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Los abuelos piden un mayor control sobre las nuevas parejas de padres separados

Gabriel no sería el primer caso de un niño asesinado por la nueva relación sentimental de uno de sus progenitores. Por ello, la Asociación de abuelos separados de sus nietos ya pidió en 2014 al ministro de Justicia una mayor protección legal para los niños.

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Los abuelos piden un mayor control sobre las nuevas parejas de padres separados
Los abuelos piden una mayor protección sobre los hijos de las nuevas parejas de los padres separados.

Los abuelos piden una mayor protección sobre los hijos de las nuevas parejas de los padres separados. EFE

Resumen:

La desaparición y muerte de Gabriel, el pescaíto, ha conmocionado a la sociedad. La detención de la nueva pareja de su padre, Ana Julia Quezada, con el cadáver del niño en el maletero 12 días después de su desaparición ha sacado a la luz elementos del pasado de la dominicana.

La muerte de su propia hija en 1996 tras caerse por una ventana, que en su día fue tratado como un accidente, abre ahora el debate sobre si pudo haber intencionalidad.

Si Gabriel estaba desprotegido en manos de Quezada, si alguna vez su madre lo sospechó, la realidad es que no hubiera podido hacer nada para restringir el contacto del niño con la nueva pareja de su padre.

Esta es la situación que ahora denuncia la Asociación de abuelos separados de sus nietos y que ya transmitió en una carta al ministro de Justicia en 2014, aunque de momento no ha obtenido respuesta.

“Lo único que pedimos es que un niño cuyos padres han rehecho su vida tenga la misma protección que el que es adoptado, porque la nueva pareja en la práctica medio adopta al niño y no es la primera vez que ocurre un caso como éste”, afirma Guadalupe de la Fuente, presidenta de la asociación.

La desaparición y muerte de Gabriel, el pescaíto, ha conmocionado a la sociedad. La detención de la nueva pareja de su padre, Ana Julia Quezada, con el cadáver del niño en el maletero 12 días después de su desaparición ha sacado a la luz elementos del pasado de la dominicana. Uno de ellos es la muerte de su propia hija en 1996 tras caerse por una ventana. Un fallecimiento que en su día fue tratado como un accidente pero que ahora abre la duda sobre si pudo haber intencionalidad.

Si Gabriel estaba desprotegido en manos de Quezada, si alguna vez su madre lo sospechó, la realidad es que no hubiera podido hacer nada para restringir el contacto del niño con la nueva pareja de su padre. Esta es la situación que ahora denuncia la Asociación de abuelos separados de sus nietos y que ya transmitió en una carta al ministro de Justicia en 2014, aunque de momento no ha obtenido respuesta. “Lo único que pedimos es que un niño cuyos padres han rehecho su vida tenga la misma protección que el que es adoptado, porque la nueva pareja en la práctica medio adopta al niño y no es la primera vez que ocurre un caso como éste”, afirma Guadalupe de la Fuente, presidenta de la asociación.

La legislación actual no permite al otro progenitor o a la familia extensa del niño solicitar un informe psicológico o certificado de antecedentes penales, denuncian estos abuelos, ni el derecho a oponerse a que el menor esté con esa persona, incluso cuando tenga antecedentes o “conductas incompatibles con la seguridad de los menores” como alcoholismo, maltrato, pederastia o drogadicción, por ejemplo. “Puede existir la paradoja de que alguien que tenga una orden de alejamiento de sus hijos esté conviviendo con los hijos de su nueva pareja”, afirma De la Fuente, “y que se dé el caso de que esta ni lo sepa”.

Alguien con una orden de alejamiento sobre sus hijos puede convivir con los de su pareja, denuncian los abuelos

La reivindicación de los abuelos, que se recoge en esta carta de febrero de 2014, reivindique también que se escuche la opinión del menor sobre cómo percibe a la nueva pareja que se instala en su vida diaria. “Pedimos que si hay una sospecha se pueda hacer algo, ahora mismo no podemos hacer nada”, insiste De la Fuente, que sitúa el origen de esta carta en distintos casos que vivieron los abuelos de la asociación en sus familias. “Lo que pedimos es que el menor esté protegido a todos los niveles, de todas las personas que conviven con él, no sólo de una parte”, añade la presidenta de esta asociación de abuelos.

Aunque ya se han cumplido cuatro años del envío de esta carta, la asociación lamenta que no han obtenido más respuesta que un “absoluto silencio” por parte de la Administración. “Queremos que se legisle este tema con urgente y que los menores dejen de estar desprotegidos ante casos de divorcio, ruptura sentimental o fallecimiento de alguno de los progenitores”, concluye De la Fuente.