La llegada a los 40 años conlleva un cambio radical respecto a la forma en que el cuerpo maneja la energía, a la hora de regular las hormonas o a la hora de procesar algunos alimentos. La digestión se transforma, la tolerancia a los productos ultraprocesados disminuye y la calidad de la distribución de la grasa corporal tiene más relevancia.
Revisar la cesta de la compra se convierte en una forma de producir bienestar de forma directa y algunos productos habituales en los supermercados, incluidos los más consumidos, no benefician en esta etapa vital. Esto no implica dejar a atrás los sabores, sino afinar el radar nutricional para favorecer la saciedad, defender nuestra microbiota e intentar conseguir un equilibrio hormonal más estable.
Productos de Mercadona que conviene revisar
Margarinas y untables vegetales “light”
Los untables vegetales y sus variantes reducidas en grasa suelen ser comercializadas como alternativas ligeras (Light) sin embargo, muchas de estas contenían aceites refinados y aditivos que el metabolismo gestiona peor a partir de los 40. Tales grasas incrementan procesos de inflamación, y no aportan la estabilidad hormonal que sí lo hace una mantequilla convencional con lista de ingredientes escueta y sin otros añadidos.
Yogures 0% y edulcorados
Los yogures desnatados eliminan la grasa natural que proporcionan saciedad, al igual que la calidad nutricional. En su lugar, suelen utilizar edulcorantes y aditivos que, cuando se utilizan repetidamente, desnaturalizan el paladar y fomentan el hambre rápidamente. En el caso de los yogures desnatados consumidos repetidamente, además, también pueden alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, siendo especialmente sensibles en la perimenopausia y en la menopausia. Aún así, es lo mismo elegir el yogur entero y añadir proteína con fruta, semillas o frutos secos.
Selección de embutidos y panes en Mercadona
Los embutidos de mala calidad tienen azúcares añadidos, almidones, potenciadores del sabor y menor porcentaje de carne del que deberíamos esperar. El cóctel se traduce en inflamación, en un aumento del consumo involuntario de azúcares, y aleja estas opciones de lo que ha de ser una proteína cómoda. Elegir el embutido con mínimos ingredientes o buscar fuentes frescas como carne, pescado, huevo o legumbres también permite adoptar un patrón más equilibrado.
Pan “integral” que no lo es tanto
Muchos panes integrales que encontramos en la lineal no cumplen lo que prometen. A pesar de incluir "integral", están hechos con mezcla de harina refinada, aditivos que complican su digestión y también producen picos de glucosa. A partir de los 40 años, es conveniente buscar panes integrales elaborados con harinas 100%, fermentaciones lentas y listas de ingredientes recortadas. Los panes de obrador ofrecen la posibilidad de conseguir un mayor contenido real de fibra y una mejor digestión.
Otros productos a limitar
Los huevos continúan constituyendo un alimento muy completo, pero es su origen el que establece la diferencia en su composición. Los huevos producidos de manera industrial presentan perfiles de grasas menos interesantes y presentación de una menor densidad nutricional que huevos ecológicos o camperos. Si tenemos en cuenta el origen de los huevos, priorizar aquellos procedentes de gallinas criadas en mejores condiciones permite disminuir la presencia de la inflamación silenciosa e incrementar la calidad de las grasas consumidas.
Ultraprocesados que no compensan
Las versiones que se nos presentan como alternativas saludables de snacks, barritas o de productos con altas cantidades de proteínas van acompañadas de otros tantos aditivos, edulcorantes o aceites que, justo después de la edad de los 40, trastornan su saciedad, dificultando la gestión hormonal. Con lo que se te propone leer las etiquetas, detectar ingredientes reconocibles y darles prioridad a los alimentos frescos dejando a un lado las combinaciones industriales.
Sobre todo, preocuparse de comer después de los 40 años no supone vivir en la restricción, sino en el criterio, en la elección de los productos más aptos para tener una energía sostenida, una mejor digestión y una relación más amable con las hormonas. Un carro de Mercadona bien compuesto hace la diferencia cada día.
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