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La desigual cesta de la compra: los vascos gastan un 46% más que los extremeños

El Informe de Consumo en Alimentación 2017 refleja la evolución del consumo de los españoles, tanto dentro como fuera del hogar.

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La desigual cesta de la compra: los vascos gastan un 46% más que los extremeños
La desigual cesta de la compra de los españoles.

La desigual cesta de la compra de los españoles. EP

Resumen:

No todos los españoles son iguales en el supermercado. Al menos, en cuanto al ticket de compra se refiere. Los vascos son, con 1.729 euros por persona y año, los que más gastan en alimentación y bebidas. Aproximadamente el 69% se gasta en el supermercado, aunque el restante corresponde a consumo fuera del hogar. En el otro extremo están, justamente, los extremeños, que con 1.184 euros anuales por cabeza son los que menos dinero destinan a su alimentación. Son los datos del Informe de Consumo de Alimentación en España 2017, que acaba de presentar el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapama).

Si se mide por volumen de compras (en kilos/litros de alimentos), los dos archipiélagos, Cataluña y Asturias son las comunidades que hacen un mayor consumo, mientras que en La Rioja, Extremadura y Madrid están los menores.

En total, el gasto de los españoles en alimentación en 2017 fue de 102.584 millones de euros, de los que el 80,4% se destinaron a alimentos y el restante 19,6% a bebidas. A la cesta de la compra (el resto fue a consumo fuera del hogar), se destinaron 67.490 millones de euros, un 0,7% menos que el año anterior. Sin embargo, con un aumento de los precios del 1,3%, la evolución del gasto fue de un 0,6%.

Los alimentos que compramos en un mayor volumen fueron verduras y hortalizas (101,2 kilos por persona), seguidas de fruta (96,4 kilos) y carne fresca (42,6 kilos). En cuanto a las bebidas, la más consumida es el agua embotellada (82 litros por persona), seguida de las bebidas refrescantes (49,3 litros) y la cerveza (42 litros).

En cuanto al resto de alimentos, crece especialmente el consumo de aceite de girasol (más 21%, en detrimento del aceite de oliva), el de platos preparados (un 4,8%), legumbres (4,7%), pastas (2,9%) y arroz (1,1%). Cae por el contrario el consumo de aceite de oliva, de mariscos y moluscos frescos, pescado, hortalizas frescas y alimentos básicos como el azúcar y el pan. Todas estas tendencias ya se observaron en 2016.

Parte de la evolución del consumo en alimentación y bebidas se explica, según ha detallado el ministro, Luis Planas, en los cambios demográficos. En los últimos seis años España ha perdido casi medio millón de personas, hasta los 46,5 millones de 2017. En paralelo, los hogares son cada vez más pequeños.

El supermercado, el preferido para hacer la compra

Casi la mitad de las compras (47,3%) las hacen los españoles en el supermercado, aunque en productos frescos también se eligen los comercios especializados. Las compras por internet no terminan de despegar, y se quedan en el 1,2%, con una especial reticencia a compra de frescos (0,6%).

Por primera vez este año el Informe de Consumo tiene un panel específico de consumo del hogar, del que se extrae que uno de cada tres euros en alimentación y bebidas se realizan en establecimientos de hosteleria. Feron, en total, 35.094 millones de euros en 2017.

Tendencia a la baja del desperdicio alimentario

Mientras que la buena noticia es que continúa bajando el desperdicio alimentario en los hogares españoles – un 5,7% menos que en 2016 – los hogares españoles aún tiraron a la basura 1.229 millones de kilos de alimentos, unos 23,6 millones de kilos semanales.

El 87,5% de la comida que acabó en la basura lo hizo igual que entró en casa, especialmente verduras, frutas y pan. Sin embargo, la mayor tasa de desperdicio corresponde a las salsas, ya que el 20,7% de lo comprado se tira. En cuanto a platos preparados se tira un 12,5% de lo que se cocina, especialmente platos con legumbres, carnes, sopas y purés.

Planas ha hablado también de las tendencias en alimentación, que en 2017 dejan una preferencia por los desayunos salados, por un ligero aumento de la marca blanca y por la preferencia del supermercado por la cercanía, frente a la calidad y el precio.