El Papa ha presidido un insólito Via Crucis marcado por la pandemia de coronavirus desde un palco habilitado en medio de la Plaza de San Pedro completamente vacía y sólo iluminada por la luz de las velas.

En años anteriores, las catorce estaciones que recorren desde la condena a muerte de Jesús hasta su sepultura han tenido lugar en el Coliseo de Roma, pero la emergencia del Covid-19 obligó al Vaticano a cancelarlo.

La plaza de San Pedro ha sido completamente blindada a los fieles por la policía italiana, que ha realizado exhaustivos controles a todo aquel que se acercaba a los ingresos.

Por la tarde, Francisco había rezado postrado en el suelo ante la Cruz.

El Papa Francisco reza en Viernes Santo. EFE

El sacerdote italiano, Marco Pozza, capellán de la cárcel de Padua que ha coordinado la elaboración de los textos de las meditaciones por parte de personas que tiene una conexión con la prisión, ha portado la cruz al principio del recorrido del Via Crucis.

Un condenado a cadena perpetua, un sacerdote acusado falsamente de pederastia, la madre de un chico en prisión, un agente de policía penitenciario o una catequista son algunas de las personas que han escrito este año las reflexiones del Vía Crucis del Vaticano.

El recorrido que ha vertebrado las 14 estaciones y que recuerdan las últimas horas terrenales de Cristo en la Tierra ha comenzado en torno al obelisco que se erige en el centro de la plaza de San Pedro y ha proseguido en mitad de la columnata de Bernini para desembocar en el patio de la Basílica de San Pedro.

En parte de las estaciones, los propios detenidos de la cárcel de Due Palazzi en Padua que han escrito parte de las meditaciones han portado la cruz. Entre los portadores también había médicos y enfermeros que están trabajando en primera línea de los hospitales de Italia asistiendo a pacientes afectados por el Covid-19.

El sábado 11 de abril, Francisco entrará en procesión a la Basílica de San Pedro a oscuras portando el cirio Pascual para celebrar la Vigilia Pascual y finalmente el 12 de abril, Domingo de Resurrección, presidirá la misa en la Plaza de San Pedro a las 10.15 horas, tras la cual dará al mundo entero la bendición ‘Urbi et Orbi’ al mediodía que solo se imparte sólo en Semana Santa, Navidad y tras la elección de un Pontífice.

Sin embargo, el Papa impartió recientemente un bendición ‘Urbi et Orbi’ extraordinaria ante la situación que vive el mundo por la pandemia del coronavirus.