La vitamina D es fundamental para nuestra salud a nivel general. Se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo, y además promueve la retención y la absorción de calcio y de fósforo, unos minerales esenciales para el desarrollo y el mantenimiento de unos dientes y huesos sanos y fuertes.

El doctor Juan Carlos Percovich, endocrino de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ruber Internacional de Madrid, también detalla sobre la vitamina D que las personas que la consumen en cantidad muy escasa pueden tener los huesos débiles, delgados y frágiles, un trastorno que se denomina ‘raquitismo’ en los niños y ‘osteomalacia’ en los adultos, una patología que puede dar lugar a la larga a la osteoporosis.

Según destacan el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), esta vitamina puede reducir la severidad del asma, el riesgo de presentar algunas enfermedades autoinmunes como la Esclerosis Múltiple o Artritis Reumatoide y también de determinados cánceres. Aparte es parte del sustrato que necesitan los músculos para el movimiento y los nervios para transmitir mensajes entre el cerebro y cada parte del cuerpo”, agregan.

Pero lo más importante en el tiempo actual, es que, al estar inmersos en una pandemia, podría estimular el sistema inmunológico y combatir los virus y las bacterias que nos invaden, según afirma el doctor Juan Carlos Percovich. “Ahora se sabe que la vitamina D podría actuar como un inmunosupresor inhibiendo el síndrome de liberación de citoquinas en la COVID-19”, según añade este especialista del Hospital Ruber Internacional.

“Cuando un patógeno entra en nuestro cuerpo, normalmente el sistema inmune lo detecta, lo combate y se elimina. No obstante, hay casos en los que el sistema inmune se descontrola y tiene lugar lo que últimamente estamos escuchando tanto, la ‘tormenta de citoquinas’. Son unas proteínas que se encargan de coordinar nuestra respuesta inmune y si se descontrolan, dan lugar a una respuesta inflamatoria generalizada que puede dañar seriamente a muchos órganos de nuestro cuerpo, y ser responsable de la muerte de muchos pacientes”, explica.

El problema de la vitamina D en España

¿Cuál es el problema que tenemos en España con la vitamina D? Varios estudios españoles de prevalencia han evidenciado que más del 50% de la población en España tiene carencia de la misma, según advierte el endocrino: “Se ha observado en algunas investigaciones de determinados colectivos, como por ejemplo en el 80% de los ancianos, el 62% de un grupo de embarazadas y el 61% de un grupo de estudiantes de Medicina de Las Palmas de Gran Canaria”.

En concreto, detalla que la vitamina D es una prohormona que termina de crearse en la piel bajo la influencia de la luz solar. «Es así como el 7-dehidrocolesterol epidérmico (la enzima que cataliza la producción de colesterol), se convierte en colecalciferol (o vitamina D3, una forma de vitamina D), que a través de las proteínas trasportadoras llega al hígado y se transforma finalmente en una verdadera hormona activa tras la acción de la 1-Alpha-hidroxilasa del riñón», explica Percovich.

A su vez, recuerda que existen otras células aparte de las renales que contienen 1-α-hidroxilasa y pueden producir vitamina D activa. Entre ellas el especialista de Quirónsalud dice que hay dos tipos de células que actúan en el sistema inmune y están implicadas en la defensa de nuestro cuerpo: las dendríticas y los macrófagos.

Sobre las células dendríticas, reguladas por la vitamina D, señala que están producidas en la médula ósea y que se encuentran en la sangre, en la piel y en el tracto digestivo y respiratorio. «Actúan disminuyendo diferentes células proinflamatorias. En concreto, no es que bajen nuestros mecanismos protectores, sino que regulan el exceso de los mismos, dado que toda respuesta inflamatoria e inmune necesita ser controlada y dirigida al microorganismo que nos está causando daño. Si esto no es así, puede generar una tormenta de citoquinas, como hemos visto, perjudicial para el individuo; de ahí la importancia de los nuevos estudios sobre la vitamina D», subraya Juan Carlos Percovich.

En cuanto a los macrófagos, el endocrino del Hospital Ruber Internacional menciona que la vitamina D es la encargada de estimular a la inmunidad innata a través de estas células del sistema inmunitario: detectan a los microbios y, mediante una serie de procesos, activan a la 1-Alpha-hidroxilasa produciendo vitamina activa que ingresa a su núcleo.

«A partir de ahí se liberan diferentes moléculas (péptidos) contra los microbios. Las primeras son las Beta-defensinas, que liberan interleucinas o proteínas segregadas, que a su vez actúan como moléculas mensajeras en la comunicación celular, y otras células proinflamatorias, que contribuyen a la destrucción de los virus y de las bacterias», añade.

Sabiendo todo esto, el experto advierte de que en España se da cierta paradoja, dado que, en los países escandinavos, donde los niveles de esta vitamina comparados con nosotros son iguales o más bajos, no presentan el déficit de vitamina D que nosotros sí, y cuando en nuestro caso gozamos de un mayor número de horas de Sol. “Esto se puede deber al poco consumo de alimentos fortificados con vitamina D y a tener la piel más oscura», indica el endocrino de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ruber Internacional.

Con todo ello, este especialista recuerda que son muy pocos los alimentos que contienen esta vitamina de forma natural: el salmón, la caballa, las sardinas, la dorada, la trucha, los huevos (la yema) y los lácteos enriquecidos.

Además, recuerda que en la piel tenemos la vitamina D, pero inactiva, y para que se trasforme en una sustancia que nos sirva, necesita activarse con la luz solar (siempre con precaución, protección y durante unos 20 minutos). La mayor parte de las personas de las personas podrían cumplir al menos en parte con su requerimiento de vitamina D de esta forma. “Cuidado porque la piel expuesta a la luz solar en ambientes interiores, o a través de una ventana, podría no activar la vitamina D de forma adecuada”, sostiene.

Ante la duda, Percovich aconseja que ante personas de riesgo tipo ancianos o con enfermedades como la obesidad, diabetes etc., deberían por lo menos tener una dieta rica en vitamina D y tomar el sol de la forma antes comentada y en muchos de los casos habría que medir los niveles de vitamina D o contrastar cualquier inquietud con un especialista. Para ello, pide a los pacientes no tener miedo de acudir a la consulta, puesto que los centros sanitarios son hoy en día lugares seguros frente al contagio de la COVID-19: “Todos han diseñado circuitos libres del virus y en el caso del Hospital Ruber Internacional cuenta además con la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’, que acredita su cumplimiento de los estándares de desinfección más exigentes en esta pandemia”.