Si aún no has oído hablar de la dieta macrobiótica, el método Montignac, el régimen de Antoine o la instintoterapia quizás lo hagas en los próximos días. Arranca 2018 y el nuevo año es uno de los meses por excelencia para el inicio de las dietas. Un momento también para que los impulsores de las llamadas dietas milagro encuentren la oportunidad perfecta para ganar adeptos.

Los americanos hablan de “fundamentalismos de la alimentación”, ya que la tendencia de algunas de estas dietas – más o menos novedosas – es presentarlas como una filosofía de vida. Identificar los principios de la dieta como una forma de entender la vida es la mejor manera que han encontrado los inventores de estos regímenes para convertirlos en un fenómeno de marketing y, sobre todo, de masas. «Es cierto que quienes identifican la dieta con un estilo o filosofía de vida son más difíciles a la hora de cambiar de opinión y llegan a idolatrar a los creadores de estas dietas», asegura Alma Palau, presidenta del Consejo General de dietistas nutricionistas.

Los «fundamentalismos de la alimentación» presentan las dietas como una filosofía de vida

El común denominador de todas estas dietas es la promesa de adelgazamiento rápido – muchas veces real – que va acompañado de una recuperación igual de rápida de los kilos y el riesgo del efecto rebote, que puede dejarnos con más kilos que al principio.

Para conocerlas, identificarlas y ver sus ventajas e inconvenientes proponemos una lista con las más populares y lo que opinan de ellas expertos nutricionistas.

Dieta o Método Montignac

Esta dieta se basa en la prohibición de ciertos alimentos, sobre todo aquellos con alto contenido en carbohidratos, y se permiten proteínas sin límite de cantidad. La base de este régimen es que los carbohidratos disparan el nivel de insulina en sangre y estimulan la sensación de hambre y acumulación de grasas. «Es una de las precursoras del método Dukan y al ser tan desequilibrada tiene efectos muy negativos tanto para el sistema cardiovascular, como para el hígado y los riñones», afirma la presidenta del Consejo General de dietistas nutricionistas.

Para Henri Joyeux, médico y autor de Come bien hoy, vive mejor mañana, el método es “nocivo, oportunista, irracional e inadecuado. Se trata de una dieta que, con el tiempo, acaba siendo peligrosa para la salud”.

El método Montignac es precursor de la Dukan y está basado en premisas falsas, según la FEN

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) también advierte que esta dieta está “basada en premisas falsas, como que la causa de un exceso de peso es en todos los casos un funcionamiento defectuoso del páncreas. La verdad es que en personas sanas que quieran perder algunos kilos de peso existen mecanismos homeostáticos que regulan toda la funcionalidad hepática y pancreática y que nada tienen que ver con el desarrollo de obesidad”, asegura la entidad en el libro Dietas y productos mágicos, editado por la Comunidad de Madrid.

Dieta Macrobiótica o Zen

Esta forma de vegetarianismo coincide en los principios del «fundamentalismo alimentario», pues se identifica y acompaña de la filosofía Zen budista para promoverse fundamentando su existencia en contra de la industria alimentaria. La macrobiótica propone una visión de la vida en su conjunto, un «arte de vivir conforme a las leyes del universo».

La dieta clasifica los alimentos en ying (pasivos) y yang (activos) y se compone de 10 niveles que van aumentando la restricción dietética hasta llegar a una alimentación basada únicamente en vegetales. Este régimen aconseja también una limitación del agua que se bebe, por lo que además de los problemas de carencia de nutrientes que puede provocar (se asocian a esta dieta anemia, escorbuto, hipocalcemia o hipoproteinemia, por ejemplo), se añade el riesgo de deshidratación. Según Joyeux, esta dieta puede conllevar «fatiga intensa, trastornos digestivos y una desnutrición que puede provocar la muerte».

El gran peligro de la macrobiótica, según una nutricionista, es que promete curar enfermedades graves

Según los seguidores de la macrobiótica «no hay enfermedad que no pueda curarse empleando alimentos ‘naturales’ y restringiendo el agua de bebida, y ninguna enfermedad es más fácil de curar que el cáncer mediante el empleo de la dieta macrobiótica, especialmente la de grado 7, es decir, la compuesta únicamente por cereales». Ese es el mayor peligro de la dieta, según Palau, «que promete la cura de enfermedades muy graves y eso sí que es irresponsable».

Dieta Atkins

En este régimen se elimina cualquier aporte de carbohidratos y permite comer lo que se quiera del resto de categorías de alimentos. En esas condiciones, destaca Joyeux, «el organismo es incapaz de metabolizar los lípidos y, especialmente, de hacerse con grasas para su reserva, lo que conduce a un adelgazamiento que puede ser muy rápido en las primeras semanas». Mientras esta dieta hace desaparecer la sensación de hambre por la cetogénesis, se provoca pérdida de sal a través de la orina, deshidratación, acumulación de ácido úrico y carencias vitamínicas.

El autor de Come bien hoy, vive mejor mañana advierte del peligro de hacer esta dieta durante más de tres o cuatro semanas.

Dieta de la clínica Mayo

Es una dieta muy baja en calorías (600-800) que se caracteriza por un elevado consumo de huevos (de cuatro a seis al día) y la exclusión absoluta de productos lácteos. El té y el café son, además, las únicas bebidas autorizadas. Los expertos coinciden en que es una dieta profundamente desequilibrada que puede provocar déficit de calcio y peligrosa especialmente para personas con elevados niveles de colesterol.

