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‘Followers’, censuradores o desconectados: tipos de padres en tiempos de Instagram

“Muchos padres educan a sus hijos en Walt Disney pero la vida es The Walking Dead”, afirma Francisco Castaño, autor junto a Pedro García Aguado de 'Aprender a educar'.

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‘Followers’, censuradores o desconectados: tipos de padres en tiempos de Instagram
Tipos de padres en tiempos de Instagram.

Tipos de padres en tiempos de Instagram. EP

Resumen:

Si ya era difícil educar a los hijos, las redes sociales son para algunos padres la gota que colmó el vaso. Son los padres desconectados, el primero de los tipos de padres online que recogen Francisco Castaño y Pedro García Aguado (Hermano Mayor) en su libro Aprender a educar.

“Los padres desconectados no tienen ni idea de lo que es Instagram ni se preocupan por aprender”, afirma Castaño, que asegura que estos padres “crean inseguridad en los hijos, ya que no podrán supervisarlos”. El profesor de secundaria, asesor y orientador familiar considera que si los padres “se preocupan de saber con quién está su hijo o a qué hora viene, tienen que intentar preocuparse al menos de la misma forma de lo que hacen en Internet”. Mantenerse al margen no es una opción válida.

Los padres censuradores tampoco conseguirán, según Castaño, educar a sus hijos en tiempos de Instagram. “Son los que no quieren que su hijo use Internet. Pero esto es imposible en la sociedad de hoy, y lo único que ocurrirá es que los hijos lo harán a espaldas de sus padres y, por tanto, sin supervisión”, subraya el orientador.

Más cercanos, los padres ‘followers’ son los que “van de colegas con sus hijos, dando ‘likes’ a todo lo que hacen”. Progenitores que, queriendo enterarse de todo lo que hacen sus hijos, “les agobiarán y avergonzarán,y harán que sus hijos utilicen otros perfiles para escapar de ellos”, afirma Castaño.

Pero, ¿cómo acertar con la estrategia como padres? Castaño define a los padres ideales como padres empáticos, tanto en las redes como fuera de ellas. “Lo primero que hay que hacer es entenderles, ponernos en su lugar y recordar cómo éramos nosotros con su edad. Su objetivo principal no es estudiar, sino salir con los amigos, eso hay que comprenderlo pero a su vez hacerle ver que estudiar es algo que deben hacer. Los niños y adolescentes siempre van a tener un punto de rebeldía, pero lo importante es que sean conscientes de lo que está bien y lo que no, y que cuenten con nuestra supervisión”, añade el orientador.

Más allá de su comportamiento online, los padres empáticos tienen una serie de características que Castaño subraya para que los progenitores puedan tomar nota: “Educar desde la empatía es poner normas y límites con buenas dosis de cariño, transmitiendo valores con el ejemplo y siempre con buena comunicación, sin interrogar, sino hablando con ellos de lo que les interesa, no solo de lo que nos interesa a nosotros. Y por supuesto, que ambos progenitores vayan a una, porque si no los pequeños aprovechan las fisuras para salirse con la suya”, añade el coautor de Aprender a educar.

Castaño también alerta del error de convertirse en padres sobreprotectores. “Intentan impedir que sus hijos sufran, pero lo que consiguen son niños incapaces de vivir en sociedad porque no saben gestionar la frustración o la tristeza. Estos padres educan a sus hijos en Walt Disney para una vida que es The Walking Dead“, explica el profesor, que recuerda que este tipo de padres son los que le llevan el bocata al colegio al niño cuando se le olvida o protestan a su entrenador cuando no les saca a jugar.

Ni padres autoritarios ni padres colegas. Castaño los critica por igual. Los primeros “en vez de educar, adoctrinan, y llevan la negativa de sus hijos al terreno personal, lo que genera rabia en los chavales y comportamientos negativos”, mientras que los “colegas intentan conseguir la confianza de sus hijos poniéndose a su nivel, pero fracasan cuando intentan poner normas, ya que los hijos no lo entienden. Es muy fácil y cómodo ser padre colega, pero no funciona durante mucho tiempo”.

Para Castaño, la mejor forma de educar a los hijos es la empatía, independientemente de cómo sea el niño. “Tenemos que educar a nuestro hijo, el que tenemos, no el que nos gustaría tener. A algunos niños unas cosas les costarán más, otras menos, pero la estrategia siempre tiene que ser la misma”, concluye.