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La siesta, tan beneficiosa para la hipertensión como reducir el consumo de alcohol y sal

Un nuevo estudio del Colegio Americano de Cardiología vuelve a encumbrar el hábito de dormir un rato después de comer, una costumbre que tiene además otros beneficios demostrados para la salud.

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La siesta, tan beneficiosa para la hipertensión como reducir el consumo de alcohol y sal
La siesta, tan beneficiosa para la hipertensión como reducir el consumo de alcohol y sal

La siesta, tan beneficiosa para la hipertensión como reducir el consumo de alcohol y sal.

Resumen:

A muchos no les hará falta que les cuenten sus beneficios, pero la siesta es uno de los placeres con más indicaciones para la salud.

El más reciente llega desde el Colegio Americano de Cardiología, que tras estudiar a más de 200 pacientes acaba de concluir que la siesta consigue reducir la presión arterial en la misma medida que otros cambios de hábitos como la reducción del consumo de sal y alcohol.

Según los datos del estudio, la siesta consiguió, de media, una bajada de 5 mm Hg (milímetros de mercurio) en los pacientes. “Este descubrimiento es importante porque una caída de la tensión de 2 mm Hg es suficiente para reducir el riesgo cardiovascular hasta un 10%”, afirma Kallistratos, coautor del estudio.

A muchos no les hará falta que les cuenten sus beneficios, pero la siesta es uno de los placeres con más indicaciones para la salud. El más reciente llega desde el Colegio Americano de Cardiología, que tras estudiar a más de 200 pacientes acaba de concluir que la siesta consigue reducir la presión arterial en la misma medida que otros cambios de hábitos como la reducción del consumo de sal y alcohol.

Según los datos del estudio, la siesta consiguió, de media, una bajada de 5 mm Hg (milímetros de mercurio) en los pacientes. “Reducir el consumo de sal y alcohol baja los niveles de presión entre 3 y 5 mm Hg”, afirma Manolis Kallistratos, cardiólogo del Hospital General Asklepieion en Voula (Grecia), y coautor del estudio, mientras que las medicaciones contra la hipertensión suelen bajarla entre 5 y 7 mm Hg.

“Este descubrimiento es importante porque una caída de la tensión de 2 mm Hg es suficiente para reducir el riesgo cardiovascular hasta un 10%”, afirma Kallistratos. “Según nuestros hallazgos, quien tiene el lujo de poder dormir una siesta durante el día, también podrá beneficiarse de una mejor presión arterial”, añade.

El estudio incluyó a 212 personas con una media de tensión de 129,9 mm Hg. La media de edad era de 62 años y algo más de la mitad eran mujeres. Uno de cada cuatro eran fumadores o padecían diabetes tipo 2. Los participantes se dividieron en dos grupos de características similares. Los investigadores midieron, además del tiempo de sueño, el consumo de alcohol, café y sal, la actividad física, el pulso y la rigidez arterial. Los participantes se medían la presión varias veces al día y se sometieron a un ecocardiograma.

En su análisis, los investigadores ajustaron los factores que influyen en la presión arterial, tales como edad, género, estilo de vida y medicaciones. Según los grupos, que tenían características similares, la presión arterial fue 5,3 mm Hg menor en los que dormían la siesta respecto a los que no. Y, además, a mayor tiempo de sueño más disminuía la presión arterial. “No vamos a animar a la gente a que duerma horas durante el día, pero sí creemos que no deben sentirse culpables de tomar la siesta, dado sus beneficios para la salud”, concluye Kallistratos.

Otros beneficios de la siesta

A la siesta se atribuye también la capacidad de reducir un 37% el estrés y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Así lo indica la Sociedad Española de Cardiología, donde relaciona la falta de sueño con el aumento de la hormona cortisol y, con ella, el debilitamiento del sistema muscular e inmunológico así como los niveles de la hormona del crecimiento. Al contrario, el sueño libera la hormona del crecimiento, antídoto del cortisol, que estimula el sistema inmunológico, reduce el estrés y la ansiedad, ayuda a reparar los músculos y a perder peso.

La siesta también se relaciona con un mejor aprendizaje. Así lo reflejó un estudio de la Universidad de Berkeley (EEUU), según el cual quienes toman unos minutos de sueño tras la comida, rinden después un 10% más en su actividad universitaria.

Este deseado rato de sueño puede ayudar, además, a la toma de decisiones importantes. Eso es al menos lo que dijeron los investigadores de la Universidad de Bristol en un reciente estudio publicado en el Journal of Sleep Research, según el cuál la siesta beneficia el procesamiento de información.

La creatividad también se ve incrementada por la siesta, ya que estimula la actividad de la zona del cerebro (el hemisferio derecho) que se asocia con esta capacidad, según otro estudio de la Universidad americana de Georgetown.

No son los únicos. También, según recoge la Sociedad Española de Cardiología, la siesta mejora los reflejos, el estado de ánimo y la capacidad de abstracción. Una larga lista para no desaprovechar la oportunidad (el que la tenga).