La consellera de Salud, Alba Vergès, ha enumerado este martes una serie de recomendaciones como medidas de contención de la expansión de los brotes de coronavirus en tres barrios de L’Hopitalet de Llobregat (Barcelona) entre las que destacan las de pedir a estos vecinos que se queden en casa y solo salgan por motivos necesarios, y evitar las reuniones de más de 10 personas en el ámbito público y privado.

Lo ha dicho en una rueda de prensa acompañada del conseller de Interior, Miquel Buch, y de la alcaldesa del municipio, Núria Marín, en la que ha concretado que el Govern recomienda quedarse en casa y salir solo para «trabajar; ir a centros de salud; cuidar de personas mayores, niños, discapacitados y dependientes; para comprar productos básicos; acudir a entidades financieras o realizar acciones judiciales o notariales, exámenes y mudanzas».

Los barrios del norte de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), epicentro del incremento de contagios que se ha registrado los últimos días en la segunda capital catalana, fueron señalados en un estudio de Eurostat de 2016 como la zona más densa de Europa, con casos de más de 70.000 personas por kilómetro cuadrado.

Según el Ayuntamiento de L’Hospitalet, los barrios de la zona norte de La Torrassa, con 81 casos, el de la Florida, con 81, y Collblanc, con 44, acumulan el grueso de positivos activos registrados en la ciudad.

Las medidas impulsadas por la Generalitat permiten continuar con los casales de verano, mantener los museos y bibliotecas abiertos, así como la apertura de bares y restaurantes, con un aforo máximo del 50%, pero «se suspenden aperturas al público de teatros, cines y actividades deportivas», según ha apuntado Vergés. Asimismo, se prohíben las visitas a las residencias de ancianos.

Estos barrios se encuentran muy próximos a la ciudad de Barcelona, todos ellos viven realidades muy distintas, pero en estos momentos tienen un denominador común: una densidad de población altísima combinada con el rebrote de una pandemia letal.

Ante este panorama, el temor ante la posibilidad de que se descontrole la situación y se produzca transmisión comunitaria en barrios situados a las puertas de la gran Barcelona es algo más que una mera hipótesis catastrofista.