Con la dieta mayo hay que tomar seis huevos al día, una bomba para el colesterol

Como la mayoría de las dietas milagro consigue gran pérdida de peso en los primeros días pero a la larga no se puede mantener y hará que se gane más peso al dejar de hacerla.

Dieta basada en el grupo sanguíneo

Esta dieta, una propuesta del naturópata Peter D’Adamo. Propugna que la persona debe seguir una dieta en función de su grupo sanguíneo. Se basa en que la sangre guarda una especie de «memoria celular» que «recuerda» su ancestral tipo de alimentación y según esta supuesta “base científica y antropológica”, las clasificaciones son:

  • «Cazador» (tipo O), le engordan alimentos como el trigo, maíz, coles, judías, lentejas y coliflor y le adelgazan las algas marinas, el pescado, carnes rojas, hígado, espinacas y brócoli.
  • «Agricultor» (tipo A), le engordan la carne, los lácteos, habas y trigo y le adelgazan los vegetales, piña, aceites vegetales y derivados de la soja.
  • «Nómada» (tipo B), le engordan el maíz, lentejas, cacahuete, sésamo trigo y adelgazan las verduras de hoja verde, la carne, huevos lácteos e hígado.
  • «Enigma» (tipo AB) le engordan las carnes rojas, alubias, sésamo, judías, trigo y adelgazan las algas, pescado, verduras de hoja verde, lácteos y piña.

Según Juan Revenga en su blog de El nutricionista de la General y tras analizar las evidencias sobre esta dieta, concluye que no tiene base científica tal clasificación.

La instintoterapia o la dieta de comer crudo

En esta dieta sólo se pueden consumir los alimentos sin cocinar, bajo la premisa de que así no serán digeridos y se adelgazará. Es otra de las dietas que más se asocian al «fundamentalismo alimentario» porque «promueve que la humanidad se ha equivocado», afirma Palau.

Los nutrientes de muchos alimentos no se aprovechan si no están cocinados

Sin embargo, el consumo de alimentos naturales puede tener riesgos para la salud, ya que según la FEN son vehículo de un gran número de bacterias que, al no ser destruidas en el proceso de cocinado, pueden provocar numerosas enfermedades infecciosas. Además, «los nutrientes de muchos alimentos, especialmente proteínas como huevos, carnes o pescado, no se aprovechan si no están cocinados», añade Palau.

Dieta Dukan

Es una de las más populares y también de la que más se conocen sus efectos negativos. Esta dieta se fundamenta en el consumo de proteínas con varias fases en las que se incluye una etapa de alimentación exclusiva a base de éstas. Precisamente por sus peligros para la salud el Colegio de Médicos francés expulso a su promotor, Pierre Dukan.

Y es que esta dieta induce una rápida pérdida de peso, condicionada especialmente por la restricción tanto de hidratos de carbono como de grasas, asociado al importante efecto saciante de las proteínas. Mientras que se fomentan complicaciones como un mayor riesgo de urolitiasis o cetoacidosis grave entre otras dolencias, según destaca en sus documentos la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Dietas relacionadas con la sensibilización a alimentos

A través de los llamados «test de Alcat» o de intolerancias alimentarias, este tipo de dietas aseguran que se pueden perder de cuatro a seis kilos en la primera semana de adelgazamiento una vez se identifican los alimentos que están sentando peor a la persona.

Las dietas milagro coinciden en una cosa: la carencia de soporte científico suficiente

Además del adelgazamiento, estas dietas prometen mejorar patologías que van desde la migraña a la depresión, el asma, la psoriasis o la fibromialgia, sin embargo y según los expertos de la SEEN estas dietas no poseen un soporte científico suficiente.

Régimen de Antoine

Es un tipo de dieta disociada (que no permite mezclar ciertos tipos de alimentos) pero con la particularidad de que permite tomar cada día todo lo que se desee de un determinado grupo de alimentos. Por ejemplo los lunes solo carne; los martes, verduras; los miércoles, huevos, etc. Promete una pérdida de hasta cuatro kilos por semana y es, según la FEN, una dieta «disparatada y carente de toda base científica que, finalmente, resulta bastante hipocalórica pero puede llegar a deteriorar el funcionamiento normal del intestino ya que el régimen incluye días en los que prácticamente no hay aporte de fibra o hidratos de carbono (como el día a carnes) y otros con una sobrecarga de los mismos».

Dieta cero o ayuno terapéutico

Es una dieta extrema que, como bien se adivina por su nombre, consiste en no comer nada. Aunque su eficacia sería evidente, es muy peligrosa y mortal en caso de prolongarse. Además, la FEN asegura que se ha comprobado que la primera pérdida de paso es de masa magra y no grasa y que, además, la ganancia de peso al parar el ayuno es muy rápida.

Entre los efectos secundarios de una restricción energética drástica está la pérdida de cabello, náuseas, arritmias, imsomnio o hipotensión. Aunque suene repetitivo, la única dieta que todos los nutricionistas coinciden en recomendar es la mediterránea. «Es la única que pueden realizar con tranquilidad todo tipo de personas y que, además, existen evidencias científicas de que es buena para la salud», concluye Palau.