Bajo el nombre de iatrogenia se engloban los errores o negligencias médicas, pero también los efectos negativos que un paciente puede sufrir derivados de un tratamiento o bien necesario o al menos no erróneamente prescrito. En defenitiva, sufrir iatrogenia es tener un efecto adverso derivado de la asistencia sanitaria y le ocurre a una de cada 10 personas que acuden por cualquier motivo al sistema sanitario.

Según los propios estudios del Sistema Nacional de Salud, sufren algún tipo de efecto adverso el 9,3% de los pacientes hospitalizados, el 11,2% de los pacientes de atención primaria, el 7,2% de los atendidos en urgencias y hasta un 40% de los ingresados en la UCI. En general, alrededor de uno de cada 10 personas que acuden a la Sanidad en España.

En atención primaria, el 11,2% de los atendidos sufre algún efecto adverso

Ante estos datos y «conscientes de que la mitad de estos casos podrían evitarse», los propios médicos han dado la voz de alarma a través de la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), que han firmado un documento en el que piden que la iatrogenia sea considerada un problema de salud pública y que, por tanto, se incluya como una prioridad en las políticas públicas sanitarias. El presidente de la OMC, Serafín Romero, asegura que «los costes asociados a la iatrogenia no se pueden calcular, pero aunque se pudiera sería sólo la punta del iceberg».

En el documento, los médicos sitúan las intervenciones quirúrgicas, las infecciones nocosomiales (hospitalarias) y los medicamentos como las principales causas de estos efectos adversos.

Las operaciones, las infecciones hospitalarias y los medicamentos son las principales causas de iatrogenia

Para hacerse una idea de los costes, un estudio estimó que el 15% del gasto y la actividad hospitalaria en los países de la OCDE puede atribuirse a fallos de seguridad. En Europa, según Beatriz González, presidenta de SESPAS, el gasto se estima en 21.000 millones de euros anuales. En otro estudio en Estados Unidos, la iatrogenia se situó como la tercera causa de muerte y se calculó en 270.000 millones de dólares el coste de sobreutilización de la Sanidad, «cuatro veces lo que gasta anualmente España», como ha destacado González.

A nivel mundial y sólo teniendo en cuenta efectos adversos hospitalarios, la estimación es que se producen 40 millones de situaciones de este tipo anualmente, que restan 23 millones de años de vida ajustados por discapacidad a los pacientes.  En Europa serían 3,5 millones de años de vida, de los que aproximadamente 1,5 serían evitables.

El problema de la «medicina defensiva»

En la presentación del documento que han firmado la OMC y SESPAS, las entidades han profundizado en las causas del problema. «Vivimos una medicalización de la sociedad. La gente tiene unas expectativas irreales de lo que la Sanidad puede hacer por ellos y por eso necesitan que se les trate. Por ello, los médicos practican ‘medicina defensiva’, para que no les denuncien. Y por último, existen unos incentivos a médicos por actividad y esto no debería ser así, se deberían dar por resultados en salud», ha afirmado González.

Los médicos practican ‘medicina defensiva’, para que no les denuncien, denuncia la OMC

Andreu Segura, secretario general de SESPAS, ha apostado por volver al «principio de prudencia». «En medicina sólo merece la pena hacer cosas cuando la expectativa de beneficios es mayor que la de los riesgos y actualmente hay muchas acciones que no lo son». En este caso, por ejemplo, Segura ha criticado los chequeos médicos anuales que realizan las empresas. «Son absolutamente innecesarios, yo de hecho cuando me llaman me niego a presentarme». Este es otro de los focos en los que los médicos han puesto el foco de la iatrogenia, en el sobrediagnóstico. «Cuando se hacen demasiados exámenes médicos, por estadística se producen sobrediagnósticos y se tratan enfermedades que no sería necesario tratar», ha apuntado Segura.

El presidente de la OMC ha culpado de esta situación a las «durísimas presiones económicas» que sufren los médicos por parte de la industria farmacéutica. «No puede ser que hasta el 50 por ciento de los anuncios de la televisión animen a consultar a tu farmacéutico por una patología que no tiene tratamiento».

La OMC culpa de esta situación a las «durísimas presiones económicas» de la industria farmacéutica

Los médicos aseguran que en para luchar contra este problema es necesaria la implicación y formación de los médicos, la legislación por parte de las políticas públicas y también un cambio cultural a largo plazo. «Es necesario concienciar a la población sobre los datos adversos que tienen muchos tratamientos. Aquí ha dado un paso importante la Comisión Europea, que ha puesto en marcha una campaña de implantación de un carnet de radiación en la que el paciente tenga registrada la radiación acumulada. Porque, por ejemplo, en un TAC se recibe mucha radiación y a lo mejor hay programas de cribado, como el del cáncer de pulmón – que incluye un TAC cada dos años – que no compensan», ha concluido González.