El programa Masterchef Junior, protagonizado por niños, termina a la una de la madrugada.

El programa Masterchef Junior, protagonizado por niños, termina a la una de la madrugada. RTVE

Vida Sana

Masterchef Junior provoca ‘jet lag’ en los niños

El 'prime time' de España es el más tardío de Europa y la emisión en esta franja - que va de 22.00 a 01.00 - de programas familiares genera en los niños problemas de crecimiento y conducta, según los expertos.

Tienen entre ocho y 12 años y su sueño es triunfar entre fogones. Son los 16 participantes en Masterchef Junior, el programa familiar que emite la televisión pública estas semanas en horario de prime time, entre las 22.45 y la 01.00.

Este no es el único programa orientado a un público infantil que se emite a esas horas, también lo hace, por ejemplo, La Voz Kids (Telecinco), cuya última emisión fue la pasada primavera en un horario que se extendía hasta casi las dos de la madrugada. “Tenemos el prime time más tardío de la Unión Europea y que en él se incluyan programas protagonizados y orientados a niños es una aberración”, afirma Ángel Largo, coordinador de la Asociación española por la racionalización de horarios (Arhoe).

Los programas de máxima audiencia en España arrancan cuando ya ha terminado el prime time europeo

En España, los programas de máxima audiencia arrancan cuando está acabando el prime time en Europa. Mientras que allí la franja horaria se da entre las 20.00 y las 22.30 o 23.00, aquí en España está entre las 22.00 y las 01.00 y los programas principales se emiten incluso cuando ya ha terminado el prime time europeo, a partir de las 22.45 o 23.00.

“Estos programas están robando el descanso de nuestros niños, son ladrones de sueño”, asegura Milagros Merino, responsable de la Unidad Pediátrica de Trastornos de Sueño en el Hospital de La Paz en Madrid y miembro de la Sociedad Española del Sueño (SES). Para la especialista en neurofisiología, privar a los niños de horas de sueño es “como si les quitásemos comida, les afecta física y psicológicamente”.

Algunos de estos programas, como esta edición de Masterchef Junior, arrancan en período vacacional (aunque se emiten más allá de la vuelta al cole). Sin embargo, para los expertos tampoco es recomendable que los niños vean la televisión hasta esas horas, ni siquiera en vacaciones. “Aunque se pueda flexibilizar un poco más, retrasar el sueño tres o cuatro horas en unas vacaciones cortas dificulta la vuelta a la rutina. Y, además, los niños tienden a levantarse temprano aunque se acuesten más tarde y esto les produce un descontrol similar al del jet lag”, explica Natalia Sánchez, profesora de Educación Infantil en la Universidad de Educación a Distancia de Madrid (Udima).

¿Qué le pasa a un niño que no duerme lo suficiente?

Un niño que no duerme o no tiene un sueño reparador sufre de dos maneras, explica Merino. “Lo primero es que afecta a su crecimiento, ya que es durante el sueño cuando se libera la hormona del crecimiento”, explica la responsable de la Unidad Pediátrica de Trastornos del Sueño de La Paz, “por lo que esos niños serán más canijos. Es el mismo mecanismo que en adultos se produce con la regeneración de tejidos, para la que el sueño es tan necesario”.

Estar despiertos hasta demasiado tarde afecta al crecimiento de los niños

Además de al crecimiento, la falta de sueño genera en los niños problemas de conducta: “Un niño que no ha dormido estará al día siguiente hiperactivo y con déficit de atención. No veremos a un niño somnoliento, pero sí a uno más caprichoso, distraído y que aprenderá menos”, añade Merino. A la consulta de esta neurofisióloga llegan normalmente niños con trastornos de sueño debidos a apneas u otras patologías, “normalmente los que se deben a malos hábitos se quedan en el filtro de la atención primaria, pero también llega alguno y eso sí que es de juzgado de guardia”.

Psicólogas como Amalia Gordóvil, profesora de Psicología en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), afirman que la falta de sueño se traduce en niños que al día siguiente estarán menos atentos en clase. “Les costará más concentrarse y estarán menos participativos. Además de sentirse estresados, lo que también puede afectar a su memoria”.

