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El peligro de no ver el riesgo en vacaciones

El Castillo de Santa Bárbara en Alicante ha sido uno de los últimos y fatídicos escenarios donde un selfie casi se cobra la vida de un turista. El joven italiano de 23 años que visitaba la fortaleza el pasado fin de semana se resbaló mientras hacía fotografías y se despeñó por la zona del Baluarte de la Mina, desde una altura de 25 metros. Actualmente permanece en estado crítico.

Justo un mes antes, dos turistas morían por culpa de otra autofoto en la playa de los pescadores en Ericeira (Portugal). Ella británica y él australiano, cayeron por un barranco de 30 metros mientras intentaban inmortalizar el momento. Al igual que al joven italiano, no vieron el peligro. La relajación de las vacaciones, el calor, la excitación ante situaciones nuevas o el posible efecto de sustancias como el alcohol combinan en un cóctel de riesgo ante situaciones nuevas.

«Cuando acotas tu visión del mundo al tamaño de una pantalla, como ocurre al tratar de hacerse un selfie, pierdes conciencia del resto de elementos de alrededor. Haces del mundo un micromundo y manejas el móvil pero no la situación», explica el psicólogo clínico Juan Castilla. El experto incide en que las vacaciones disminuye nuestra capacidad de atención y que los móviles no han hecho sino acrecentar el problema. «Se producen desde accidentes de coche hasta caídas, pasando por los ataques de animales salvajes, porque nos creemos que controlamos situaciones que son del todo desconocidas», añade.

De hecho, ya en 2015 Mashable informaba de que los selfies habían provocado ya más muertes que los tiburones en todo el mundo. Y en esta tendencia, que no ha hecho más que aumentar, España ocupa el segundo lugar del mundo, según una reciente investigación de Priceonomics. Tras India, Rusia y Estados Unidos, en España es donde más muertes se producen por selfies, aunque muchas de ellas sean de turistas extranjeros que vienen de vacaciones.

Sin embargo, los selfies no son el único factor de riesgo al que tendemos a exponernos más en vacaciones. «Cuando nos vamos de vacaciones, ya sea más o menos lejos o con un destino más o menos exótico, necesitamos convertirlas en un momento especial y para ello buscamos situaciones nuevas o excepcionales, que retengamos en nuestra memoria. Ese afán por provocar cosas distintas nos lleva por ejemplo a hacer deportes o actividades de riesgo, actividades con animales con los que no estamos familiarizados o probar todo tipo de experiencias desconocidas», afirma Castilla.

Los accidentes infantiles también se triplican en verano, según la Asociación Nacional de Pediatría

Para José Luís González, profesor titular de Psicología de la Personalidad en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), más que de una pérdida de la percepción del riesgo se produce una «falta de motivación para evitarlo», a la vez que cambian las normas bajo las que actuamos. «Estamos en un momento de descanso, estamos agusto y tenemos menos fuerzas para hacer frente a todas las situaciones que pueden darse. Es, por ejemplo, la motivación de los padres para evitar los riesgos que puedan correr sus hijos en la playa».

De hecho, en el caso de los niños, la Asociación Nacional de Pediatría avisa que las las lesiones se triplican en verano, un peligro que se esconde principalmente tras los ahogamientos, aunque no solo. «Ahora en verano, las ventanas suelen estar abiertas y los niños pueden subirse a sillas. Hay que extremar la vigilancia en los entornos que conocemos menos», indicaba en un reciente reportaje a este periódico María Jesús Esparza, miembro de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

El riesgo en los desplazamientos

Porque aumentan exponencialmente y porque suponen un estrés añadido a las vacaciones de muchos conductores y sus familias, los desplazamientos son otro foco de peligro y el desconocimiento de los conductores no ayuda a hacerlos más seguros. Y es que según un estudio de la consultora Kantar para Axa, la mitad de los conductores dice que no conduce con el calzado adecuado en verano (siempre ha de ser cerrado). El 47% dice que conduce con el calzado más cómodo, sin tener en cuenta la normativa, e incluso un 3% lo hace descalzo o con chanclas.

