unos horarios muy estricto, el verano debería ser para descansar”, reivindica Sánchez. Sin embargo, los niños empiezan las vacaciones contagiados del estrés de los padres, que sin querer a veces transmiten sus propias preocupaciones. “A las puertas del inicio de las vacaciones, incluso con algunos colegios forzados a adelantar el fin de las clases debido a la ola de calor, se produce la paradoja de las exigencias de la conciliación laboral frente a la situación en la que muchos niños despiertan cada día con una agenda repleta de actividades. Es en esta búsqueda de ocio para los niños donde se produce una sobreocupación infantil en la que casi es imposible que los pequeños puedan descansar”, explica Verónica Rodríguez , directora de Coaching Club explica.

¿Cómo deberían ser  las vacaciones infantiles?

Los niños deberían poder relajarse en vacaciones. Tras nueve meses de curso escolar, los niños merecen un descanso, coinciden los especialistas. “Tendrían que poder quedarse en la cama un rato más si les apetece, comer o cenar sin unos horarios tan estrictos e irse a dormir algo más tarde”, dice Sánchez. “Esos padres que apuntan a sus hijos antes de empezar el curso a unas clases ‘para coger ritmo’ o que les envían a un campamento para que ‘no pierdan las rutinas’ están equivocados, al niño no le hacen falta rutinas en verano”, añade.

Obligatoriamente los niños necesitan aburrirse”

Lo que sí hace falta es una cosa: aburrirse. “Obligatoriamente, los niños necesitan aburrirse. Su cerebro necesita aburrirse para tolerar la frustración y fomentar la creatividad. Cuando se aburren, accionan el pensamiento”, Sánchez reivindica el aburrimiento, “ocho horas al día, no pasa nada, el niño se aburrirá la primera hora, luego se le ocurrirá algo, puede que sea una trastada, pero eso también es necesario”.

Aunque “no hacer nada favorece tanto o más que ir a un campamento”, afirma Sánchez, por supuesto es una gran opción para emplear algunos días del verano: “Les viene fenomenal, conocer a gente nueva, otros modelos de crianza, realizar actividades nuevas… es una experiencia muy buena para ellos”.

En definitiva, los padres deben organizarse como puedan intentando evitar las situaciones de estrés, que como advierten en Coaching Club, se transmiten rápidamente a los niños, que pueden exteriorizarlas con algunos síntomas. “Los primeros síntomas de sobrecarga serían la pérdida de apetito, las dificultades para conciliar el sueño, la creciente irascibilidad, la dificultad para relacionarse socialmente o la disminución del rendimiento académico, además de las consecuencias de un estrés sobrevenido cuando sienten una desproporción entre las demandas exigidas y las posibilidades y recursos en sus manos para tratar de satisfacerlas”, explica Verónica Rodríguez.

Recomendaciones para padres

Para evitar esas situaciones, en Coaching Club, que ofrece sesiones de terapia para padres e hijos, ofrecen algunos consejos para estas vacaciones.

  • Comprar pocos juguetes. Sólo los que estimulen la imaginación de los pequeños.
  • Evitar los juguetes electrónicos.
  • Evitar la carga excesiva de actividades.
  • Enseñarles a los niños a aprovechar el tiempo libre y darles materiales sencillos del hogar para explorar
  • Dejarlos jugar libremente.
  • Estimular las actividades al aire libre. La naturaleza es una fuente inagotable de inspiración y asombro.
  • Tratar de disminuir las horas de televisión tablet y ordenador
  • Dedicar tiempo a estar con los niños en el hogar y proponer actividades para hacer en conjunto.