¿Quién pone los límites?

Son muchas las iniciativas que desde hace años han tratado de adelantar el horario del prime time, especialmente en programas destinados al público infantil y muy directamente dirigidos a TVE, por su carácter público. Sin embargo, los intentos han sido frustrados y la situación ha ido “a peor”, según el representante de Arhoe.

“En 2015 tras una reunión de TVE con el ministro de Sanidad se acordó el adelanto de los programas principales a las diez, pero la cadena lo anuló poco después aduciendo que había caído la audiencia. Eso nos pareció inaudito, ya que la televisión pública tiene que deberse a la sociedad y no a las audiencias. Fue un paso atrás”, recuerda Largo. Tampoco surtieron efecto las peticiones del Defensor del Pueblo o la proposición no de Ley del PSOE para pedir que los programas infantiles no acabasen en TVE más allá de las 23.00.

Meses más tarde, también en 2015, TVE volvió a defender que Masterchef Junior empezara a las 22.15 (media hora antes que en 2017) diciendo que tras estudiar los horarios habían decidido no adelantarlo por no modificar el horario del telediario, según explicó en el programa RTVE Responde Gemma Sánchez. La cadena incluyó repeticiones del programa en otros horarios y canales como Clan.

Para las cadenas privadas, la reivindicación se hace aún más difícil, reconoce Largo. “Llevamos muchos años intentando hablar con los grupos de comunicación pero sin efecto”. Las cadenas privadas son conocidas también por las reiteradas sanciones por no respectar la actual normativa de protección de menores, como al programa Sálvame de Telecinco.

La responsabilidad

Ante esta situación, expertos como Amalia Gordóvil, psicóloga infantil en el centro Grat, trasladan el mensaje de responsabilidad a los padres: “No podemos dejar algo tan importante en manos de las cadenas, incluso la pública, cuyos intereses son comerciales y de audiencias”.

Los niños menores de seis años no deberían ver la TV”, dice una experta

Coincide Sánchez en que los padres deben controlar la situación por encima de lo que hagan las televisiones. “Los niños de menos de seis años no deberían ver nada de televisión y a partir de esa edad acceder a media hora y no todos los días. Si se les da barra libre de televisión de pequeños, cuando tengan 12 o 13 años a los padres les costará mucho más tratar de poner límites”, afirma la educadora.

La responsable de la Unidad Pediátrica de Trastornos del Sueño de La Paz incide aquí y llama la atención de los padres porque, a su juicio, los niños españoles se acuestan muy tarde. “Los padres llegan tarde del trabajo y quieren pasar tiempo con sus hijos, pero esto es un error si les resta horas de sueño. Es mejor que encuentren a los niños ya acostados y luego pasen con ellos el fin de semana jugando”, afirma.

Los horarios de sueño recomendados varían según el niño al igual que en los adultos, dicen los expertos, pero la Academia de Pediatría de EEUU publicó recientemente en la revista Journal of Clinical Sleep Medicine unas recomendaciones en las que se incluían: 12 a 16 horas diarias para los bebés de cuatro a 12 meses (antes de los cuatro meses eluden hacer recomendaciones por la variedad de patrones), 11 a 14 horas diarias para los niños de entre uno y dos años, de 10 a 13 horas para los menores de tres a cinco años y de nueve a 12 horas diarias para los niños entre seis y 12 años. De 13 a 18 años la recomendación va de ocho a 10 horas de sueño.

Las pantallas sustituyen a la televisión

Si una cosa va a diluir o variar la importancia del prime time, esa es la irrupción de la multipantalla y la televisión a la carta. Cada vez son más quienes se hacen su propia parrilla televisiva y olvidan la programa oficial.

Estar frente al smartphone antes de dormir es para un niño como tomar un café

Un hecho que puede ser positivo pero que esconde también su parte negativa: “La televisión la vemos desde más lejos pero las pantallas del smartphone o la tablet la tenemos pegada a los ojos. Para los niños, estar frente a una de estas pantallas antes de dormir les produce el efecto de tomar un café”, asegura Merino, que cree que el uso de estos dispositivos “no se debería permitir a los niños después de cenar”.

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