El plan de desescalada hecho público este martes por el Gobierno también reserva un espacio para la actividad turística, que aglutina más del 12% del PIB nacional y que mantiene en vilo a toda la industria. El gobierno prevé que los españoles puedan ir a la playa este verano, aunque no se puede dar una fecha concreta. Las costas se abrirán cuando se active la Fase III, según el calendario previsto por el Ejecutivo.

Es decir, en ningún caso antes del 8 de junio, para las provincias que consigan el estatus de Fase 1 el próximo 11 de mayo. Dos semanas antes -el 25 de mayo-, las playas podrían abrir en El Hierro, La Gomera, La Graciosa y Formentera.

Pero que las playas estén abiertas no significa que todos podamos ir. El Gobierno incide en que el viaje entre provincias sólo será posible una vez que las provincias hayan superado la Fase 3. Es decir, como pronto a partir del 22 de junio en el escenario más optimista. Si alguna provincia tarda más en recorrer ese camino, ese horizonte podría ir desplazándose hasta el 6 de julio, el 20 de julio, y así sucesivamente en períodos de dos semanas. Porque será cada dos semanas cuando se evalúe si las provincias cumplen o no los criterios para seguir avanzando en ese camino.

Cuando las playas abran, lo harán «en condiciones de seguridad y distanciamiento», sin más detalle. Los hoteles y los alojamientos turísticos podrán comenzar a abrir desde la Fase 1, primero con un aforo del 30% y sin zonas comunes, y posteriormente hasta el 50% y ya con zonas comunes.

El Gobierno no aclara todavía qué sucederá con las piscinas, cuya regulación quedará sometida a una normativa posterior.