En la moto, seis de cada 10 dicen conocer la normativa sobre veestimenta, pero un 40% no lo tiene claro y un 10% afirma que basta con el casco. En la moto hay que llevar, en cualquier época del año, tanto casco como chaqueta, guantes y botas especiales. Y aunque no sea una cuestión específica del verano, sí tiene que ver con la seguridad más propia de estas fechas – con maleteros abarrotados – que sólo dos de cada 10 españoles coloca correctamente las maletas cuando van de viaje, situándolas al fondo para centrar mejor el peso. Sin embargo, el 66% las coloca más cerca de la puerta del maletero para evitar lesiones musculares y el 7% lo hace de manera que se aproveche al máximo el espacio.

¿Cómo hacer para estar más alerta en vacaciones?

Sin embargo, tras estas advertencias no se esconde un afán de alarmismo o la necesidad de permanecer alerta continuamente: «Cuando llegan las vacaciones, necesitamos bajar la guardia. Nos lo merecemos. Solo se trata de tomar consciencia del entorno y calmar la obsesión por las redes sociales», indica Castilla.

Para el psicólogo, el verdadero problema reside en «la obsesión por los likes, por publicitar la vida privada y mostrar la mejor cara. Ahí se esconde muchas veces un problema de autoestima, que es el que hay que atacar». «Cuando vas a un concierto y te pasas la mitad del tiempo grabando, te pierdes mucho de lo que ocurre, ese es el problema, que no se disfruta la experiencia al cien por cien», añade. No se trata, por tanto, de dejar de relajar o desconectar, que es sano, sino de «permanecer atento a todos los aspectos del entorno» para que no se nos escape lo importante.

Para González, las nuevas tecnologías han aportado una nueva vertiente para la exposición al riesgo y, sobre todo, para su publicitación. «Ya no es sólo la necesidad de exponerse a cierto riesgo, que suele resultar atractiva, sino a mostrar a los demás lo que uno es capaz de hacer», explica el psicólogo, que apunta a que son ese tipo de vacaciones las que más atraen. «Muchas veces el éxito de las agencias de viajes lo logran con experiencias que aporten un riesgo percibido alto mientras se desarrollan en condiciones seguras».

El ‘balconing’, un fenómeno aparte

Aunque es el origen también de muchas de las muertes accidentales que salen en las noticias a propósito de las vacaciones estivales, Castilla distancia el balconing (jóvenes que mueren al caer de un balcón, habitualmente de un hotel, con mayor incidencia en Cataluña y Baleares) del fenómeno del que hablamos. «Aquí lo sufre un perfil muy concreto, un joven británico de entre 18 y 24 años, que lo hace afectado por el consumo de alcohol y en ocasiones otras sustancias estupefacientes», afirma.

Este tipo de accidentes se producen en lo que «paradójicamente se ve como un ritual del paso de la adolescencia a la madurez». concluye el psicólogo.

En caso de emergencia, 112 en toda Europa

Si finalmente nos vemos envueltos en una situación de emergencia – ya sea sanitaria, incendio, accidente de cualquier tipo… – el número de teléfono 112 es el número de asistencia al ciudadano válido desde cualquier país de la Unión Europea.

El número de teléfono 112 es el número de asistencia al ciudadano válido desde cualquier país de la UE

Es una numeración gratuita y se puede llamar siempre que haya cobertura GSM (2G) de cualquier operador, sea el del usuario u otro, porque todas estas redes atienden esta llamada de forma gratuita. Se recomienda mantener la calma y dejarse guiar por quien atiende el teléfono, describiendo la situación, el lugar, datos de la víctima, etc.

Pero lo principal es evitar estas situaciones, para lo que González apunta a dos sencillas recomendaciones: «La primera, evitar caer en la teoría de la percepción personal de invulnerabilidad, que dice que creemos que estamos más seguros que los demás y que no nos pasará nada. Y por otro, hacer caso a las normas de seguridad del entorno donde nos movamos, con más razón si estamos en un sitio desconocido».

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