Cuando una modelo que cuenta por miles sus seguidores y los likes que recibe cada día se suicida. Cuando los jóvenes viven más pendientes de su smartphone que de sus amigos. Cuando en la sociedad mejora la situación socioeconómica y no paran de aumentar los trastornos mentales. Uno se pregunta, ¿qué pasa?

Álex Rovira, que acaba de publicar junto a Francesc Miralles Alegría (Zenith), decidió escribir este libro tras hacerse estas preguntas. Había pasado también por momentos difíciles en lo personal y necesitaba «conectarse con la alegría». «Lo veía en mis padres, que me decían que antes había menos cosas pero más alegría». Por esta pérdida y porque, además, «pocos filósofos han tratado esta emoción», explica el también conferenciante y emprendedor.

Rovira afirma que a lo largo de la historia se ha tratado muy poco la alegría

Si la alegría está en decadencia, es porque uno de los problemas de esta sociedad del selfie es, comenta Rovira, haber confundido placer y alegría: «Se ha subrayado el hedonismo y el narcisismo… precisamente Narciso, que se ahogó en su propio reflejo. ¿Cuántas personas que están en el mundo de los selfies terminan suicidándose? Porque no hay amor, y la alegría es en definitiva el síntoma del amor».

La alegría, a la que Rovira y Miralles van invitando a lo largo del libro, no es contraria al placer, pero no tienen por qué ir juntas. «En este mundo virtual se busca más la intensidad que la profundidad. Y mientras la intensidad genera adrenalina, la profundidad genera oxitocina. Mientras la adrenalina se convierte en tóxica, la oxitocina en pensamiento creativo. La adrenalina es como una droga, la oxitocina exige mucho, pero cuando lo consigues, la descarga te puede acompañar mucho tiempo. Y vivimos en una sociedad cada vez más adrenalínica», explica Rovira, que denuncia que mientras vivimos «cada vez más estimulados, enganchados y aparentemente conectados, estamos menos vinculados y relacionados».

«En este mundo virtual se busca más la intensidad que la profundidad»

El libro lleva por antetítulo «No te pierdas las pequeñas alegrías de la vida mientras esperas la felicidad». Rovira compara también ambos sentimientos y reivindica la alegría como una sensación natural y universal frente a la felicidad, algo más cultural: «La alegría es un secreto abierto, tan obvia que a veces se obvia. Tan evidente que puede pasar inadvertida». Por eso, los autores de Alegría invitan a parar y hacer un «inventario de la alegría», que no es más que pararse y reflexionar para poder identificarla.

Alegría está escrito en forma epistolar – e incluye también una fábula – con una intención, la de llegar al lector de forma directa, en toda su desnudez. «Las cartas tienen algo especial, directo, muestran una intención», explica Rovira, reivindicando el poder del papel. Pero, ¿podrá entender esta carga de significado la generación digital? «Sí, por supuesto, no lo digo por decir. He ido comentando el libro, desde que empecé a escribirlo hace dos años y medio, con mis hijos que ahora tienen 20, 18 y 12 años. Y muchas de las reflexiones han surgido de esas conversaciones, de ver cómo su entorno sufría ya de adicciones, de desesperación por un amor que no se consigue y se acaba sustituyendo por sucedáneos…»

Rovira consultó con sus hijos adolescentes muchos de los temas del libro

Si el libro es una invitación a la alegría, también lo es hacia la aceptación de la tristeza. «No se puede ver un cuadro blanco sobre fondo blanco», cuenta el libro. «La alegría no es antitética de la tristeza. Lo que intentamos hacer ver es que conviven y hay que tomar conciencia de ello. Incluso pueden presentarse a la vez, por ejemplo cuando se abraza a un amigo en un momento de duelo», afirma el también autor de La buena suerte.

Esta oda a la alegría es el primero de los títulos con los que Álex Rovira y Francesc Miralles quieren hablar de «emociones que inviten a la transformación, desde la conciencia y sin tener que pagar un alto precio por ello». Hablarán de emociones cotidianas y de cómo recuperarlas o vivirlas. Aunque aún no han definido cuáles y cuántas serán, lo que asegura es que estarán el amor y la serenidad.