Vida Sana

La mala alimentación mata más que el tabaco

Un estudio global publicado en 'The Lancet' estima que una de cada cinco muertes prematuras en 2017 fueron consecuencia de una dieta desequilibrada.

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La mala alimentación mata más que el tabaco
La mala alimentación mata más que el tabaco.

La mala alimentación mata más que el tabaco. EP

Resumen:

La mala alimentación es la responsable de una de cada cinco muertes prematuras, lo que significa que mata más que el tabaco o la hipertensión. En total, hasta 11 millones de muertes prematuras en 2017 se pueden achacar a una mala dieta, según una investigación que se publica hoy en la revista The Lancet.

En comparación, se calcula que la hipertensión causa 10,4 millones de muertes anuales y el tabaco, ocho. El estudio también concluye que la dieta es responsable de 255 millones de años perdidos por enfermedad o discapacidad, el 16% del total.

La investigación subraya las principales carencias de nutrición en frutos secos, semillas, leche y cereales de grano entero, mientras que se ingieren demasiadas bebidas azucaradas, carne procesada y sal. El mayor número de muertes se relacionó con un consumo elevado de sal y de insuficientes frutas y cereales integrales. Se asociaron más muertes a la falta de consumo de productos saludables que al consumo de productos insanos.

“Una dieta desequilibrada es un asesino potencial”, indica Ashjan Afshin, director del estudio y miembro del Instituto de Evaluación y Métricas de Salud de la Universidad de Washington (EEUU), “somos lo que comemos y los riesgos que nos afectan, incluidos el género, la edad, el estatus económico y el lugar donde vivimos”.

La mala alimentación es la responsable de una de cada cinco muertes prematuras, lo que significa que mata más que el tabaco o la hipertensión. En total, hasta 11 millones de muertes prematuras en 2017 se pueden achacar a una mala dieta, según una investigación que se publica hoy en la revista The Lancet.

En comparación, se calcula que la hipertensión causa 10,4 millones de muertes anuales y el tabaco, ocho. El estudio también concluye que la dieta es responsable de 255 millones de años perdidos por enfermedad o discapacidad, el 16% del total.

La investigación subraya las principales carencias de nutrición en frutos secos, semillas, leche y cereales de grano entero

La investigación subraya las principales carencias de nutrición en frutos secos, semillas, leche y cereales de grano entero, mientras que se ingieren demasiadas bebidas azucaradas, carne procesada y sal. El mayor número de muertes se relacionó con un consumo elevado de sal y de insuficientes frutas y cereales integrales. Se asociaron más muertes a la falta de consumo de productos saludables que al consumo de productos insanos.

“Una dieta desequilibrada es un asesino potencial”, indica Ashjan Afshin, director del estudio y miembro del Instituto de Evaluación y Métricas de Salud de la Universidad de Washington (EEUU), “somos lo que comemos y los riesgos que nos afectan, incluidos el género, la edad, el estatus económico y el lugar donde vivimos”.

De 195 países que contempla el estudio, el que tuvo más muertes relacionadas con la dieta fue Uzbekistán y el que menos, Israel. Se analizaron 15 elementos de la alimentación entre 1990 y 2017, atendiendo a los datos del Estudio de Carga de Enfermedad. El estudio se centra en los efectos de la alimentación en problemas de salud, independientemente de la conexión con la obesidad. Más de 130 científicos de cerca de 40 países han contribuido al análisis.

“Este estudio confirma lo que llevamos años pensando, que la mala alimentación causa más muertes que cualquier otro factor de riesgo”, afirma Christopher Murray, director del Instituto de Evaluación y Métricas de Salud de la Universidad de Washington (EEUU). “Mientras que la sal, el azúcar y la grasa han centrado el debate político en las dos últimas décadas, nuestro análisis sugiere que los mayores factores son el alto consumo de sal pero también la falta de consumo de comida sana como cereales integrales, fruta, frutos secos y semillas, además de vegetales”, añade el investigador.

El estudio fijó en 15 elementos de la dieta – dietas bajas en frutas, vegetales, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas, leche, fibra, calcio, ácidos omega-3, grasas poliinsaturadas y dietas ricas en carnes rojas y procesadas, bebidas azucaradas, ácidos grasos trans y sal. Los datos se basan en distintos análisis desde estudios epidemiológicos a otros de consumo.

Las muertes por culpa de la dieta aumentaron en ocho millones desde 1990

Las causas de las muertes derivadas de una mala dieta incluyeron 9,4 millones de muertes por causas cardiovasculares, 913.000 por cáncer y casi 339.000 por diabetes tipo 2. Las muertes por culpa de la dieta aumentaron en ocho millones desde 1990, debido también al aumento y el envejecimiento de la población, según refleja el estudio. Unos problemas que afectan, según los datos del estudio, a todas las regiones analizadas.

Algunas regiones sí toman alguno de los elementos de la dieta en cantidad suficiente. Por ejemplo, en Asia comen suficientes vegetales y en la región de Asia Pacífico toman suficientes omega-3. En el Caribe, el trópico Latinoamericano, el sur de Asia y África subsahariana toman suficientes legumbres.

Por áreas, el alto consumo de sal es el mayor factor de riesgo en China, Japón y Tailandia. El insuficiente consumo de cereales integrales es el mayor factor de riesgo en Estados Unidos, India, Brasil, Pakistán, Nigeria, Rusia, Egipto, Alemania, Irán y Turquía. Por su parte, en Bangladesh hay una carencia en consumo de frutas y en México de frutos secos y semillas.

España está, junto a Israel, Francia, Japón y Andorra, entre los países con menos muertes achacables a la dieta.

Entre los países con más y menos muertes (Bangladesh e Israel) por culpa de la dieta había hasta 10 veces más muertes. España está, junto a Israel, Francia, Japón y Andorra, entre los países con menos muertes achacables a la dieta.

Los investigadores advierten de las limitaciones del estudio, por las desigualdades que se pueden encontrar en los datos entre países, así como que se trata de estudios observaciones donde la causa-efecto no es tan fuerte. Muchos de los datos solo estaban disponibles para algunos países, pero no para todos.